Sin duda alguna, y desde que tengo uso de razón, las ceremonias del Grito de Independencia del día de antier y el desfile de ayer, realmente son diametralmente diferentes en entusiasmo y de entrega a nuestros símbolos patrios por parte de todos los que estuvimos atentos y observantes de ello, y más de los que tuvieron la dicha de estar presentes, una entrega llena de espíritu de patriotismo y nacionalismo, entusiasmo, y reconocimiento, organización, disciplina y elegancia acompañado de la austeridad que mostró el presidente y muy de acuerdo a su política de austeridad republicana, la fiesta fue para el pueblo y el elogio para nuestras instituciones militares todas y la guardia nacional, una fiesta compartida entre los militares y los ciudadanos, júbilo natural y enaltecido.
No acarreados, no retenes de control, no infiltrados todo natural, espontáneo donde los organizadores resaltaron nuestros emblemas y melodías llenas de historia y nacionalismo, mexicano exponencial, donde hoy le han dado el toque que ya se había perdido, nuestros emblemas y tradiciones patrias que se enaltecían en forma natural y espontánea.
Una fiesta nacional como nunca que definitivamente movió conciencias y desató recelos, envidias y corajes en todos los detractores de la 4T.
La diferencia entre esta fiesta de ayer y la de hoy contra todas las pasadas fiestas neoliberales es muy marcada en nacionalismo, fervor patrio, entrega y voluntad para asistir, ver o escuchar, gallardía, austeridad, participación, disciplina y elegancia, entrega de la gente al presidente, lejos están las mentadas y las rechiflas, las mantas de rechazo y de recordatorio y asistencias mas por los artistas que por el mismo evento, ayer y hoy fue el evento sobre las atracciones complementarias, la fiesta para los ciudadanos.
Vayamos conociendo más sobre las fiestas patrias a través de la historia, gracias a Wikipedia podemos hacerlo, hay cosas no tan conocidas de la historia:
La primera vez que se conmemoró el 16 de septiembre fue en un edificio conocido como El Chapitel, en Huichapan, Hidalgo, el 16 de septiembre de 1812, por el general Ignacio López Rayón. Los festejos iniciaron al alba con una descarga de artillería y una vuelta general de esquilas, luego López Rayón asistió a una misa con su escolta y una compañía de granaderos, después tuvo lugar el militar asistió a una “serenata, compitiendo entre sí dos músicas, (que) desempeñaron varias piezas selectas con gusto de su excelencia y satisfacción de todo el público”
Después José María Morelos, en uno de los veintitrés puntos que conforman sus Sentimientos de la Nación, propuso al Congreso de Chilpancingo que en la Constitución en la que por entonces se trabajaba “igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa Libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída; recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor Don Miguel Hidalgo y su compañero Don Ignacio Allende”.- Finalmente, se declaró el 16 de septiembre como día de fiesta nacional en la Constitución de Apatzingán; medida que fue ratificada por los congresos constituyentes de 1822 y 1824.
En 1825 fue la primera ocasión en que el 16 de septiembre tomó forma de fiesta nacional. Las autoridades de la Ciudad de México publicaron un bando en el que se pidió a los ciudadanos iluminar sus casas, ventanas y balcones con cortinas, flámulas y gallardetes. El presidente de la República, Guadalupe Victoria, recibió felicitaciones de diplomáticos y corporaciones eclesiásticas y civiles. Después se efectuó un desfile que llegó a Palacio Nacional. Por la tarde se realizó un paseo en la Alameda y bailes de cuerda, en los que participaron músicos militares. Por la noche hubo fuegos artificiales.
Los primeros gritos tenían un carácter a un tiempo cívico y religioso, ya que participaban tanto las autoridades políticas como las eclesiásticas. El escritor Luis González Obregón señala que “los días 17 (de septiembre) era costumbre celebrar en nuestra gran Basílica una misa de gracias por los héroes muertos. La fiesta del 16 tomó un carácter enteramente laico a partir de 1857”. La celebración se suspendió en 1847, durante la Intervención estadounidense en México, aunque “en muchas poblaciones de la República el Grito fue conmemorado dignamente”, Durante la Segunda Intervención Francesa en México, Maximiliano de Habsburgo oficializó la celebración. En 1864 se trasladó a Dolores, donde dio el Grito desde la ventana de la casa de Hidalgo.
Aunque existe la versión popular de que Porfirio Díaz decretó adelantar el grito un día para que coincidiera con su onomástico, la primera vez que se conmemoró el 15 de septiembre fue en 1824, con una serenata frente a Palacio Nacional y una velada en la Universidad. Según el Primer calendario liberal, arreglado al meridiano político de la Federación para el año 1852, las ceremonias del día 15 siguieron celebrándose, pues ese año hubo repiques, función patriótica de teatro y salvas de artillería, incluso el propio Benito Juárez, en plena huida durante la intervención francesa, dio un emotivo grito la noche del 15 de septiembre en la hacienda de San Juan de la Noria Pedriceña, en Durango.
La historia nos lleva a conocer las razones del porque fueron organizadas así las fiestas del 15 y del 16 encabezadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador ya que es clara la inyección de patriotismo, conocimiento profundo de la historia y nacionalismo que le fue puesto a la ceremonia del Grito y del desfile militar, regresa ese espíritu que se buscaba eliminar pero con la fiesta de anoche nos damos cuenta que está más viva que nunca en el corazón de los mexicanos.
Obviamente que hay un círculo de mexicanos detractores de la 4T que para ellos habrá sido más que un acto de desconocedores de la economía y las ciencias financieras que al unísono aplaudían y gritaban a su mesías llenos de ignorancia según ellos, que por supuesto es más una respuesta a su malestar y a su derroche de visera que aún no logran controlar, aunque algunos dieron visas de hablar con la razón y los hechos al declarar que habría sido uno de los mejores eventos de la historia.
Es un hecho histórico sin duda alguna y una medición clara del estado de ánimo de los mexicanos hacia su presidente, la asistencia, las visualizaciones y las redes son las mejores encuestas que confirman el 75% de aceptación de los mexicanos hacia su presidente. La televisión privada así dio testimonio de ello.
Se imaginan lo que pudiéramos hacer si fuésemos conscientes y unidos y que no caigamos como nos catalogan en la “olla de cangrejos” que es la política que están llevando los Prianistas, política de dividir y no dejar hacer.
Las acciones del presidente cuando era oposición jamás fueron para frenar o detener los proyectos de los neoliberales como gobierno, se denunciaban y protestaban pero nunca utilizaron las acciones y los elementos jurídicos al alcance para frenarlos, esa es la gran diferencia de ser oposición verdadera y seria, por ello están moralmente derrotados, las fiestas de ayer, y hoy, así lo demuestran, baste recordar, a querer y no reconocer, la toma de Reforma que funcionó como válvula de escape de la presión que había en esos momentos…
Las fiestas patrias nos dan una lectura de lo que se puede hacer con un buen liderazgo natural… ¿En donde más hay?

Raúl Sabido
Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.
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