El domingo pasado, durante mi conversación con estudiantes de la Universidad Vizcaya de las Américas (UVA), hablamos de disciplina, de resolver problemas y de las herramientas que las nuevas generaciones necesitan para construir su futuro. Pero también hablamos de algo más: la responsabilidad de participar en la ciudad donde viven.
La disciplina no siempre es cómoda ni luce de inmediato. Es cumplir, aprender, corregir y volver a intentarlo, incluso cuando los resultados tardan. Esa constancia es necesaria para terminar una carrera, emprender un proyecto y enfrentar los problemas que Juárez tiene pendientes. Las oportunidades existen, pero hay que prepararse y trabajar para convertirlas en resultados.
También conversamos sobre las áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— y su importancia para el futuro. No se trata de que todos elijan una carrera tecnológica, sino de desarrollar la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas. Esas habilidades sirven en cualquier campo y serán cada vez más valiosas en un mundo donde la inteligencia artificial y la automatización están cambiando el trabajo.
En Juárez tenemos que aspirar a transformar, no solo a comercializar. La ciudad tiene experiencia manufacturera, talento joven y una ubicación privilegiada. El siguiente paso es crear más conocimiento, tecnología, empresas y soluciones propias. No conformarnos con vender productos o servicios, sino preguntarnos qué podemos diseñar, mejorar y producir desde aquí. Para lograrlo necesitamos vincular mejor a las universidades con las empresas y abrir espacios para que los jóvenes pongan a prueba sus ideas.
Pero prepararse para el futuro también significa involucrarse en el presente. Juárez no es únicamente el lugar donde los jóvenes estudian o trabajan: es su ciudad, y las decisiones que se toman hoy afectan su vida cotidiana y sus oportunidades. Participar puede empezar con una propuesta para mejorar la colonia, un proyecto universitario, una empresa o una organización comunitaria. También significa informarse, exigir resultados y acudir a votar.
La participación electoral de los jóvenes sigue siendo un reto en México. Los estudios del Instituto Nacional Electoral muestran que, en las elecciones recientes, los grupos jóvenes registraron niveles de participación menores que varios grupos de mayor edad. Cada voto cuenta, pero la participación no termina en la jornada electoral: también consiste en involucrarse en las decisiones públicas y dar seguimiento a quienes gobiernan.
A los estudiantes les compartí que Juárez necesita más jóvenes dispuestos a actuar: con disciplina para sostener sus metas, conocimientos para resolver problemas y voluntad para participar en la vida de su comunidad. No podemos dejar el rumbo de la ciudad en manos de otros y luego sorprendernos por el resultado.
Salí esa mañana de la Universidad Vizcaya agradecido por la invitación y por las preguntas. Me quedé pensando que los jóvenes tienen mucho futuro por delante si, pero mucho que aportar desde ahora. La ciudad necesita que se preparen, pero también que se involucren, propongan y ayuden a transformar las oportunidades en mas oportunidades y consecuentemente en una mejor vida para todos.

Thor Salayandia
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.
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