Ciudad Juárez es una ciudad acostumbrada a enfrentar grandes desafíos. Hemos aprendido a vivir entre temperaturas extremas, largos periodos de sequía y las dificultades propias de una frontera que crece constantemente. Sin embargo, las recientes lluvias nos han recordado que el agua, aunque indispensable para la vida, también puede convertirse en uno de nuestros mayores retos.
Las precipitaciones han dejado imágenes difíciles: calles inundadas, vehículos afectados y familias que han visto comprometido el patrimonio construido durante años de esfuerzo. Son situaciones que merecen nuestra solidaridad y, sobre todo, respuestas concretas de las autoridades.
Pero también considero importante reconocer aquello que, en medio de la adversidad, merece ser valorado.
Porque no todo lo que dejan las lluvias es negativo.
En una región desértica como la nuestra, el agua representa una oportunidad para la naturaleza. Las precipitaciones favorecen la vegetación, aportan humedad al suelo y, donde existen las condiciones adecuadas, contribuyen a la infiltración del agua.
Pero quizá lo más valioso que hemos visto durante estos días está en nuestra gente.
Hemos sido testigos de vecinos ayudándose entre sí, ciudadanos organizándose para proteger sus viviendas y trabajadores de los servicios de emergencia realizando labores extraordinarias para salvaguardar vidas.
En ese sentido, considero importante reconocer el esfuerzo del Gobierno Municipal de Ciudad Juárez y de sus distintas dependencias para atender las afectaciones provocadas por las inundaciones.
El trabajo de Protección Civil, Bomberos, Rescate, Servicios Públicos y Obras Públicas representa una labor que no debe pasar desapercibida. Detrás de cada operativo hay servidores públicos que dejan la comodidad de sus hogares para atender a familias que enfrentan momentos de incertidumbre.
Reconocer estos esfuerzos no significa ignorar los problemas que todavía existen. Por el contrario, significa entender que una ciudad se construye reconociendo los avances, señalando las necesidades y trabajando sobre las soluciones.
Y es precisamente ahí donde debemos hablar de una responsabilidad que muchas veces queda fuera del debate: la función legislativa.
Cuando hablamos de inundaciones, solemos concentrar nuestra atención en las autoridades encargadas de atender la emergencia. Sin embargo, pocas veces reflexionamos sobre la responsabilidad que tienen quienes participan en la aprobación de los presupuestos públicos.
El Congreso del Estado tiene una función fundamental en la discusión, modificación y aprobación del presupuesto estatal. Desde ese espacio también pueden impulsarse asignaciones específicas, mecanismos de financiamiento y proyectos de infraestructura que contribuyan a resolver problemas históricos como los que enfrenta Ciudad Juárez.
Por ello, resulta necesario analizar con seriedad las decisiones presupuestales que se toman cuando se presentan propuestas para financiar infraestructura pluvial.
Recientemente, el Congreso del Estado discutió planteamientos para destinar recursos provenientes del Impuesto Sobre Nómina generado en Ciudad Juárez a un sistema integral de drenaje pluvial, así como para contemplar una partida específica dentro del presupuesto estatal de 2027. Esas propuestas no obtuvieron el respaldo necesario para incorporarse al exhorto aprobado.
Es legítimo que existan diferencias sobre el origen de los recursos, las prioridades del gasto y la viabilidad de cada propuesta. Pero esas diferencias también deben acompañarse de alternativas concretas que permitan atender las necesidades de nuestra frontera.
Porque señalar una inundación es importante, pero construir las condiciones presupuestales para prevenir la siguiente resulta igualmente necesario.
La exigencia pública, los exhortos y la supervisión institucional son herramientas legítimas de la representación popular. Sin embargo, deben complementarse con trabajo presupuestal, coordinación y seguimiento a las obras que la ciudad necesita.
Juárez no requiere solamente debates sobre quién tiene la responsabilidad. Requiere acuerdos para que las soluciones puedan financiarse y ejecutarse.
No podemos pretender que un problema acumulado durante décadas se resuelva en una sola administración, ni mucho menos con una sola temporada de obras. La infraestructura pluvial requiere planeación técnica, inversiones multianuales y la participación coordinada de los tres órdenes de gobierno.
Por eso debemos aprovechar este momento para construir una agenda común que contemple la rehabilitación de diques, la limpieza permanente de arroyos, nuevos sistemas de captación, pozos de absorción y obras de conducción de agua en las zonas de mayor riesgo.
También será indispensable impulsar mecanismos de financiamiento que permitan que una parte de los recursos generados por la actividad económica de nuestra frontera se traduzca en infraestructura que beneficie directamente a sus habitantes.
La discusión del presupuesto estatal de 2027 representa una oportunidad para demostrar que existe voluntad de trabajar por soluciones permanentes.
La mejor respuesta ante una contingencia no debe ser solamente un discurso, sino una decisión acompañada de recursos, proyectos y resultados.
Los juarenses merecemos que nuestras instituciones trabajen de manera coordinada. Que el Municipio continúe fortaleciendo sus capacidades de atención y prevención; que el Estado participe activamente en las soluciones; que la Federación contribuya con los programas que correspondan y que el Congreso asuma plenamente su responsabilidad presupuestal.
Es posible reconocer el esfuerzo municipal y, al mismo tiempo, exigir mejores resultados. Es posible cuestionar las decisiones de cualquier autoridad sin convertir el sufrimiento de las familias en una disputa política.
Porque las inundaciones no distinguen partidos, ideologías ni colores. El agua afecta por igual a todos los ciudadanos que viven en las zonas vulnerables.
Hoy debemos reconocer a quienes han trabajado incansablemente para atender esta emergencia, solidarizarnos con las familias afectadas y mantener la mirada puesta en las soluciones que Ciudad Juárez necesita.
Que las próximas lluvias no nos encuentren discutiendo las mismas responsabilidades, sino viendo los resultados de decisiones tomadas a tiempo.
Porque las lluvias pasarán, pero las decisiones que tomemos después de ellas determinarán qué tan preparados estaremos para las próximas.
Y si algo nos ha enseñado esta frontera es que, después de cada adversidad, los juarenses siempre encontramos una manera de salir adelante.

Héctor Meléndez
Analista Político
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