En días recientes, INEGI publicó la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE) 2018, en ella se brinda estadística nacional de las micro, pequeñas y medianas empresas sobre las habilidades gerenciales y de emprendimiento, las cadenas productivas globales, las capacidades tecnológicas y de innovación, así como de los apoyos gubernamentales para contribuir al fomento de la cultura empresarial del país.

En esta ocasión, a diferencia de otros de los artículos que comparto, enlistare las principales cifras presentadas por el INEGI y será hasta el final que brinde una aportación general al respecto:

  • 15 de cada 100 empresas en el país brinda capacitación a sus empleados, las principales causas son: consideran no necesitarla y contratan a personal ya capacitado.
  • 40 de cada 100 empresas que experimentan problemas de producción no hacen nada para solucionarlo y sólo 14 de cada 100 tienen programas de mejora continua.
  • 66 de cada 100 empresas no tienen un monitoreo de indicadores de desempeño.
  • 23 de cada 100 empresas no desea crecer, las principales causas: están satisfechos con su empresa, la inseguridad y las dificultades administrativas.
  • 74 de cada 100 empresas no aceptaría un crédito bancario si se lo ofrecieran, esto debido a que consideran es costoso.
  • Apenas 8 de 100 mipymes en el país logra acceder a financiamiento.
  • Los principales usos que las empresas dan al financiamiento son: compra de maquinaria e insumos, así como para pagar otros créditos.
  • Sólo 5 de 100 empresas participan en empresas globales de producción, la causa de no participar es la falta de información o por el giro de su empresa.

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Uno de los principales retos es que las empresas no acceden a capacitación ya que aseguran no necesitarla, sin embargo, ante un mundo globalizado con cambios constantes, aquella empresa que no está en constante formación corre el riesgo de retrasarse en las vanguardias tecnológicas de producción y administración.

En definitivas las MIPYMES mexicanas tienen grandes retos como capacitación, asesoría, acceso a financiamiento y monitoreo de indicadores. Estas condiciones representan un área de oportunidad ya que si resolvieran estos aspectos podrían crecer, acceder a más y mejores mercados y, por ende, brindar a sus empleados mejores condiciones laborales.

En México más del 95% de las empresas son MIPYMES por lo que se requieren acciones concretas no sólo para brindarles financiamiento, ya que los recursos no deben usarse en gasto corriente como insumos y deudas, sino en elevar su productividad, ampliar su mercado de competencia e mantenerse en constante innovación-capacitación.

Si el grueso de la actividad empresarial del país se concentra en este tipo de empresas, ¿no sería conveniente educarlas y desarrollarlas? Con ello fortaleceríamos la industria local de alto valor.

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Nancy Carbajal
Columnista • Economista | + posts

Lic en Economía de la UACJ y Candidata al Grado de Maestra en Ingeniería Económica por la Universidad la Salle. Columna semanal sobre temas de economía, finanzas, política y sociedad.


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