Bullet with Butterfly Wings / The Smashing Pumpkins (1995) “Despite all my rage, I am still just a rat in a cage.”
Hay momentos en que el poder, por más discurso que tenga, se delata en un segundo, no en lo que dice, sino en cómo reacciona cuando algo lo incomoda. Lo contenido dentro de estructuras que presumen control; un mural borrado, una detención que no cuadra, una explicación que cambia… no son actos de autoridad, son reflejos y los reflejos, cuando son así, no hablan de orden: hablan de encierro.
No escribo esto por el artista, tampoco por la oposición, ni contra el alcalde, no hay intereses aquí, solo una incomodidad que ya no cabe.
Lo ocurrido el 11 de abril no fue un malentendido, fue a todas luces una reacción, personas detenidas, un mural borrado de inmediato y una explicación que cambia: primero que vandalismo, luego que alcohol, después provocación o golpeteo político o como lo dicen algunos expertos; “guerra sucia” ¡jaja!, ¿es neta?, bueno y al final, una barda cubierta de negro.
Verá usted, si la falta era beber en la calle, la pintura no tenía por qué desaparecer, digo, no hay que ser muy inteligente ¿no cree? Por cierto, que extraño que ahora la ley no borra muros, a todas luces esta era una obra, no un grafiti, pero pues que padre que empiecen a traer botes de pintura y se pongan a borrar todas las afectaciones a la ciudad por la propaganda partidista, con que empiecen por la que dejó el alcalde en dos ocasiones electorales, ahí todos lo agradeceremos.
Dejando el sarcasmo, los hechos fueron al final que la cerveza fue una mala idea de discurso para contener una crisis que se vino en minutos y no política, sino ciudadana, y ahí empieza el problema, porque cuando el poder se incomoda con una caricatura, deja de parecer firme y muestra su fragilidad, su punto flaco, su debilidad pues.
La sátira no es delito, nunca lo ha sido, está en la historia del arte, en los trazos de quienes entendieron que el poder también debe soportar el espejo, vámonos con reconocidos artistas y básicos por así decirlo como los ejemplos de Diego Rivera o Picasso quienes no pidieron permiso para incomodar y vaya que lo hicieron, lo invito a indagar en la web para que pueda ver que no la tuvieron fácil, sin embargo, en esos gobiernos, que en uno de estos casos era dictatorial e intolerante, la obra perduró y se toleró porque es, al final, una forma de expresión que no solo representa a una persona, sino a muchas ya que eso suele ser la punta del iceberg como en este caso y en todos el político debe usar para medir la realidad no con los viva vivas o los asesores que dicen lo que quiere escuchar, no, esto es la realidad, aquí es donde se debería de haber acercado y analizar cuál es el problema y si hay un interés político opositor detrás de eso, pues, hacer ver que el estilo y la clase son lo suyo, ¡aah! y el buen manejo político. Era una gran oportunidad para usarlo a su favor caray, que lástima.
Aquí, en cambio, bastó un dibujo ni siquiera en una zona de importancia o relevancia en cuanto al flujo de trafico de personas y sin embargo lo pusieron en el ojo público con sus malas decisiones.
Esto mi querido lector, no es menor, hay tiempo, intención detrás de una obra y aun así, se borró con recursos públicos en una ciudad que tiene urgencias más profundas que una barda. Ahora supongamos que la oposición mando a hacer esto y hasta le pagaron al artista; pues felicidades, les salió re bien la estrategia, el alcalde simplemente cayó redondito.
De la detención vino la liberación, ordenada por el edil, a todas luces como un gesto de control de daños, la cosa es que esto no limpia nada; si es que hubo falta, ¿por qué liberarlos?, si no la hubo, ¿por qué detenerlos?, la respuesta no está en el expediente, está en la reacción y la reacción deja ver algo más inquietante: que la norma puede doblarse cuando el mensaje incomoda; no hace falta nombrarlo para reconocerlo, tan solo basta ver cómo actúa.
Hay sistemas donde la ley existe, pero la voluntad pesa más, esto, por desgracia, se parece demasiado a uno de esos ejemplos, sí que triste y decepcionante porque es el único alcalde que había detectado con fuerza, carácter y rumbo, honestamente se lo digo, y lo sigo pensando pero pues con esto es preocupante lo que viene, esperemos tenga un gesto que lo cambie todo, si no, ¿qué pasará con quienes difieren?, es triste darse cuenta que o es el político que permite que los enemigos de sus amigos sean sus enemigos, que tiene un oído fino y una piel delgada y que toma decisiones desde las mismísimas tripas.
¿Qué pasa con quien escribe esta columna? ¿Con quién opina? ¿Con quién dibuja? ¿Hasta dónde llega la tolerancia? Deberían ser preguntas absurdas, hoy no lo son.
Gobernar también es resistir, resistir la burla, la crítica, la exageración, ser político no es cómodo, pero es parte de la carrera y esto podría quedarse en un error, en un momento mal leído, todavía hay margen, esperanza pues ya que todos se equivocan lo malo es que quien gobierna sabe o debería saber que sus errores pesan distinto.
Ojalá haya la madurez para corregir, para reconocer para no repetir, de lo contrario esos vicios que empiezan como impulso terminan volviéndose costumbre y entonces sí: la decepción será permanente.

Alfonso Becerra Allen
Abogado corporativo y observador político, experto en estrategias legales y asesoría a liderazgos con visión de futuro. Defensor de la razón y la estrategia, impulsa la exigencia ciudadana como clave para el desarrollo y la transformación social.
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