Chihuahua es, históricamente, una tierra de gente trabajadora. Basta recorrer cualquier colonia desde temprano para constatarlo: comercios que abren antes del amanecer, madres y padres de familia que llevan a sus hijos a la escuela y se dirigen a sus centros de trabajo, emprendedores que sostienen la economía local con esfuerzo diario. Somos una sociedad que entiende el valor del trabajo y de la responsabilidad.
Esa responsabilidad no se limita al ámbito laboral. También se expresa en el cumplimiento de nuestras obligaciones fiscales. La ciudadanía paga el impuesto predial, cubre la revalidación vehicular, cumple con contribuciones municipales y estatales. Lo hace porque comprende que los impuestos no son una carga aislada, sino el mecanismo mediante el cual se financian los servicios públicos, la infraestructura y las condiciones que hacen posible la vida en comunidad.
Por ello, es legítimo que hoy muchas y muchos chihuahuenses se pregunten si ese esfuerzo está siendo correspondido. Cuando transitamos por calles con baches que afectan vehículos y ponen en riesgo la seguridad, cuando encontramos semáforos que no funcionan adecuadamente o vialidades que requieren mantenimiento urgente, la percepción es clara: existe una brecha entre lo que la ciudadanía aporta y lo que recibe.
No se trata de descalificar ni de politizar los problemas cotidianos. Se trata de reconocer una realidad que impacta directamente en la calidad de vida. La infraestructura urbana no es un lujo; es una condición básica para la movilidad, la seguridad y la productividad de la ciudad. Cada bache no atendido representa un costo para las familias. Cada semáforo descompuesto es un riesgo innecesario.
La confianza en las instituciones se construye con resultados tangibles. Cuando la ciudadanía cumple puntualmente con sus obligaciones, lo mínimo que puede esperar es que los recursos públicos se administren con eficiencia y se reflejen en obras y servicios visibles. No hablamos de proyectos extraordinarios, sino de lo esencial: calles transitables, señalización funcional, mantenimiento constante.
Si algo distingue a nuestra comunidad es su compromiso. Ese compromiso merece una respuesta institucional del mismo nivel. Porque el cumplimiento ciudadano no es un favor al gobierno; es una responsabilidad asumida con madurez. Y cuando la ciudadanía cumple, el gobierno también debe hacerlo.

Brenda Ríos
Orgullosa Chihuahuense. Amo y respeto la naturaleza. Soy mamá de Alex Benjamin, Austria Camila y esposa de Alex LeBaron. Mi pasión siempre ha sido el servicio público/civil, me inspira luchar por grandes causas que cambien el mundo. Empresaria agrícola y consultora ambiental.


