Ya empieza a oler a gasolina electoral. En cada rincón de nuestro estado comienzan a moverse las aspiraciones de muchos actores políticos, y también empiezan a trazarse las estrategias rumbo a los espacios que estarán en disputa en el próximo proceso electoral.
Frente a este escenario, todavía hay muchas cosas que no están claras; sin embargo, en los últimos días el panorama comenzó a tomar más color. Para nadie fue sorpresa que el PT local dejara claro que su partido no pretende caminar solo, sino empatarse con las candidaturas que, en alianza, se vayan construyendo para las próximas elecciones.
A nivel nacional también se ha escuchado, por parte del Partido Verde, que ya existe una ruta política para ir en alianza con Morena en la mayoría de las gubernaturas, salvo casos específicos como San Luis Potosí, donde el Verde tiene un interés especial. Ante este panorama, y después de lo sucedido en Coahuila, Chihuahua queda colocado en un escenario bastante interesante.
Desde los partidos que no forman parte de la alianza que hoy gobierna la mayor parte del país, empieza a tomar fuerza una discusión inevitable: la posibilidad de que el PRI y el PAN analicen con seriedad ir juntos en Chihuahua. Y la verdad es que no es una idea descabellada; al contrario, puede ser una de las rutas más competitivas para enfrentar en condiciones más equilibradas el reto electoral que viene.
El PRI tiene algo claro: en las pasadas elecciones, su participación fue determinante en varios espacios donde compitió junto al PAN. De hecho, desde el priismo se ha sostenido que, sin los votos del PRI, el PAN difícilmente habría ganado en distintos municipios y distritos donde fueron juntos. A eso se suma lo ocurrido recientemente en Coahuila, donde el discurso de competir separados no dio los resultados esperados para algunos partidos, como es el ejemplo del PAN que perdió su registro local.
Por eso resulta prudente el llamado que se hace desde la dirigencia priista para analizar la conveniencia de caminar juntos. Incluso, desde algunas voces nacionales, se ha reconocido que existe un área de oportunidad para construir una alianza opositora más amplia y competitiva. En política, sin embargo, toda alianza implica estirar y aflojar; y eso es justamente lo que veremos durante los próximos meses.
Las candidaturas comunes no deben entenderse solamente como una fórmula para ganar espacios. También deben construirse a partir de un proyecto conjunto de gobierno, con una visión clara de lo que quieren y necesitan los chihuahuenses. Ahí estará lo verdaderamente interesante: saber qué tanto de los proyectos de cada partido se pacta de manera nacional y qué tanto tiene repercusiones reales en lo local.
Porque muchas veces, en las elecciones locales, se firman acuerdos que en el papel parecen sólidos, pero en la práctica terminan siendo ficticios. Por eso será importante ver si los perfiles que encabecen esas alianzas representan verdaderamente el extracto, la historia y la fuerza de cada partido, o si simplemente algunos aprovecharán las siglas de todos para competir sin un proyecto conjunto serio.
Frente a estas posibles alianzas, también se está poniendo interesante lo que sucede en materia electoral dentro del Congreso del Estado. Ahí ya empiezan a armarse coincidencias entre distintas fuerzas políticas, como el PT, Movimiento Ciudadano, el Partido Verde y el PRI, alrededor de una posible reforma electoral que podría modificar la integración de los cabildos.
La iniciativa que más llama la atención es aquella que plantea que los candidatos a presidentes municipales que no ganen la elección puedan tener la posibilidad de integrarse como regidores. La lógica de esta propuesta es que quienes encabezaron un proyecto político, recorrieron el municipio y recibieron respaldo ciudadano, puedan representar esa fuerza dentro del Cabildo y servir como contrapeso frente al gobierno municipal ganador.
La propuesta, sin duda, merece analizarse con seriedad. Puede fortalecer la representación política dentro de los ayuntamientos, pero también debe cuidarse que no termine convirtiéndose en un simple premio de consolación para quienes pierdan una elección. Si se diseña bien, puede dar voz a proyectos que sí tuvieron respaldo ciudadano; si se diseña mal, puede convertirse en una vía más para acomodar intereses partidistas.
En municipios como Juárez o Chihuahua, esta discusión no es menor. El Cabildo no es un espacio decorativo: ahí se discuten presupuestos, servicios públicos, desarrollo urbano, reglamentos, permisos y decisiones que afectan directamente la vida diaria de la gente. Por eso, cualquier reforma que modifique la forma en que se integran los ayuntamientos debe explicarse con claridad y discutirse de frente a la ciudadanía.
Lo mismo ocurre con el debate pendiente sobre la elección directa de regidores, una norma que desde hace tiempo se ha venido postergando y que, tarde o temprano, tendrá que enfrentarse. No se puede seguir pateando el bote cuando hablamos de representación municipal. Si queremos cabildos más fuertes, más plurales y más cercanos a la gente, también tenemos que discutir cómo llegan ahí quienes toman decisiones.
Así que Chihuahua ya entró, poco a poco, en la antesala electoral. Las alianzas empiezan a tomar forma, los partidos empiezan a medir fuerzas y las reglas del juego podrían cambiar desde el Congreso local. Lo importante será que todo este movimiento no se reduzca a una repartición de espacios, sino que verdaderamente sirva para construir gobiernos más representativos, más competitivos y más cercanos a la ciudadanía.
Porque al final, una alianza puede ayudar a ganar una elección; pero solo un proyecto serio, con representación real y con respaldo ciudadano, puede sostener un buen gobierno.

Alvin Álvarez Calderón
Político y abogado chihuahuense con experiencia legislativa y empresarial. Exsubdelegado de PROFECO, ex dirigente del PVEM en Ciudad Juárez y cofundador de Capital and Legal. Consejero en el sector industrial y financiero, promueve desarrollo sostenible e inclusión social.
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.


