Las transformaciones constantes de la naturaleza y del universo se caracterizan, por un lado, el ruido originado por la separación vertiginosa y agresiva de las cosas y, por otro lado, el silencio total en la unión lenta y pacífica de los objetos. Es decir, la destrucción y la construcción de la dialéctica y permanente.

Originalmente publicado el 15 de agosto de 2017

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Las transformaciones constantes de la naturaleza y del universo se caracterizan, por un lado, el ruido originado por la separación vertiginosa y agresiva de las cosas y, por otro lado, el silencio total en la unión lenta y pacífica de los objetos. Es decir, la destrucción y la construcción de la dialéctica y permanente.

También, las modificaciones incesantes de la sociedad tienen la particularidad de que la destrucción genera escándalo y la construcción se edifica en silencio. Ambas necesarias en el desenvolvimiento social. Preocupante el dominio del griterío a que ha estado sometida la sociedad ya por décadas, síntoma que la sociedad se está destruyendo lentamente.

Así mismo, la renovación perseverante del hombre es impulsada por la virtud generada por el esfuerzo y el silencio absoluto al construirse individualmente y por el vicio que engendra desesperación si no se satisface, sometiendo al individuo a la más angustiante esclavitud. Sin vicio o pasión no hay virtud. El material de trabajo de la virtud es precisamente el vicio o la pasión.

En otras palabras, la construcción y la destrucción en las transformaciones incesante de la naturaleza y el universo; el escándalo y el silencio en el desenvolvimiento de la sociedad; el vicio y la virtud en la renovación en el hombre, son los contrarios necesarios e indispensables en la trasformación del universo y de la naturaleza, en los cambios sociales y el la renovación constante del individuo respectivamente. La destrucción, el escándalo y el vicio son ruidosos; la construcción, el silencio y la virtud son silenciosos.

Además, la naturaleza y esencia del hombre se estructura con los elementos inherentes de los vicios, pasiones y virtudes. El combate más eficiente en contra de los vicios y pasiones es la indiferencia y el esfuerzo por ejercitar la virtud correlativa. La acción directa en el vicio y pasión por eliminarlos únicamente los engrandecerá.

A pesar de la lucha constante del individuo en contra de los vicios y pasiones, estos se propagan cada vez más y más en nuevos vicios y otras pasiones por su incesante relación con los individuos de la sociedad y por su germinación, ya que están incubados en la naturaleza del individuo.

Los vicios y pasiones son instintivos en el individuo; las virtudes pertenecen a la inteligencia y a la voluntad: por este motivo, es imposible que las virtudes combatan directamente a los vicios y pasiones y es improbable que los vicios y pasiones afecten directamente a las virtudes. Lo que sí es posible y probable es que un vicio o pasión exalte a la virtud indirectamente y la práctica de la virtud debilite al vicio o pasión, por la indiferencia de aquella a estos.
Incluso, no existe un catálogo que indique que actitudes son vicios, cuales acciones son pasiones y que conductas son virtudes. Todavía más, cada individuo tiene sus propios vicios, posee sus personales pasiones y detenta sus particulares virtudes, diferentes y hasta radicales a las de los otros individuos. Es decir, la pasión o vicio de un individuo puede ser una virtud en otro individuo. El tiempo afecta la intensidad de los vicios, la exaltación de las virtudes y el vigor de las pasiones: debilitándolos o vigorizándolos.

En consecuencia, el individuo únicamente con una observación intensa y constante en sus pensamientos y en sus acciones puede diagnosticar cuáles son pasiones y cuales son vicios y así determinar la virtud correlativa para debilitarlos. Es un trabajo independiente de la opinión ajena.

Al contrario, el individuo carece de capacidad para calificar de virtud, de pasión o de vicio las acciones o pensamiento de otro individuo, con base en la Imposibilidad de conocer si es generada por la desesperación o por el esfuerzo del otro individuo. Una falacia definir virtuoso a otro individuo.

Por lo tanto, se considera a la virtud, al vicio y a la pasión, formulas vacías que se saturaran con las actitudes y conductas del individuo. La virtud, se define como el esfuerzo individual que domina a las pasiones y vicios; el vicio, es aquello que trae desesperación y angustia al individuo si no se satisface y la pasión es la acción duradera, intensa y sin razón del individuo.

Para concluir: El griterío de la sociedad contemporánea es un síntoma o indicio de su destrucción paulatina y sistemática, después vendrá la reconstrucción en silencio. En legítima analogía, así lo indican las múltiples alternancias de construcción y destrucción que integran las transformaciones incesantes del universo y la naturaleza. Al igual, también, lo solventan la lucha constante del individuo de combatir los estrepitosos vicios y pasiones a través de la práctica silenciosa de las virtudes.
Los vicios y las pasiones del individuo y de la sociedad se impugnan con la práctica de las virtudes respectivas. El esfuerzo silencioso es indicativo del trabajo en la virtud; el ruido desordenado es evidencia del dominio de los vicios y pasiones en el individuo y en la sociedad que le esclavizan.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!

Guillermo Chavez
Guillermo Chávez
Columnista en Juárez a Diario | + posts

Abogado. Filósofo. Columnista.
Buen amigo y consejero, entusiasta. Publicamos cada semana tu columna, en tu espacio en tu memoria.
Descansa en Paz.
Hasta pronto querido amigo.