La entrevista presidencial

Durante todo el tiempo que tenemos como nación, las entrevistas entre los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica y México se han dado.

Nada tienen de diferente esas entrevistas a lo largo del tiempo más que los contenidos a tratar y esto es lo que hace que unas sean más sobresalientes que otras, salvo la última, donde el protagonista mexicano ha captado todos los reflectores y comentarios a favor y en contra en ambos lados.

La oportuna entrevista con el dignatario norteamericano, le viene a sumar el deteriorado voto latino por la cantidad de ofensas que nos ha prodigado.

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El que esté López Obrador en Washington atrae a la comunidad latina/mexicana, quienes anticipadamente se han volcado a manifestarle su apoyo y en cierta forma aminora el distanciamiento del voto latino/mexicano con Donald Trump…

AMLO tiene peso específico en la preferencia electoral, a querer y no de sus detractores y opositores.

Todo cuenta, todo se aprovecha hasta el más mínimo detalle de este encuentro México-Estados Unidos y como bien dijo el presidente López Obrador, es política y si algo sabe con excelencia hacer el presidente mexicano es precisamente: POLÍTICA.

Es nuestro vecino, el país más poderoso de la tierra, quien maneja la política mundial o al menos es el que más incide en ello y es, por lo tanto, vital llevar una relación política de excelencia, recordando aquel dicho que “cuando a los Estados Unidos le da gripa a México le da pulmonía”, sería de tontos o suicidas emprender una política de alejamiento y distanciamiento con los Estados Unidos como han querido que suceda la derrotada derecha opositora.

Debemos recordar que es precisamente la derecha neoliberal opositora la que durante sus mandatos (PRI-PAN) entregaron el patrimonio nacional, precisamente, a las empresas extranjeras, principalmente Norteamericanas (Petróleo y Financieras) y que mantenían una relación de sumisión hacia el gobierno de los Estados Unidos.

Fue tal su sumisión que trajeron como jefe de estado al presidente Trump cuando aún era candidato, y en campaña, por lo que es increíble su asombro hoy que el presidente López Obrador viaja en visita de estado, siendo tal la desvergüenza de la derecha que han manifestado su repudio al viaje a los Estados Unidos.

Es entendible que hicieron todo lo posible a su alcance para evitar la visita presidencial a Estados Unidos del presidente López Obrador porque uno de los temas que estará en la mesa de diálogo entre los presidentes es el de “Rápido y Furioso” donde metieron armas poderosas a México rumbo al crimen organizado siendo que esas armas se utilizaron para que se combatiera a las fuerzas federales, estatales y municipales, armas que entraron a México con conocimiento pleno de la Casa Blanca y de Los Pinos.

Este es un tema que pone en el banquillo de los posibles acusados a la Casa Blanca Demócrata de Obama y H. Clinton y en México al Gobierno de Felipe Calderón.

Este tema de “Rápido y furioso” es de tal magnitud en los Estados Unidos que electoralmente podría meter en serios aprietos al partido Demócrata en las elecciones y poner en aprietos judiciales a B. Obama y H. Clinton y en México ni se diga por haber permitido la entrada de armas para el crimen organizado en el país, armas que sirvieron para enfrentar y liquidar a las fuerzas policiacas y del ejército, un delito muy grave que está concatenado al caso de García Luna.

Por esas son las razones de la inconformidad, encono y perversidad de la derecha opositora, porque de la reunión entre presidentes saldrá el humo blanco para llevar ante las autoridades correspondientes el asunto de las armas de “Rápido y Furioso”… Nada es casual en los opositores, todo tiene una razón de ser y es tal su encabronamiento porque nada de lo que han hecho hasta hoy les ha permitido bajar de las preferencias al presidente López Obrador.

Las muestras de júbilo y apoyo al presidente de México en Washington dan pie a conocer el liderazgo tan profundo que tiene el presidente en la comunidad Latino / Mexicana aunque sin dejar de decirlo los de FRENAA enviaron golpeadores a la Embajada de México a provocar, violentar e intentar disolver las muestras de apoyo, pero una vez más fueron derrotados por los mismos simpatizantes de López Obrador.

