Soy de la época en que pensábamos que la palabra prometida o comprometida tenían mucho valor y ahora vemos que no.

Cuando te decían: ¿protestas cumplir con este compromiso cabalmente? y si no lo haces, que el pueblo te lo demande; era un compromiso formal, ético, moral, que nos tocaba las fibras más profundas de nuestro ser.

Los tiempos han cambiado sin duda. Los compromisos son light. Las palabras no tienen el valor de antes.

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Y en tratándose de políticos, pues menos.

Recuerdo cuando se podía caer una candidatura si al aspirante se le descubría algo turbio, algo inmoral.

Era verdaderamente ignominioso saber que el aspirante a la alcaldía, o a la gubernatura pudiese tener una amante, o estar metido en negocios turbios.

Hoy con todo cinismo aparecen en la arena electoral los individuos más deshonestos y cínicos a disputar el poder.

El prestigio personal era signo de certeza para el desempeño público, y hoy aunque descubramos los delitos y las acciones fraudulentas de los funcionarios que se llenan los bolsillos con el dinero del pueblo no podemos acusarlos o demandarlos porque anticipadamente nos hacen esta pregunta… ¿Tienes pruebas?

El problema ya no es si tenemos las pruebas, ahora el problema es que las autoridades encargadas de proporcionar justicia ponen toda suerte de barreras para evitar que las pruebas funcionen en contra del demandado.

Los hombres del poder han modificado la ley para poder salirse con la suya.

Se ha vuelto tan desvergonzada la clase política, que ha generado una endemia de malos gobiernos.

Tenemos que escribirlo así con todas sus letras. El gobierno de Enrique Peña Nieto tiene como característica el de haber diseñado unas “reformas estructurales” que sólo han servido para enriquecerse en lo personal, y enriquecer a su círculo de amigos en los negocios que reparte el gobierno.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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