Ha trascendido, este fin de semana, el apoyo ofrecido por la masonería chihuahuense al municipio de Parral a través de su Gran Maestro, el Dr. Marcos Delgado Ríos, quien se entrevistara con el alcalde Alfredo Lozoya el pasado fin de semana acompañados por Fernando Martínez y Francisco Sánchez, respectivamente.

La nota perse no dice mucho, pero los analistas políticos del estado han dejado de manifiesto su pensar en sus columnas con un tono de no mucho agrado.

Lo que más llama mi atención, en la postura de los analistas y columnas que he tenido la oportunidad de leer, es su tendencia abierta a la contra postura hacia la masonería (masofobia le llaman en la madre patria), algunas de estas rayando en lo arcaico, conspiracionista y retrógrada.

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No soy quién para dar una cátedra al respecto de lo que es o no es la masonería, ni mucho menos hablar en voz de la Gran Logia Cosmos del Estado de Chihuahua, primero porque no es el caso y segundo porque no estoy facultado para ello.

Lo que sí puedo hacer es puntualizar algunos conceptos erróneos, y por supuesto, siempre a la luz del libre pensamiento.

Antes que nada debemos acotar que la masonería, en sí misma, no es una religión, tampoco es un partido político ni un sindicato de obreros del libre pensamiento. No es una célula conspiradora ni tampoco es un club social para las altas esferas de la sociedad en donde se discutan los más complicados vericuetos de la política y los negocios…

Más aún, en las sesiones masónicas, llamadas tenidas, no se habla de religión o política.

¿Sorprendido?

Contrario a lo que la opinión pública piensa, y sobre todo, lo que en internet se dice de ésta antigua y longeva institución, pero esto que digo es cierto.

También se dice que los partidos políticos, particularmente el tricolor, tienen tomado a la estructura de la masonería, lo cual es un sofisma vinculado a la institución desde el siglo pasado…

Hablar de la masonería chihuahuense no se entendería, sin entender el papel de la masonería del México Independentista, a pesar que la historia moderna sitúa la fundación de la Gran Logia Cosmos del Estado de Chihuahua en la última década de los 1800s, por lo que podría decir, sin temor a pecar de simplista, que la historia le ha dado a la masonería la oportunidad de jugar un papel distinto de acuerdo a tiempos y circunstancias e incluso de enfrentarse a sí misma.

Alguna vez conservadores, luego liberales; los masones han estado presentes en los momentos más importantes de la historia de México.

Sí, fueron masones los Libertadores de América; sí, también fue masón el padre fundador de los Estados Unidos; sí, han sido mayormente masones quienes han firmado las constituciones que hoy rigen a la mayoría de los países de América, pero eso no quiere decir de manera alguna qué es la masonería misma operando o que haya sido coadyuvante. Sí, los masones, la institución no.

Y hago énfasis en esta aclaración porque en México, por ejemplo, el masón reconocido por excelencia es Benito Juárez, como lo es George Washington en los Estados Unidos, pero ello no quiere decir que haya sido la masonería misma copartícipe, en secrecía, de las obras que encabezaron.

No. La grandeza de esos hombres ha sido intrínseca a sí mismos. La masonería, sin duda, les dio las herramientas, cómo se las brinda a quiénes llegan alguna vez a sus puertas.

En el país vecino dicen que la masonería hace «mejor al hombre bueno…»

¿Entonces qué es la masonería?

Lamentablemente no me queda otro recurso que hacer uso de una definición de libro: «La masonería es una escuela moral, filosófica y filantrópica; sustentada en el sentimiento de la fraternidad«.

La masonería entrega las herramientas intelectuales y morales para ayudar a los individuos en su crecimiento y construcción personal, utilizando alegorías y simbolismos que le ayuden a comprender, a discernir y a potencializar sus talentos propios a quienes llegan a entenderlo.

Digamos que entrar a la masonería no es tan difícil, lo difícil es que la masonería entre en el individuo como forma de vida, adoptando un modo de vida recto.

Lo anterior quiere decir que la institución perse y su método son una cosa y que sus miembros, en lo particular, son otra. Por lo que podemos decir qué hay tanta masonería como los miembros que la componen, cada uno independiente, auténtico y producto de su autoconstrucción, sin atavíos fanáticos ni dogmáticos.