Hay tanto podrido de las administraciones PRI-PAN que buscan la derecha opositora cualquier acto del presidente distorsionarlo, el viaje a Estados Unidos los pondrá en una situación mucho más delicada electoralmente de la que estaban antes de que el presidente partiera a USA… Al tiempo.

Recordemos, AMLO es el mejor político, el más persistente y el más honesto de los presidentes que ha tenido la historia del país, la derecha opositora se enfrenta a un político íntegro, valiente y decidido a llevar a cabo su proyecto transexenal, quieran o no quieran, así es.

Ya vendrán las buenas nuevas al regreso del presidente, un presidente que rompió con todas las costumbres y protocolos hasta hoy existentes en las visitas de un presidente mexicano a los Estados Unidos.

No dude usted estimado lector que se avecina una campaña negra y sucia para desprestigiar el viaje del presidente López Obrador.

Lo único que yo si sé es que las elecciones 2021 van a estar rebuenas ¿no cree usted?

Ahora bien, complementando la Parte # 1 de esta columna y para que entendamos la esencia política del presidente López Obrador solo basta leer su discurso frente al presidente Trump y de ahí deducir si es comunista o socialista como lo señalan sus detractores o es un demócrata, nacionalista y creyente del libre mercado.


Discurso del presidente
Andrés Manuel López Obrador

Washington, D.C. Estados Unidos
8 de Julio de 2020

Celebró este encuentro con usted, presidente Trump. Mi visita obedece, en buena medida, a la importancia que tiene, sobre todo en estos tiempos de crisis económica mundial, la entrada en vigor del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

El haber conseguido este acuerdo,representa un gran logro en beneficio de las tres naciones y de nuestros pueblos.

Como es sabido, América del Norte es de las regiones económicas más importantes del planeta. No obstante, nuestra región es inexplicablemente deficitaria en términos comerciales.

Exportamos al resto del mundo 3,579 billones de dólares, pero importamos 4,190 billones de dólares, es decir, mantenemos un déficit de 611 mil millones de dólares, lo cual se traduce en fuga de divisas, menores oportunidades para las empresas y pérdida de fuentes de empleo.

El nuevo tratado busca, precisamente, revertir este desequilibrio mediante una mayor integración de nuestras economías y mejoras en el funcionamiento de las cadenas productivas para recuperar la presencia económica que ha perdido América del Norte en las últimas cinco décadas.

Baste señalar que en 1970 la región representó el 40.4 del producto mundial y ahora esta participación en la economía global ha bajado a 27.8.

Por ello, el tratado es una gran opción para producir, crear empleos y fomentar el comercio sin necesidad de ir tan lejos de nuestros hogares, ciudades, estados y naciones.

En otras palabras los volúmenes de importaciones que realizan nuestros países del resto del mundo pueden producirse en América del Norte con menores costos de transporte, con proveedores confiables para las empresas y con la utilización de fuerza de trabajo de la región.

Desde luego, no se trata de cerrarnos al mundo, sino de aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad, así como la aplicación de una buena política de cooperación para el desarrollo.

Este tratado, permite atraer inversiones de otros lugares del hemisferio a nuestros países siempre y cuando se cumpla con los principios de producir mercancías de elevado contenido regional y de procurar condiciones salariales y laborales justas para los trabajadores del país exportador o importador de bienes de consumo.

Es también importante señalar que este acuerdo significa la integración.

Los tres países aportamos capacidad productiva, mercados, tecnología, experiencia, mano de obra calificada y terminamos complementándonos.

Por ejemplo, México tiene algo sumamente valioso para hacer efectiva y potenciar la integración económica y comercial de la región. Me refiero a su joven, creativa y responsable fuerza laboral.

No olvidemos que la participación de los trabajadores en los procesos productivos, es igual de importante que el papel de las empresas, de poco serviría tener capital y tecnología si no se cuenta con buenos obreros que se destaquen por su imaginación, su talento y su mística de trabajo.

Además, con acuerdos como éste y con respeto a nuestra soberanía en vez de distanciarnos, estamos optando por marchar juntos hacia el porvenir, es privilegiar el entendimiento, lo que nos une y hacer a un lado las diferencias y resolverlas con diálogo y respeto mutuo.

