Hay plagas que arrasan cosechas, hay epidemias que destruyen ciudades y luego está el populismo: la peste que pudre naciones enteras mientras promete salvarlas.
Llega envuelto en aplausos, en discursos sentimentales, en promesas imposibles y en líderes que se presentan como redentores del pueblo. Llega sonriendo. Llega diciendo que viene a protegerte. Y cuando la sociedad reacciona, ya ha tomado las instituciones, ya ha destruido los contrapesos y ya ha comenzado a devorar las libertades.
Nuestro continente ha sufrido esta enfermedad durante décadas. Ahí están los escombros de Venezuela bajo el régimen criminal de Nicolás Maduro. Ahí está la devastación sembrada por Hugo Chávez, que convirtió a una nación rica en petróleo en una fábrica de miseria y exilio.
En México lo sabemos bien, el sexenio de Andrés Manuel López Obrador dejó una nación polarizada, debilitada institucionalmente y marcada por la violencia desbordada de los abrazos para los criminales y los balazos para los ciudadanos de bien.
El populista necesita enemigos permanentes. Necesita dividir al país entre “puros” y “traidores”. Necesita desacreditar jueces, periodistas, opositores, universidades y cualquier institución que limite su poder. Porque el populismo jamás tolera ciudadanos libres; necesita súbditos emocionados.
Por eso escribí Populismo Maldito. No como un libro cómodo. No como un ensayo tibio para académicos indiferentes. Lo escribí como una advertencia urgente. Como una alarma encendida en medio de la noche. Como una guía para resistir antes de que sea demasiado tarde.
Este próximo 7 de mayo a las 7 de la tarde presentaré Populismo Maldito en el Teatro de Cámara de la ciudad de Chihuahua. Será un encuentro para hablar de la amenaza más peligrosa de nuestro tiempo: la destrucción sistemática de la libertad bajo el disfraz del pueblo.
Porque combatir al populismo no es una discusión ideológica menor. Es una batalla por conservar la libertad de pensar, de expresarse, de emprender, de disentir y de vivir sin miedo al poder. Resistir al populismo es resistir contra la pérdida de libertades. Es impedir que el Estado se convierta en amo absoluto de la vida de los ciudadanos.
Pero el populismo no es invencible. Los pueblos libres pueden resistir. Pueden despertar. Pueden defender la verdad frente a la propaganda y la libertad frente al autoritarismo maquillado de justicia social. Esa es la esencia de Populismo Maldito: una guía para quienes se niegan a arrodillarse ante la plaga populista.

Francisco Sánchez Villegas
Geoestratega, abogado humanista, defensor de la ilustración y político disruptivo.
Desde el cargo de Secretario del Ayuntamiento del Gobierno Independiente de Parral, ha impulsado una trascendental agenda de empoderamiento ciudadano. Fundador y Curador de Casa Ícaro, Think Tank concentrado en el futuro y la libertad.
Pensador neorenacentista propulsor de polímatas. Buscador de mentes virtuosas. Antifrágil.
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