No es verde, ni tiene escamas… o las manos arrugadas, de falanges largas con puntas de ventosa, y tres óvalos verticales como ojos. Tampoco viaja en platillo volador y tiene una pistola de rayos con la que amenaza destruir el medio ambiente.

 Todo comenzó en julio del 2002 en el seno de una conferencia titulada “Un nuevo modelo de desarrollo en el siglo XXI”, líderes del poder económico, de los medios de comunicación y de la industria maquiladora se reunieron para escuchar a un visionario personaje venido del otro lado del Atlántico.

 Ustedes deben estar en el centro de una corona que extienda las posibilidades de innovación, un grupo amplio que tome las riendas para llevar el proyecto estratégico a buen puerto. Les dijo. Y en la efervescencia alguien comentó: —Sí, requerimos con urgencia un cambio estratégicamente planificado a futuro, ¿Por dónde empezamos?

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 Empecemos por conocer el proceso estratégico para ubicarnos en una dimensión a la que todos tengamos acceso, dijo el conferenciante. Vean esto, dijo: A nadie le interesa un proyecto estratégico cuando las cosas marchan bien. El proceso comienza en la COMPLACENCIA, cuando todos nos decimos… las cosas andan a pedir de boca, ¿para qué preocuparse? Luego viene la etapa de la INCREDULIDAD. No me explico cómo ocurrió esto. Nadie imaginaba que se acabaría el nicho en el que reposábamos. Y luego nos ataca EL MIEDO… ¿Qué nos irá a pasar?, ¿caeremos en la miseria?

 El expositor tomó con firmeza su micrófono y se acercó un poco más al auditorio que lo escuchaba atento.

 —Pero el inicio de todo es cuando llega EL PÁNICO. Es cuando la desesperación hace que nos movilicemos y comencemos a proyectar el futuro, por eso estamos aquí.

 La audiencia estaba atenta, algunos sacaban notas mientras en una pantalla se proyectaban las gráficas de power point que traía el ponente desde Bilbao.

 —Lo primero es crear la más loca y disparatada visión de ciudad. Decía el orador. ¿Cómo nos la imaginamos cincuenta o cien años adelante y qué queremos para nuestros descendientes? Recordemos que la vida en la tecnología se hará más sólida, conocimiento y tecnología serán la gran divisa. ¿Y qué decir de la biogenética? Los experimentos van tan avanzados que en breve veremos cosas sorprendentes, pero antes de eso seremos biónicos. Los marcapasos son cosa del siglo anterior, ahora podemos andar con un corazón de plástico y mañana tendrá más valor lo que te han metido al cuerpo que otra cosa en el mundo.

Por ejemplo: Los periodistas podrían traer un implante especial en el oído que les permitiera escuchar a más distancia y qué decir de un micro implante para los hombres de negocios en los que puedan archivar no sólo sus proyectos más recientes sino una agenda nervosensible.
—El segundo paso es unir la imagen de la ciudad proyectada con un valor. ¿Qué seleccionaremos como valor para la ciudad? El gobierno debe poner la infraestructura de acuerdo al plan que proyectemos. ¿La ciudad de la Amistad?, ¿De la solidaridad? ¿Ecológica? ¿De la diversidad?, ¿Del arte? A mí me parece que Ciudad Juárez puede ser la ciudad de Los Derechos Humanos, pero eso no lo decido yo, a mí me toca provocar en ustedes como antes dije, la más loca y disparatada visión de ciudad. Bilbao es La Ciudad de los Sueños.
Todo lo que sueñes puede ser realizable en Bilbao. Eso decimos allá y eso ocurre. Bilbao, una ciudad industrial que despega al primerísimo mundo a partir de una crisis y que aumenta su valor diferencial a través de proyectos estratégicos que apoya la sociedad. ¿Y Ciudad Juárez? Bien puede ser La Ciudad de los Marcianos.

 Una estruendosa carcajada tronó en el auditorio. La risa de Lalo Venzor era la más fuerte de todas. El conferenciante le dijo, ¿Se ríe usted? En un momento le diré por qué Ciudad Juárez puede ser la Ciudad de los Marcianos. Dígame su nombre.

 —Lalo Venzor, contestó sin dejar de sonreír.

—¿Tiene usted hijos, Lalo? Le preguntó.

—Lizzy, tiene cinco años. Respondió Lalo.

 Vean ustedes estas imágenes. Indicó el hombre venido del otro lado del Atlántico.

2002 La hija de Lalo Venzor tiene cinco años y quiere ser astronauta. Se llama Lizzy y tiene los ojos azules y nerviosos.

2030 Lizzy no logró calificar en las pruebas de la NASA para ser astronauta y se casó con Andrew, un doctor en física e ingeniería mecatrónica que hace estudios como freelancer desde Santa Teresa, Nuevo México. Lizzy para entonces será una investigadora en biogenética de primer nivel educada enC.J., la ciudad más importante del mundo en preparación de viajes espaciales. Su hijo Andy acaba de cumplir seis años y su cuarto es una réplica de la cápsula Apollo XI.

2052 Una nave baja en Marte con su carga humana. Doscientos sesenta y seis personas conformaban la primera colonia terrícola sobre El Planeta Rojo. Andy, el hijo de Lizzy y Andrew es parte de este proyecto, es un biólogo preparado en la UACJ quien antes de pisar en sólido se casaría con Rebecca, la navegadora de la nave.

2053 Nace Lalo Andrés, el primer marciano de la historia del Sistema Solar. ¡Y es tu bisnieto, Lalo Venzor!

Todos aplaudieron y Lalo salió a fumar un cigarrillo al vestíbulo del auditorio. Mientras salía de la sala la voz del orador bajaba a segundo plano, todavía alcanzó a escuchar: “Quizás Ciudad Juárez disminuirá en tamaño, no hay por qué asustarse, tomemos en cuenta que en adelante se sustituyen las actividades manuales por las intelectuales. 5,000 ciudades en competencia en todo el mundo y Juárez desea ser una de las primeras ¿Por qué no puede ser La Ciudad de los Marcianos?”

 Cinco minutos más tarde entró Lalo Venzor de nuevo a la sala y en voz alta dijo: ¡Voto porque Juárez sea La Ciudad de los Marcianos!

 * Recreación literaria de una conferencia dictada por el ingeniero Alfonso Martínez Cearra Director General de Metropoli-30 de Bilbao y organizada por el grupo Plan Estratégico Juárez, A.C. Ciudad Juárez, 2002.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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