El próximo 21 de junio tendremos el día más largo y la noche más corta del año[1], no sólo por el tedioso menú que ese día nos depara en la Copa Mundial de FIFA 2026, que se perfila con capacidades extraordinarias para generar un tedio de campeonato, ni porque estaremos a menos de 32 horas de atestiguar la respuesta del gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, ante su congreso como consecuencia del proceso de Juicio Político que se dictaminó en la Comisión de Anticorrupción del Poder Legislativo de su estado[2], sino debido a que será el momento del año en que el polo norte apunte con mayor definición hacia el sol, con lo que tendremos la mayor cantidad de luz solar en el hemisferio norte. Este fascinante fenómeno es uno de los referentes dentro de los cambios de estaciones y ciclos agrícolas, que el ser humano ha registrado desde la antigüedad.
Así el solsticio de verano, complementado con otras referencias astronómicas como lo son el solsticio de invierno, o los equinoccios de primavera y otoño, han definido el rumbo y las concurrencias de los aspectos productivos, científicos y esotéricos de distintas culturas a lo largo de la historia humana.
Como producto de estos referentes se han planteado calendarios, sacrificios, rituales, prácticas comerciales, torneos deportivos, fechas importantes para decisiones políticas (como las elecciones en México), e incluso hasta cambios estratégicos en escenarios de guerras, que han definido la caída y surgimiento de imperios.
Entre los muchos significados e interpretaciones que se le atribuyen en los distintos constructos sociales que se han dado a lo largo de los siglos, podemos encontrar la renovación de propósitos o la revisión de lo que se ha hecho. Por eso, en algunas culturas es fácil ubicar celebraciones alrededor de estos fenómenos culturales como son las vendimias, juegos olímpicos, inicio y cierre de temporadas de futbol, copas mundiales de futbol o el inicio de importantes etapas y la coincidencia, quizá casual, con reconfiguraciones políticas y económicas en el mundo.
Con esta perspectiva, a tono con el modo mundialista que nos ofrece el futbol, podríamos recordar el estatus que guardan al menos tres coyunturas que se pueden considerar prioritarias para nuestro país, y que tal vez estén pasando inadvertidas o que después de la final de la copa, podrían sorprendernos negativamente.
En primer lugar, sería importante ubicar la difícil situación de las negociaciones del TMEC, en las que, a diferencia de la negociación lograda durante la transición de López Obrador y Peña Nieto, en esta ocasión pareciera que hubo algún exceso de confianza, o escases de experiencia, pues nuestra alineación se plantó en la cancha sin el apoyo técnico suficiente, procediendo a tientas, tal vez sin que los negociadores fuesen conscientes de su propia circunstancia. Todo indica que no fueron capaces de visualizar la inmensa cantidad de variables, ni el valor de los profesionales que están detrás de cada jugada en la cancha, cada cálculo de aranceles, cada impacto en las distintas cadenas productivas. Es decir, no se asistieron de preparadores físicos, no recurrieron a especialistas tácticos, y posiblemente asumieron que con el Director Técnico (DT) y la directiva del club era suficiente para plantarse frente a la escuadra estadounidense y ganar el cotejo. Las negociaciones se aprecian ya cerca del minuto 90, y el escenario no luce positivo, consecuentemente en los días próximos al presente solsticio, nos daremos cuenta de las consecuencias de estas decisiones y tendremos más idea de si hay continuidad y mejoras de oportunidades comerciales, o tendremos que replantear nuestra política comercial.
En segundo lugar, sin duda está el caso del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, un jugador experimentado de la segunda división, que encontró su debut en primera división durante noviembre de 2021. En entrevistas previas a su presentación en el primer circuito, llegó a comentar simpatía y vocación para llevar a cabo prácticas defensivas y ofensivas, claramente fuera del concepto de Fair Play, prácticas que sinceramente harían sonrojar al mismísimo “Picas” Becerril.
Además, en varias ocasiones, la pantalla de televisión ofreció escenas que daban la impresión de su participación en faltas y juego sucio relacionado con las bajas de jugadores rivales como Melesio Cuén o Ismael Zambada. Hoy aún hay indicios de que los dueños de otros clubes están promoviendo sanciones al equipo, pues parece que hay imágenes del “VAR” que marcan, al menos, faltas que merecerían la acumulación de amarillas. Sin embargo, la DT de su equipo pareciera que aún no sabe si darlo de baja, o prestarlo con opción a compra. Eso sí, sea el “VAR”, las pantallas de TV, el grito de la tribuna, o la ética de la DT, no se aprecia que Rocha pueda volver a jugar futbol. Por lo pronto, lo relevante es si veremos sanciones, ¿en qué consisten?, y si las hay, ¿Serán aplicadas por la FIFA sin que el equipo meta las manos, por la liga o directamente a través de la DT?
En tercer lugar, está el rumbo que habrán de tomar movimientos sociales ante los distintos tipos de tratos que han recibido por parte de autoridades locales y federales, pues por un lado se presentaban colectivos de madres y padres buscadores que no hicieron violencia, por otro lado, juzgadoras y juzgadores que tampoco buscaron violencia, y por último el de la fracción magisterial que constantemente recurre a la violencia. Así, a partir de lo que se visualiza que logró la CNTE, tras el chantaje en plena justa futbolística, habremos de ver si los colectivos terminan optando por la vía violenta, o incluso el SNTE, que generalmente es pacifico, también incrementa la presión violentamente para conseguir lo que necesita.
Sin duda todas las demandas son legítimas, lo que no es legítimo son todos los medios y, desde la tribuna de este gran estadio que es nuestro país, a veces los aficionados apreciamos que debería haber más rigidez en el árbitro con la violencia, dentro y fuera de la cancha, y más justicia para quienes habitualmente buscan el Fair Play como filosofía al plantarse en la cancha.
Esperemos que las fiestas solsticiales nos traigan luz y prosperidad, reflexión y corrección, más allá del mundial y de la natural, legitima y amena posibilidad de disfrutar el futbol.
[1] Solsticio 21 de junio de 2026, 2 horas 24 minutos 30 segundos y durará 93.65 días. Instituto de Astronomía, Anuario del Observatorio Astronómico Nacional 2026, UNAM, disponible en https://astronomia.unam.mx/anuario-astronomico/anuario-astronomico-2026/
[2] https://www.hcnl.gob.mx/glpan/2026/06/iniciamos-un-nuevo-juicio-contra-samuel-garcia-por-delitos-penales—carlos-de-la-fuente.php

Raen Sánchez Torres
Politólogo e internacionalista, cuenta con una maestría en Estudios Internacionales por el ITESM y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la FCPyS de la UNAM, además de 16 diplomados, seminarios, cursos y talleres especializados en Seguridad Nacional, Seguridad Pública e Inteligencia, impartidos por instancias como la UNAM, ITAM, UDLAP, Policía Nacional Francesa, Real Policía Montada de Canadá, y el Departamento de Justicia de los EEUU.
Profesionalmente se ha desempeñado en el sector público como analista del fenómeno delictivo en el ámbito internacional, el desarrollo de instituciones de seguridad pública, y desde hace más de 10 años como asesor parlamentario tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Como académico, desde 2015 ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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