Ciertamente en la historia de nuestras relaciones, hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia, por ejemplo en los años 40 del siglo pasado, durante la Segunda Guerra Mundial, México ayudó a satisfacer la necesidad de Estados Unidos de materias primas y los respaldo con mano de obra de los trabajadores migrantes que fueron conocidos como braceros.

Desde entonces y hasta la fecha, hemos venido consolidando nuestras relaciones económicas y comerciales, así como nuestra peculiar convivencia, a veces de vecinos distantes y otras de amigos entrañables.

También, como es sabido, la historia, la geopolítica, la vecindad y las circunstancias económicas de ambas naciones que hay de migración de mexicanas y mexicanos hacia Estados Unidos y se ha conformado aquí una comunidad de cerca de 38 millones de personas, incluyendo a los hijos de padres mexicanos, se trata de una comunidad de gente buena y trabajadora que vino a ganarse la vida de manera honrada y que mucho aportado al desarrollo de esta gran nación.

Asimismo, en México, más que en ningún otro país del mundo, viven y forman parte de nuestra sociedad un millón y medio de estadounidenses, de modo que estamos unidos, más que por la proximidad geográfica, por diversos vínculos económicos, comerciales, sociales, culturales y de amistad.

Presidente Trump, cómo en los mejores tiempos de nuestras relaciones políticas, durante mi mandato como presidente de México en vez de agravios hacia mi persona y, lo que estimó más importante, hacia mi país; hemos recibido de usted comprensión y respeto.

Algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas habrían de llevarnos, de manera inevitable, al enfrentamiento.

Afortunadamente ese mal augurio no se cumplió y consideró que hacia el futuro no habrá motivo, ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas y la amistad entre nuestros gobiernos.

El mejor presidente que ha tenido México, Benito Juárez García, como usted lo mencionó, entenderse con el gran presidente republicano Abraham Lincoln.

Recordemos que este gran líder histórico estadounidense, el impulsor de la abolición, de la esclavitud, nunca reconoció al emperador Maximiliano impuesto en México con la intervención del poderoso ejército francés.

No es casual que Juárez haya lamentado el asesinato de Lincoln diciendo: “He sentido profundamente esta desgracia, porque Lincoln, que con tanta constancia y decisión trabajaba por la completa libertad de sus semejantes, era digno de mejor suerte…”

Lo mismo sucedió con la espléndida relación que mantuvieron, a pesar de las circunstancias difíciles. el presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt y nuestro presidente patriota, el general Lázaro Cárdenas del Río.

En los días posteriores a la expropiación petrolera, en una carta el general Cárdenas reconoció el buen entendimiento bilateral de la siguiente manera: “Mi gobierno considera que la actitud asumida por los Estados Unidos de Norteamérica, en el caso de la expropiación de las compañías petroleras, viene a firmar una vez más la soberanía de los pueblos de este continente que con tanto empeño ha venido sosteniendo el estadista del país más poderoso de América, el excelentísimo señor presidente Roosevelt”

De modo que guardadas todas las proporciones y en circunstancias, sin duda distintas, la historia nos enseña que es posible entendernos sin prepotencias o extremismos.

Ahora que decidí venir a este encuentro con usted, presidente Trump, en mi país se desató un buen debate sobre la conveniencia de este viaje.

Yo decidí venir porque, ya lo exprese, es muy importante la puesta en marcha del tratado, pero también quise estar aquí para agradecerle al pueblo de Estados Unidos, a su gobierno y a usted, presidente Trump, por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos.

A usted, presidente Trump, le agradezco su comprensión y la ayuda que nos ha brindado en asuntos de comercio, petróleo, así como su apoyo personal para la adquisición de equipos médicos que necesitábamos con urgencia para tratar a nuestros enfermos del COVID-19, pero lo que más aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía.

En vez de la doctrina Monroe usted ha seguido, en nuestro caso, el sabio consejo del ilustre y prudente George Washington, quien advertía que las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos.

Usted no ha pretendido tratarnos como colonia, sino que por el contrario, ha honrado nuestra condición de nación independiente.

Por eso estoy aquí, para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto.

Nos ha tratado como lo que somos, un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano.

¡Que viva la amistad de nuestras dos naciones! ¡Que viva Estados Unidos de América! ¡Que viva Canadá! ¡Que viva nuestra América! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

 

sabido
Raúl Sabido

Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.