Conforme avanza el proceso electoral comienza a incrementarse actividad sísmica en Chihuahua.

Nos queda muy claro que el gobernador Javier Corral Jurado trae metidas las manos hasta el fondo en el proceso.

Sin pudor ninguno.

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Con las manos sucias, enturbia el proceso con tal de descarrilar la posibilidad de Maru Campos, y mucho más la de su compadre, Cruz Pérez Cuéllar.

Siempre habían sido muy discretos los mandatarios para manipular los procesos electorales. Había inteligencia, prudencia, no eran presa de la hormona, sino de la neurona.

Sin ápice de decoro, Corral saca la charrasca y se lanza contra el rostro de sus rivales para marcarlos y desangrarlos.

Maru se defiende, como si hubiese tomado un curso de aikido. Se cubre con su aikidogi rosado y libra los primeros mandobles desde palacio y su brazo armado… La fiscalía.

Cruz, trae un escudo como el capitán América, le llaman FUERO.

Se cubre y libra la cuchillada. Pero luego, encabritado el gobernador, activa la perforadora y se suscita un movimiento trepidatorio que podría derribar a sus colosales adversarios.

¿Quien sale beneficiado con la hecatombe?

Unos dicen que Loera y por lo tanto, cuaderno de Corral. Pero todos vimos como se agarraron del chongo y se destrozaron las medias al grado de dejarse de hablar como las comadres de vecindad.

Unos analistas aseguran que, si no quedara Cruz Pérez Cuéllar como candidato, la elección se inclinaría hacia el Caballo Lozoya, pues con Rafa Espino o Carmen Almeida, los morenos perderían.

Y mientras tanto. El doctor Alejandro Díaz, reverdeciendo con su precampaña en la sierra, y haciendo contactos internacionales para conectar a Chihuahua con Los inversionistas internacionales.

Si acaso llegara Corral a destruir a su partido y apuñalar a su compadre, Me parece que las posibilidades para el Caballo Naranja, y el Verde doctor Díaz, estarían al alza.

Mientras tanto, un calientito. Un ponchecito con tequila Pal frío.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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