“El estanque reflectivo, refleja algo mucho peor:
el narcisismo y la incompetencia como fundamento de esta administración”
Palabras de Joe Biden sobre el fiasco del espejo de agua
en la explanada nacional en Washington DC
En la famosa película de 1994, Forest Gump, hay una escena que se volvió icónica, donde el personaje principal, Forrest Gump, se encuentra con Jenny, el amor de su vida, después de años de no verse. La escena transcurre en un evento anti-vietnam muy propio de los años sesenta el cual tiene lugar en la conocida Explanada Nacional en Washington, o el Washington Mall, como se lo conoce en inglés.
Forrest, después de decir unas palabras ante una multitud de manifestantes que abarrotan ambos lados del espejo de agua o estanque reflectivo, mismas que no se escuchan porque alguien desconectó el micrófono, descubre a Jenny entre la multitud y al verse, ambos corren a encontrarse en medio del estanque para abrazarse con afecto.
Si a estos personajes se les ocurriera repetir esa escena, que en los sesentas -o noventas- resultaban inocuas, hoy en dia hubieran sido detenidos por la Guardia Nacional, y remitidos a la cárcel con cargos de vandalismo y daños a la propiedad federal por el gobierno de Donald Trump.
Y es que el aspirante a dictador anaranjado que dirige los destinos de la nación del norte, en un afán de grandilocuencia arquitectónica muy propio de ese tipo de egos, decidió que el llamado estanque reflectivo, localizado a los pies de la famosa estatua de Abraham Lincoln, no estaba a la altura de los grandes monumentos que existen en la ciudad capital, Washington D.C. y que por tanto había que renovarlo.
Para lo anterior, el señor Trump, que es un completo ignorante que cree saberlo todo, decidió otorgar un contrato por asignación directa, es decir, sin licitación, a una compañía que repara …albercas.
Se suponía, según fanfarroneo el propio Trump, que la rehabilitación tomaría a lo más un par de semanas, y que los gastos no excederían del millón y medio de dólares, pero la realidad, que afortunadamente no es muy benévola con Trump, se encargó de poner las cosas en su lugar.
La obra dio inicio en abril, y se terminó no en dos semanas, sino dos meses después, en junio; además, no costo millón y medio, sino ¡casi diez y ocho millones! Hasta ahí el asunto parecía ser un simple fracaso mas de Trump que quedaría como anécdota, el asunto es que precisamente en ese momento empezaron los problemas.
Mientras duró la construcción, Trump alardeó que se le estaba poniendo un sello super resistente, a prueba de cualquier ataque vandálico, y que el color final sería un azul bandera que habría de llenar de orgullo a los norteamericanos, según dijo el anciano mandatario.
Solo que en cuanto volvieron a llenar el estanque, el supuesto sello indestructible se empezó a desprender de la superficie, y para mayor deleite de los detractores del multi fallido empresario, el color del estanque cambio de azul a verde, debido al resurgimiento de las algas que usualmente habitan dicho cuerpo acuático.
¿Cuál fue la explicación de Trump para tan vergonzoso resultado? Que el lecho del estanque había sido vandalizado. Incluso el mitómano de tez naranja se aventó la puntada de decir que “alguien” había hecho un corte de trescientos pies de longitud; para la siguiente entrevista los trescientos ya habían aumentado a trescientos cincuenta pies de longitud.
Cabe mencionar que el necio mandatario ya había sido advertido de los posibles problemas para cambiar la apariencia del estanque, especialmente en lo referente a las algas. A final de cuentas, se trata de un estanque, no de una alberca, como posiblemente el sabelotodo ha de haber confundido. Vándalos
Hasta el momento de escribir estas líneas, Trump insiste en la versión de que el sello indestructible no era tan indestructible después de todo; también n indico que ya había al menos siete personas detenidas acusadas de vandalismo, entre ellas el deportista olímpico David Hearn.
Desde luego que en un lugar donde lo que sobra es vigilancia policiaca, y hay una multitud de cámaras siempre apuntando hacia el lugar, no existe ni una sola evidencia grafica que muestre el momento donde uno o unos vándalos hicieran un corte de más de trescientos pies con un objeto cortante como lo reclama Trump.
Por el contrario, si hay bastante evidencia grafica que muestra a turistas recogiendo pedazos de un sello que se levanta por sí solo, y a lo anterior se agregan las declaraciones de los supuestos “vándalos” quienes insisten en que solo tomaron pedazos de un sello que ya estaba suelto.
Este evento retrata perfectamente lo que está viviendo la sociedad norteamericana en estos momentos: un gobierno manejado por ineptos cuyo único fin es el de llenarse los bolsillos de dinero lo más rápidamente posible, y que está encabezado por un mitómano patológico que se siente -y en muchos sentidos esta- por encima de la ley, y que, por ende, no necesita presentar evidencia alguna. Su dicho basta y sobra como prueba irrefutable para lo que sea, desde la vandalización de un estanque, hasta el robo de elecciones.
¿Cuál es la esperanza que le queda al segmento de la sociedad norteamericana que si está consciente de la desnudez del soberano? Las elecciones de medio ciclo que tendrán lugar el próximo noviembre. Hasta en tanto, no queda más que seguir apechugando y pasando vergüenzas.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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