Como cada año, el pasado 16 de septiembre tuvimos el gusto de ver el tradicional desfile en el que nuestras fuerzas armadas despliegan elementos y equipos que muestran un poco de las capacidades militares de nuestro país, promueven el respeto a nuestros símbolos patrios, fomentan el sentido de unidad y los valores nacionalistas, realizan un reconocimiento al servicio que brindan las mujeres y hombres que integran a la Marina, el ejército de tierra, la fuerza aérea y la Guardia Nacional, y dan continuidad al mandato planteado en los Sentimientos de la Nación, y la disposición que desde 1935 se estableció en nuestro país para realizar el desfile.
Así, se desplegaron “16 mil efectivos, entre Generales, Almirantes, Jefes, Capitanes, Oficiales, Cadetes, Tropa y Marinería, y más de 500 vehículos”[1] y 99 aeronaves.
De acuerdo con la declaración del General Secretario y las estimaciones de la Inteligencia Artificial de Meta, en el desfile de este año se registró la segunda contribución aérea más importante en 45 años, pues se estima que en la década de 1990 el promedio de aparatos de ala fija y rotatoria rondó entre 40 y 50 aeronaves; en 2008 se alcanzó un total de 81 aeronaves; entre 2014 y 2020 los números rondaron entre 56 y 57 aeronaves surcando el espacio aéreo de la CDMX, y el año pasado se registraron 102 aeronaves.
Sin duda alguna el despliegue aéreo resulta muy vistoso y propagandísticamente es una herramienta que nuestras fuerzas armadas han empezado a usar para sensibilizar a la población sobre sus necesidades y capacidades. Esto se pone en perspectiva cuando se observa el sobrevuelo de los dos últimos aviones caza supersónicos que le quedan a nuestras fuerzas armadas, y cuyos años de servicio ya rebasan las cuatro décadas.
En este sentido, de acuerdo con el Plan de Desarrollo que presentó en junio el General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de Defensa Nacional, entre varias aeronaves que se requiere adquirir para relevar a otras que ya han cumplido sobradamente con varias décadas de servicio, esta el plan de sustituir los F5 antes del 2050[2].
Derivado de lo anterior, han surgido diversas versiones, no confirmadas, sobre la posible consideración de aviones Gripen E y F desarrollados por la empresa escandinava SAAB (inicio de producción 2017); el caza estadounidense F16 (producido desde hace 52 años), el jet surcoreano FA 50 (inicio de producción 2002) o el italiano M-346 (Inicio de producción 2015).
Claramente los dos F5 de la Fuerza Aerea que aún pueden volar, ya deben ser dados de baja, pero esto no puede ser considerado de manera objetiva si no se toman en cuenta, al menos, los siguientes aspectos:
- Tomar seriamente en cuenta las capacidades tecnológicas (en la medida de lo posible no comprar dinosaurios equivalentes a los F-5 Tiger II por su obsolescencia tecnológica)
- Ponderar responsablemente el costo de compra, costo y disponibilidad de herramientas y refacciones, costo y tiempo de adiestramiento para volarlo, costo de insumos, y costo por vuelo.
- Considerar antes de la compra ¿qué función tiene un jet supersónico en el contexto de nuestro país? Esto, tomando en cuenta las probabilidades reales de conflictos bélicos que pudiésemos llegar a tener, ¿qué tipo de capacidades tecnológicas se considera que podrían llegar a tener los rivales en ese tipo de escenarios? y ¿Qué tipo de roles juegan nuestros aliados estratégicos para inhibir la actualización de dichos escenarios?
La decisión final no debe ser fácil, y más si se toman en cuenta las presiones económicas y presupuestales que tiene actualmente nuestro país, por lo que esperemos que las aeronaves que veamos surcar los cielos de la CDMX en los desfiles de este y los próximos sexenios, no comprometan la operación de programas o políticas públicas en áreas socialmente sensibles, en aras de atender escenarios de guerra posibles, pero cuya probabilidad de actualizarse es ridículamente pequeña.
[1] Discurso del General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, el 16 de septiembre de 2026 con motivo de la ceremonia conmemorativa al 216 Aniversario del Grito de Independencia, disponible en https://www.gob.mx/defensa/prensa/ceremonia-conmemorativa-al-216-aniversario-del-grito-de-independencia
[2] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sedena-contempla-adquisicion-de-aeronaves-en-esta-administracion-sustitucion-de-aviones-f-5-es-a-largo-plazo-senala-trevilla/

Raen Sánchez Torres
Politólogo e internacionalista, cuenta con una maestría en Estudios Internacionales por el ITESM y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la FCPyS de la UNAM, además de 16 diplomados, seminarios, cursos y talleres especializados en Seguridad Nacional, Seguridad Pública e Inteligencia, impartidos por instancias como la UNAM, ITAM, UDLAP, Policía Nacional Francesa, Real Policía Montada de Canadá, y el Departamento de Justicia de los EEUU.
Profesionalmente se ha desempeñado en el sector público como analista del fenómeno delictivo en el ámbito internacional, el desarrollo de instituciones de seguridad pública, y desde hace más de 10 años como asesor parlamentario tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Como académico, desde 2015 ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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