Luego, hablar de que la masonería es buena o mala por la actitud o acción de un individuo en particular, es descartar los enormes aciertos que la institución y sus miembros han dado a lo largo de su historia…

Poniéndolo en contexto, y disculpen el ejemplo, pero no podemos decir que una religión, un partido político, un sindicato o un equipo de fútbol son en esencia malos o buenos por la actitud de alguno de sus miembros…

Tenemos sacerdotes violadores, cómo Aristeo; o políticos corruptos cómo los Duarte; o líderes sindicalistas como Gómez Urrutia o futbolistas maletas como cualquiera que llegue a su memoria, en esencia estas figuras le fallaron a la institución a la que pertenecen, no la institución a la sociedad.

¿Qué sucede? Que tarde o temprano terminan desvinculados de las organizaciones que los arropó, por la simple teoría de conjuntos, los iguales con los iguales, sin importar el poder que ostenten…

Así pues, los zapateros hacen zapatos, los médicos al cuidado de la salud, los campesinos se encargan del campo, los ingenieros realizan grandes cálculos para sus obras y los políticos hacen política; nada hay de malo en ello.

Cada quien hace lo que está en su rol hacer y lo mejor de todo es que hay un lugar en el que todas esas personas se pueden reunir bajo un solo techo, sin importar su color, su raza, su credo, su posición económica, social o su preferencia política; para verse a los ojos con sinceridad y decirse hermanos.

Hablarán de mil temas con mil ópticas distintas y al final todas coadyuvarán al crecimiento del grupo e individual, para luego despedirse contentos, uniendo sus corazones en un tremendo abrazo y continuar con sus vidas llevando consigo enseñanzas trascendentales y valiosas para hacer frente a su día a día.

Eso es la masonería.

No, no hay embrujos no hay trastocamiento, no hay subterfugios, no hay conspiraciones, no hay planes de dominación mundial, no los hay…

Lamento desilusionarle, estimado lector, si desvaneció esa idea que tenía creada, pero hoy me toca decirle la verdad.

La masonería no es secreta, es discreta.

Si fuera secreta sus edificios no se verían decorados con sendas escuadras y compases en sus fachadas o no habría catedrales con sellos y simbología que los identificaran como los constructores de la antigua masonería gremial.

La luz de la verdad no puede ser secreta, sin embargo sí discrecional.

Nuevamente, tiempo y circunstancias que les ha tocado vivir a los antiguos miembros de la masonería, en una época oscurantista, donde preferían mantener en secreto su pertenencia a la orden antes de morir degollados y con la lengua cortada desde su raíz por contar las verdades que hoy son comunes a todos, pero que entonces se contraponían a lo establecido por el régimen monárquico-católico de la época.

Tampoco querían morir con el corazón extirpado por considerarse traidores al rey o al papa; mucho menos estirados hasta partirse en dos, que era la más muerte más aterradora para los librepensadores…

Tiempo y circunstancias…

Hoy no hay necesidad. Sin embargo, algunos prefieren ser más discretos ante una realidad prejuiciosa o masofóbica como la que señalamos al inicio.

Regresando al tema, ¿Qué puede ganar Alfredo Lozoya de la relación con la masonería? Sin duda, amplitud de pensamiento para debatir temas coyunturales, pluralidad en las líneas de pensamiento, y quizá elevar el debate público, particularmente en los temas que tocan a los derechos humanos y la laicidad del estado, entre otros.

¿Que puede ganar la masonería? Lo mismo que ha ganado en su devenir histórico: coadyuvar en la construcción y perfeccionamiento del género humano.

Por último, políticamente Alfredo Lozoya, se ha creado un camino bien hecho a base de trabajo organizado con su equipo y tiene una visión muy clara para Parral y sus habitantes, lo que le llevará a rendir muy buenos resultados, solo espere al 8 de Septiembre próximo, fecha en que dará su informe de gobierno…

David Gamboa
David Gamboa
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Lic. en Mercadotecnia por la UVM. Es un profesional del Marketing Digital y apasionado de las letras. Actualmente es Editor y Director General de Juárez a Diario y Consultor en temas mercadotecnia.