Hace algunos años, haciendo un análisis sobre el carácter y personalidad de Javier Corral Jurado, ahora gobernador, dije que era un tirador compulsivo de heces.

No tiene un blanco definido. No se preocupa por encontrar un enemigo a quien dedicarle sus disparos verbales; pueden ser simples agresiones, descalificaciones, amenazas, o dardos con vitriolo.

La imagen que provoca es la siguiente:

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Toma un calcetín viejo, lo rellena de excremento; le corta la puntita y suelta la inmundicia girando el calcetín sobre su cabeza como rehilete, manchando con esta suciedad a todo lo que se atraviese.

No le importa ver de quién se trate. Puede ser enemigo, adversario, simpatizante suyo; amigo, compañero de partido; hombre, mujer, adulto mayor.

Tampoco tiene respeto por nadie, en su soberbia, ofende sin rubor, acusa falsamente, desconoce sus propios acuerdos, niega sus compromisos. Los chihuahuenses damos fe de sus mentiras de campaña.

Pero esto no lo digo yo, lo dicen quienes han sufrido en carne propia su perversidad.

Para muestra basta un botón… No, menos, diría el clásico. ¡Cuatro!

Veamos.

Con Cruz Pérez Cuéllar, hoy senador, primero amigos, luego hermanos, después compadres. Hoy enemigos a muerte.

Con Jaime García Chávez. Primero amigos, luego compas, después hermanos de una causa; hoy enemigos a muerte.

Con Rogelio Loya, primero amigos, luego compañeros, después colaborador en gobierno, y posteriormente despedido con cajas destempladas; hoy adversarios irreconciliables.

Con Andrés Carbajal Casas, primero compañero de lucha de cuando se conformó la organización Unión Ciudadana, que “persiguió” los actos de corrupción de César Duarte Jáquez.

Luego, colaborador suyo como subsecretario de Obras Públicas en la frontera.

Y después, perseguido sin sustento legal. Sólo por joder, diría un español.

Su historial lo exhibe.

Arma un juego temerario que reta a la ciencia de la prospectiva. Veamos.

¿Qué futuro percibe usted para quien agrede, ofende, amenaza, amaga, a todos los aspirantes a la gubernatura? Uno de ellos va a quedar.

Y luego, con la mente obnubilada, arremete contra el presidente a pedradas. Sin metralla de a deveras.

Y como dicen en mi colonia… Se le enfrenta a Sansón a las patadas, rascándole los huevos al tigre. (Ricardo Mejía. Subsecretario de seguridad)

«Se convirtió en porro del gobierno de Andrés Manuel». Lo acusó.

En su histeria, sabiendose perdido, y tratando de no perder notoriedad, se agarra a cualquier clavo ardiendo.

Recurre al cobijo de los amanuenses de FRENA, para llorar su desgracia.

Me refiero al periodista Carlos Loret.

«He sido conciliador. A ustedes les consta que siempre hemos estado con los agricultores, y con ellos hemos hecho convenios para que se pague el adeudo del agua. El presidente miente todos los días en su mañanera, hace un manejo manipulador de la información. Descalifica a los agricultores de Chihuahua, y ahora arremete contra nuestro gobierno». Expresó.

¿Con qué calidad moral hace tales señalamientos?

Todo parece indicar que las cosas no le irán bien en el futuro y en su ira, veremos la segunda faceta de su personalidad. La del experto en demolición de su propio partido.

Tome usted su butaca. Las palomitas van por mi cuenta, y el sarcasmo… Por cortesía de la casa.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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