“El mejor argumento en contra de la democracia,
es una conversación de cinco minutos con el votante medio”
Winston Churchill
Hace algunos ayeres, cuando la izquierda electoral representaba una fuerza marginal, quienes en ella militábamos, perseguíamos varias entelequias. Una de ellas era la idea de que cuando los mexicanos en el extranjero pudieran ejercer el voto, estos lo harían masivamente, desde luego a favor de nosotros. Y otra, que las elecciones internas nos harían elegir mejores candidat@s, y se fortalecería la unidad del partido.
Nos equivocábamos en ambas premisas; con respecto a la primera, hoy l@s mexican@s en el exterior tienen derecho al voto, pero de los varios millones que pueden ejercerlo, solo lo hace una cantidad ínfima, y no necesariamente por la izquierda. Con respecto a la segunda premisa, no solo estábamos equivocados, prácticamente acabaron con el PRD.
La elección interna -y única- para elegir candidato a la presidencia, del entonces Partido Mexicano Socialista, PMS, de donde resultó electo Don Heberto Castillo, no representó mayor problema, a final de cuentas, la probabilidad de que el partido se alzara con el triunfo era prácticamente nula.
Pero una vez que se constituyó el PRD, eso cambio. A partir de las elecciones de 1989, la izquierda tuvo posibilidades reales de llegar al poder por la via electoral, por tanto, ahora si era importante llegar a ser el candidato, y desgraciadamente, no fue para bien.
El PRD a lo largo de su existencia cometió errores y tuvo debilidades, como lo tiene cualquier partido político, pero la peor de todas las debilidades fue -a mi consideración- su sistema electoral interno. Las elecciones internas realmente solo sirvieron para sacar y exhibir lo peor de parte de sus dirigentes y militantes, y para nada abonaron a la unidad del partido.
Por eso, no sorprende que una vez que López Obrador hubiera roto con el PRD, y creado su movimiento propio, se asegurara de dotarlo de un sistema electoral interno suigéneris que impidiera repetir la cena de negros que eran las elecciones internas del PRD: el sistema de selección por encuesta.
Este sistema a pesar de sus detractores a probado su eficacia a grado tal, que hasta Acción Nacional ya lo incluye en su catálogo metodológico para la selección de sus posibles candidat@s.
Y es a través de dicho método, que Morena empezó a dar a conocer los nombres de quienes eufemísticamente denomina, Coordinadores y Coordinadoras Estatales en la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Ya se sabe que estos Coordinador@s, eventualmente se convertirán en los candidat@s a los gobiernos estatales en 17 entidades federativas, dicho en modo Lopezobradoriano, son las precorcholatas.
Por el momento, de las diecisiete candidaturas que estarán en disputa, ya se han anunciado diez, y de ese grupo inicial hay varias cosas interesantes que merecen ser destacadas.
Primeramente, algo que Lopez Obrador impulsó desde el momento en que llego al poder: la preminencia de las mujeres. Se han designado seis precandidaturas de mujeres contra cuatro de varones. Si hay algo en lo que el movimiento de Lopez Obrador ha sido congruente, es en la importancia del empoderamiento de las mujeres, y se demuestra, definitivamente con hechos, y no con dichos.
Segundo, se puede apreciar el relevo generacional. Cuatro de l@s precandidat@s se encuentran en un rango de edad entre 53 y 59 años (53, 53, 57 y 59 años); otr@s cuatro entre 40 y 47 (40, 41, 45 y 47 años); y finalmente, una con 31 y otro con 32, respectivamente.
Un tercer elemento, no menos importante, lo sería la independencia de las precorcholatas con respecto a Lopez Obrador, o de la propia presidenta, pues varios de los señalados tienen mayor cercanía a los gobernadores de su entidad que a los liderazgos nacionales, actuales o pasados, del movimiento.
El caso más extremo de esta condición, quizás lo podemos ubicar en la precandidata de Guerrero, quien además de haber sido anti lopezobradorista en sus últimos años en el PRD, fue seleccionada sobre una colabora directa de la presidenta Sheinbaum.
Finalmente, se puede advertir que hay pocas figuras creadas en el centro del poder político, y salvo el caso de Santiago Nieto Castillo, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, ahora designado precandidato por Querétaro, todos se han desarrollado de manera preeminente en sus entidades. Lejos esta el caso de un Porfirio Munoz Ledo apelando al derecho de sangre para competir por la gobernatura de un estado en donde ni había nacido ni residía.
Es innegable que el sistema creado por Lopez Obrador para seleccionar candidatos, a pesar de su opacidad, funciona. Quienes participan en el no les queda otra mas que atenerse al resultado, y generalmente lo hacen.
Las pocas excepciones son rápidamente controladas, como la de Cruz Perez Cuellar, quien hace seis años se inconformó con la selección como candidato a gobernador del actual Senador Juan Carlos Loera, pero rápidamente fue consolado al asignársele la candidatura para el puesto de alcalde, y que es la posición que actualmente tiene (y a la que le ha sabido sacar raja bastante política).
Aún quedan siete precorcholatas por designar, incluyendo la de nuestro estado, Chihuahua. ¿Volverá a funcionar el método Lopez Obrador para seleccionar a quien se enfrentará al prianismo local? Si no es seleccionado Perez Cuellar, ¿Volverá a inconformarse? En breve lo sabremos.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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