“Irán nunca ha ganado una Guerra,
pero tampoco ha perdido nunca una negociación”
Tweet de Donald Trump en el 2020
Cuando Trump era candidato a la presidencia de los Estados Unidos por primera vez, allá por el 2015, una de sus líneas de ataque favoritas era la que enderezaba en contra del entonces gobierno de Obama por haber firmado el Plan de Acción Integral Conjunto, o JCPOA por sus siglas en inglés, en Julio del 2015.
Decía el entonces candidato, que Obama era un pésimo negociante y que dicho acuerdo solo beneficiaba a los iranies. Fiel a su retórica, Donald Trump calificaba el acuerdo como el “peor en la historia de los Estados Unidos” y que solo un equipo de “perdedores” podía haber negociado dicho acuerdo.
Por eso, no sorprendió que una vez que alcanzó la presidencia de su país, cancelara dicho acuerdo, utilizando los argumentos mencionados en el párrafo anterior. Al igual que lo hizo con varios otros acuerdos que presidentes anteriores a él habían alcanzado, y que, al menos en principio, tenían algún beneficio para la humanidad.
Como en el caso de esos otros acuerdos, tampoco para este tenia, el gobierno de Trump, alguna otra alternativa que no fuera palabrería hueca, y las amenazas típicas del bravucón adolescente en el patio de la escuela secundaria. Lo único que salvó a Irán de ser atacado en aquella primera presidencia, fue el hecho de que se atravesó la pandemia y Trump perdió las subsecuentes elecciones.
Quedó pues como uno de los asuntos pendientes del ególatra en jefe, pero que no tardaría en retomar una vez de regreso en el poder. Justo hace un año, en junio del 2025, el hombre naranja lanzó la operación Midnight Hammer para, según el, acabar con la capacidad de Irán de desarrollar una bomba nuclear.
“¡Éxito total!” Clamó el inquilino de la Casa Blanca, según su costumbre de exagerar el resultado de sus actos, “hemos aniquilado totalmente la capacidad nuclear y militar de Irán” declaró ufano el mitómano. Pero solo unos meses después, en febrero del 2026, vuelve a atacar con la operación Epic Fury, utilizando exactamente el mismo argumento. Con una salvedad, esta vez no fue un simple ataque, se le volvió una guerra.
El ególatra en jefe subestimo la capacidad de la República islámica que contratacó cerrando el estrecho de Ormuz y lanzando drones de bajo costo a los países vecinos, incluido Israel, y ahora Trump no sabe qué hacer para detener el contrataque estratégico de Irán, que, ha quedado demostrado, no está dispuesto a someterse al aspirante a dictador.
Tras cuatro meses de conflicto con un severo impacto a la economía mundial, pero y especialmente a la estadounidense, que ha conducido a una caída fulminante de la popularidad del hombre naranja, finalmente, la semana pasada Trump fue forzado a firmar el Memorando de Islamabad, que se supone, sienta las bases para un posible acuerdo de paz para la región.
¿Y que contiene dicho Memorando, desarrollado por el “negociador” más hábil del mundo? Veámoslo, a la vez que lo comparamos con el “pésimo” JCPOA negociado por Obama.
Primero, Cese de hostilidades: Un alto el fuego inmediato y permanente en todos los frentes, incluyendo el Líbano, comprometiéndose ambas partes a respetar la soberanía y la integridad territorial mutua. Este punto beneficia mas a Irán que a los EEUU. porque no se conoce que Irán este en planes de atacar a los Estados Unidos, como no sea un ataque dirigido a las instalaciones militares de los Estados Unidos en la región.
Segundo Reapertura de Ormuz: Cese de las hostilidades y el despeje de minas en el estrecho de Ormuz para garantizar el libre tránsito de buques petroleros y comerciales sin bloqueos navales. O sea, tal como estaba antes de que iniciara la guerra, con la salvedad de que Irán se reserva el derecho a cobrar “peaje” una vez pasados 60 días desde la firma de este acuerdo.
Tercero, Alivio económico: Estados Unidos levanta el bloqueo naval y las sanciones a los puertos, reactivando las exportaciones de petróleo y crudo. También contempla el desbloqueo de activos iraníes congelados (cerca de 25,000 millones de dólares inicialmente) y el establecimiento de un fondo de reconstrucción y desarrollo de 300,000 millones de dólares. Este punto si que causa risa, porque con el JCPOA de Obama, solo se le regresaba a Irán, alrededor de 150,000 millones que eran de ellos, pero estaban congelados por las sanciones, es decir, no se les daba un solo centavo que no fuera de ellos, ahora los EEUU. y sus aliados ¡van a pagar la reconstrucción del país! ¿Quién perdió la guerra pues?
Cuarto y último, Compromiso nuclear: Irán se compromete a congelar el enriquecimiento de uranio para no adquirir ni desarrollar armas nucleares, bajo la inspección y supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Es decir, igual a lo que decía el acuerdo de Obama.
Conclusión, la torpeza, egolatría y estupidez de Donal Trump, cancelaron un acuerdo que era funcional porque proveía de cierta estabilidad a la región en particular y al mundo en general, a la vez que no le costaba dinero al contribuyente norteamericano.
En lugar de eso, Trump inicio una nueva guerra -había prometido que no lo haría-, disparo el costo de la vida -había prometido que mejoraría- y a final de cuentas fue obligado a firmar un acuerdo que ni de lejos es mejor que el anterior entre otras cosas porque costara miles de millones a los contribuyentes, aunque el grite a los cuatro vientos que gano la guerra.
¿De eso se trata el arte de negociar?
Es cuanto

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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