Adolfo P. Castañares el mexicano que demostró que en Hispanoamérica también se hacía ciencia

A manera introducción quiero comentar que en los años recientes nos hemos encontrado con notorias campañas anti colonialistas que promueven se retiren estatuas de Cristóbal Colón o de los conquistadores españoles, con el argumento de que la América española debe descolonizarse y hacérsele justicia a los pueblos sometidos.

Todo esto el día 12 de octubre o día de la raza. Pero también han surgido movimientos hispanistas que han comenzado a contra argumentar sobre las campañas antes mencionadas tanto en América como en España, sin embargo; para esta nota pensé mucho si valía la pena abordar el tema o no y concluí que por el momento podemos agarrar otros aires tocando un poco la temática de la historia de la ciencia en México. 

Quien nos trae al sillón a leer es el químico Adolfo Castañares quien fue una de las mentes más privilegiadas que han nacido en este país a finales del siglo XIX y principios del XX.

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Nació en Villahermosa, Tabasco el 22 de enero de 1880 y falleció el 15 de enero de 1919. Cursó la primaria en su tierra natal, luego pasó al Colegio Soriano de Tacubaya.

En 1895 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, la que abandonó en 1897 para darse de alta en el Colegio Militar de Chapultepec, luego pidió su baja y se reintegró en 1902 a su alma mater.

En Julio de 1899 se inscribe en la Facultad Nacional de Medicina para cursar Farmacia, graduándose en 1902. Por su brillante desempeño académico el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes le otorgó una pensión para que en Europa se perfeccionará en sus estudios de Química.

En septiembre de 1904 partió para Alemania y se matriculo en Chemische Hochschule de Charlottenburg, de Berlin; en el que aprendió el curso de Filosofía que culminó en 1908. Sus maestros fueron notables químicos Fischer, Claisen, Stock, Delis, Von Hoff.

Siendo aún estudiante en aquel país, fue comisionado por el gobierno mexicano para que lo representara en el Congreso de Química Aplicada, celebrado en Roma en abril de 1909; en el cual presentó el trabajo titulado “Separación cuantitativa del Mercurio y del Bismuto” que le mereció elogiosos comentarios. 

Antes de su regreso a México, visitó detenidamente por encargo del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, los Laboratorios Químicos de las Universidades de Viena, París, Londres y Roma.

En Alemania adquirió a cuenta del Ministerio un importante y bien seleccionado equipo de instrumentos, aparatos y útiles para los laboratorios de Química de la Escuela Nacional Preparatoria y del Instituto Médico Nacional.

Los cargos y comisiones que desempeñó fueron: en la Escuela Nacional Preparatoria; ayudante de preparación de la clase de Química, a su regreso de Alemania se le nombró profesor titular de esta materia.

Profesor de la clase de Elementos de Química y Mineralogía, en la Escuela Normal para Maestros.

Profesor del curso teórico- experimental en la Escuela de Altos Estudios.

Profesor de la clase de Química Orgánica Aplicada a la Farmacia, en la Escuela Nacional de Medicina.

Profesor de Química General en el Colegio Militar.

De la Facultad de Ciencias Químicas, fue director y tuvo a su cargo las cátedras de Química General y director de la Fábrica de Pólvora.

Subdirector y director interino del Instituto Médico Nacional “fue miembro prominente de la Sociedad Farmacéutica Mexicana y de las de Química Mexicana y Alemana”

En 1916 asistió como delegado de México en el Congreso Internacional de Química Aplicada, verificada en Washington y en el que presentó un trabajo acerca del ácido pipitzahoico, por el que mereció muchas felicitaciones por los congresistas a quienes llamó la atención que en México hubiera Química de los alcances de Castañares.

Fue el primero en México que preparó el aire líquido y sobre ello dio muchas conferencias instructivas. Aportó todo lo que era en mente, cuerpo y espíritu para la ciencia y el engrandecimiento de México. 

Finalmente quiero traer una frase del expresidente José Mujica que dice “jamás voy a entender por qué un político gana más que un profesor”, por lo que ahora yo digo jamás voy a entender porque siguen haciendo estatuas y homenajes a políticos en éste país en vez de escribir y enseñar las historias de nuestros científicos. 

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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