Nuevas voces contra la regresión Peña-Televisa

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La cultura política de México ha demostrado en diferentes ocasiones que, a pesar de los retrocesos causados por las distintas embestidas autoritarias de nuestra historia contra la democracia, tiende a desarrollarse y a mejorar una participación ciudadana, más extendida entre clases sociales, más informada, transversal a partidos políticos e incluso por encima de las duras ideologías. Es cuando los más férreos antagonismos se separan de la ignorancia; el estado ideal que procuran entre la población las élites económicas y políticas. Y es justo ahí donde las diferentes posiciones políticas son capaces de converger para convertirse en una gran fuerza social que ya no permite ser anulada por decisiones de los poderosos.

Es el caso de la conjunción de esfuerzos sociales y políticos en contra del intento de regresión autoritaria en las leyes reglamentarias de las telecomunicaciones y los medios de comunicación.

El viernes pasado se constituyó en la ciudad de Puebla, en el Teatro de la Ciudad, el capítulo estatal del Frente por la Comunicación Democrática. Es el primer Estado que se suma a nuestro movimiento plural, que suscribe el manifiesto nacional y el plan de acción. La convocatoria poblana ha reunido un numeroso grupo de personalidades de los más diversos ámbitos de la vida social, empresarial, política, académica y comunicacional. Destaca la adhesión de varios periodistas de los de mayor prestigio en esa entidad. El esfuerzo motor se lo debemos a María Rosa Márquez, una destacada líder social y a Lilia Vélez, la presidenta de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, capítulo Puebla. Hemos atestiguado esa conformación el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y un servidor.

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Además de constituirse en el primer capítulo estatal, el de Puebla tiene otra significación especial: de esta entidad federativa se ostenta como representante el senador Javier Lozano Alarcón, principal operador, impulsor y defensor de la iniciativa de Peña Nieto, con la que el priísmo gobernante y su aliado pretende traicionar la reforma constitucional en telecomunicaciones y radiodifusión, no sólo manteniendo intocado al duopolio de la Televisión, sino procurándole más prebendas, ventajas y nuevos regalos.

Una de las formas de participación ciudadana en el plan de acción propuesto por el Frente en el acto de constitución es el seguimiento puntual, directo y personalizado a la actuación de los Senadores que integran las comisiones dictaminadoras de esta iniciativa y en general al voto de cada uno de los senadores que integran el pleno del Senado de la República. Es muy importante informar y difundir lo más ampliamente que sea posible la postura que asuman estos legisladores. Frente a los ofrecimientos y promesas de las TV, debe recaer sobre ellos la sanción social, si se atrevieran a votar a favor de la contrarreforma propuesta por Peña. No le debe ser permitido nunca a un legislador votar de una manera la Constitución y de manera contraria la legislación secundaria. De ahí la importancia del esfuerzo poblano pues está enfocado a ponerle un marcaje personal a sus tres senadores Blanca Alcalá, Lucero Saldaña y Javier Lozano, éste último el de mayor activismo pro-gubernamental en la materia.

El Ingeniero Cárdenas y yo estamos convencidos de replicar esta acción en todas las entidades del país, y que los ciudadanos den seguimiento a sus representantes, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. Para que la cuña apriete, deber ser del mismo palo.

Estamos programando una gira a varios estados para animar la construcción de esta organización social.Este objetivo lo ha asumido en el Distrito Federal los integrantes del Grito Más Fuerte, que aglutina a los personajes de más renombre y calidad del cine y el teatro. Organizados de primera intención para el impulso de la consulta popular sobre la reforma petrolera, ahora en un acto de consecuencia ineludible en la defensa que han postulado de los bienes de la Nación, han volcado su energía, creatividad y entusiasmo en el tema de las telecomunicaciones para exigir respeto a la Constitución, y que el espectro radioeléctrico deje de ser botín en el intercambio de favores entre el poder político y el poder mediático.

Otro ejemplo de esta red que se extiende, es el que se verificó el pasado jueves en la Casa del Teatro en Coyoacán los asistentes a una plática informativa sobre los retrocesos de la iniciativa de Peña Nieto, tomaron el acuerdo de darle seguimiento a todos los senadores que tienen su origen en la capital del país, tanto de mayoría, primera minoría, como de representación proporcional, que es el grupo más numeroso en el Senado de la República.

Y todo lo anterior en el marco de una gran acción ciudadana, todavía no valorada en justa dimensión por sus características de concurrencia libre y espontánea. Me refiero a la manera y alegría como la ciudadanía del Distrito Federal se unió para formar una cadena humana como nunca se había visto en México. Fue una acción pacífica y organizada que imprimió la imagen olvidada y omitida por el gobierno en la redacción de su Iniciativa de Ley de Telecomunicaciones. Demostró que, aunque el gobierno trazó una iniciativa de legislación entre dos puntas de interés para su protección, el de la casa presidencial y la empresa Televisa, los mexicanos están dispuestos a exigir su lugar como sujetos esenciales de la democracia y destinatarios finales de la comunicación, porque las leyes deben ser hechas para la ciudadanía, y no para los poderes fácticos que tienen sometido a Peña Nieto a niveles de empleado, no sólo en el tema que nos ocupa, sino en el de la reforma electoral. Tema que abordaré en los siguientes días.

Durante muchos años la cultura política de México estuvo catalogada como una sociedad parroquial a decir de Almond y Verba, donde los ciudadanos no se sentían con la capacidad de incidir en la política. Después, se decía que la definición de la cultura política mexicana se encuadraba dentro de las sociedades subordinadas donde, pese a que los ciudadanos conocían cómo era el sistema político del país, sabían también que no podían participar activamente, que nada más las revueltas violentas alcanzaban logros (aunque pírricos), y que el gobernante y sus decisiones eran intocables. Actualmente se puede decir que al fin estamos transitando hacia una cultura política participativa, donde la gente cuestiona, vigila e interviene para evitar los excesos del poder.Justo eso evidencia la conformación del Frente por la Comunicación Democrática, con su primera movilización social en la cadena humana. Una ciudadanía consciente y respetuosa, capaz de entrelazar sus manos en un circuito de más de siete kilómetros sin siquiera detener el tráfico vehicular.

La cadena humana contra la Ley Peña-Televisa tuvo ocho lugares de encuentro. El objetivo, darle mayor importancia a la pluralidad, ya que cada uno de estos espacios representaba las diferentes demandas de grupos preocupados específicamente en puntos que contiene la regresiva propuesta presidencial.

Esta participación está demostrando conocimiento y la inclusión de la vida político social en el interés cotidiano. Probó que la sociedad no está peleada con ella misma, que las diferencias ideológicas pueden caminar juntas o estar de la mano para detener los atropellos del reinstalado autoritarismo priísta, y el intento de traición de Peña Nieto.

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Javier Corral Jurado

Javier Corral Jurado Político, periodista, académico, y columnista.
Multi-galardonado por su actividad periodística. Fue Gobernador del Estado de Chihuahua de 2016 a 2021 y Senador de la República en donde formó parte de las comisiones de Educación, Gobernación y participa como Secretario de la Comisión de Radio y Televisión, así como Presidente de la Comisión de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias.

Esta columna se reproduce bajo permiso de su autor.

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