De manera casi diario las instituciones económicas y sociales, el gobierno, los candidatos a algún puesto político e incluso las universidades hablan de su búsqueda constante del “progreso social”, pero ¿saben qué significa y cómo medirlo?

El Índice de Progreso Social (IPS) permite medir el grado en el que una comunidad o un país satisface las necesidades básicas de su población, establece la infraestructura que le permite mejorar la calidad de vida a sus ciudadanos, y crea un ambiente propicio para que todos tengan la oportunidad de alcanzar su pleno potencial.

Las medidas económicas que tradicionalmente han determinado el éxito de los países ofrecen una imagen incompleta de desarrollo humano y social. Las complejidades actuales requieren de una nueva herramienta que defina las prioridades de inversión social que permitan a los países crecer de forma integral y sostenida. En este sentido el IPS evalúa el progreso social en 148 países y contempla 54 indicadores divididos en tres categorías: necesidades básicas, fundamentos para el bienestar y oportunidades.

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Como necesidades básicas se contemplan agua, alimentación, vivienda y salud; en fundamentos del bienestar se contemplan conocimiento, información, comunicación y medio ambiente; y, en oportunidades se contempla inclusión, tolerancia, seguridad, libertades personales y educación superior. image 1

En la publicación 2019 del índice de progreso social, México ocupó el lugar 55 de 149 economías con más nivel de bienestar en su población, en América Latina ocupa el 9º lugar.

Las principales fortalezas de México son el garantizar el acceso a la alimentación, el agua y la vivienda, mientras que los principales retos son garantizar los derechos y libertades personales, la inclusión y el acceso a la educación superior.

Explicado lo anterior, es posible entender que el progreso de una sociedad no solo se mide a partir del PIB y no sólo se logrará con procurar aumentar el ingreso de los individuos, sino que además se debe garantizar que una población será dotada de herramientas que le permitan desarrollar su potencial, tal es el caso de elementos básicos como alimentación, salud y vivienda, como satisfactores para el desarrollo como integridad, inclusión, seguridad y educación.

En definitiva, aquellos que procuren el bienestar deben basar el desarrollo económico y social mediante políticas de inclusión y progreso, vistas más allá del nivel de ingreso

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Nancy Carbajal
Columnista • Economista | + posts

Lic en Economía de la UACJ y Candidata al Grado de Maestra en Ingeniería Económica por la Universidad la Salle. Columna semanal sobre temas de economía, finanzas, política y sociedad.


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