¿Cuál es la función principal de la oposición social? Podríamos hacer uso de la semántica y encontraríamos que la oposición … se opone.

¡Naaambre! ¿a poco…?

Tranquilo apreciable lector. Estoy sólo atendiendo un principio lingüístico. Considero que el papel de la oposición en la operación política, -de aquellas que se hacen respetar- es el de proponer, convencer e incluso sumarse cuando considere que no hay motivos para rechazar una acción gubernamental, antes que oponerse a todo lo que el gobierno diga y haga.

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El problema radica en que la sociedad en su conjunto asume que la oposición, y en sí ‘el acto de la política’ solo puede ser ejercido o llevado a la práctica por personas que se dedican exclusivamente a la política. Decía Rousseau, que el Estado en su forma funcional solo gozará de legitimidad mediante la existencia de un equilibrio entre el soberano, el gobierno y los súbditos. Sólo así puede primar el interés general y el apego al bien común.

Traducido a nuestro contexto, me parece que la acepción correcta es que si bien no podemos estar todos de acuerdo, se necesita la participación ciudadana que funcione con el gobierno como un engranaje para una sociedad más armónica. Una sociedad que utilice distintos medios legales y moralmente aceptables (partidos políticos, organizaciones ciudadanas, comités vecinales, gremios, sindicatos, etc.)pero que el único fin sea el interés general apegado al bien común.

De esto hay una larga carrera que en nuestro país podemos presumir, a pesar de los defectos y vicios que como en toda nación puede haber. La constitución de partidos políticos de oposición cuando imperaba un sistema de partido único y hegemónico que Vargas Llosa denominaría La Dictadura Perfecta, es muestra de ello.

Las recientes modificaciones y creaciones de leyes en torno a la participación ciudadana como acciones colectivas, cabildo abierto, candidaturas independientes, referéndum, revocación de mandato, plebiscito, son ejemplos claros de que el impulso ciudadano a través de la demanda de espacios y la propuesta, sí pueden lograr grandes transformaciones en el país.

Ni más ni menos Juárez es un gran ejemplo de ello. Hasta hace muy poco el cabildo se abrió a la ciudadanía, el primero en el país, y se permiten participaciones ciudadanas en las sesiones. Chihuahua se colocó a la vanguardia en este ámbito con su ley de participación ciudadana, la cual permite ejercicios como los anteriormente citados.

Incluso se podría decir que a la fecha ya se ven resultados de la participación ciudadana y estas garantías constitucionales, pues existe una solicitud y un proceso de recolección de firmas para llevar a cabo un plebiscito referente al desarrollo del proyecto ‘Juárez Iluminado’ impulsado por la administración municipal de Juárez.

De concretarse, la ciudadanía, -reconocida en estricto apego a derecho- podría decidir si se lleva a cabo el mencionado proyecto o no. Desde luego se celebra, pues los contrapesos políticos no tiene que venir necesariamente de la materia partidista, cuando estos tienen una alta desaprobación por la ciudadanía.

La oposición social puede y debe venir de distintos frentes. Es sano y saludable que existan contrapesos, que exista debate y pluralidad de ideas. Un profesor que tuve en la Universidad decía que las grandes mentes se nutren de la universalidad del pensamiento. Estoy de acuerdo.

Luis Carlos Caniano
Luis Carlos Casiano
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Lic en Ciencia Política. Diplomado en Políticas Públicas y Prevención del Delito. Estudiante de Maestría en Administración Pública. Funcionario público municipal.


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