La batalla de Querétaro entre el Ejército Imperial al mando del emperador Maximiliano I de México y el Ejército Republicano a cargo del Licenciado Benito Juárez, fue el hecho que dio fin al conflicto político de federalistas y centralistas, con la victoria de la república.

El imperio mexicano contaba con tres partes para su sostenimiento en la guerra contra los republicanos, que eran las tropas de los generales Márquez y Miramón, las tropas francesas y un cuerpo especial conformado por extranjeros que eran los húsares húngaros, belgas y austriacos.

La situación militar de Querétaro fue que a pasear de que los franceses  y el cuerpo austrohúngaro y belga estuvieran bien armados y sus oficiales contaban con experiencia, no conocían bien la geografía de México; algo que los generales republicanos  si, debido a la huida de Benito Juárez hacia el norte. Además de que el ejército imperial si contaba con oficiales mexicanos que conocieran el territorio; el mayor error de estos mandos fue dejarse llevar por pasiones y rencores de batallas pasadas. La situación ya no era por el bien del país o terminar con la guerra, ya se hablaba de conflictos personales y de querer humillar al adversario.

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El 17 de febrero de 1867 en la ciudad de San Juan del Río que estaba cerca de la ciudad de Querétaro, el emperador publico una orden del día al ejército donde se nombraba jefe de Estado Mayor al general Leonardo Márquez “el tigre de Tacubaya”, además de ser uno de los pocos militares en México que hasta ese momento habían luchado bajo una sola bandera: la causa conservadora. También se anunció la división del ejército en tres cuerpos. El primero al general Miramón, el segundo al general Castillo y el tercero al general Tomás Mejía.

El 19 de febrero el emperador y su ejército entraron a Querétaro, donde fueron muy bien recibidos por la población. El día 21 de febrero llegó a la ciudad el general Méndez con cuatro mil soldados provenientes de Michoacán. Poco después el emperador reorganizó sus tres cuerpos de ejército en cuatro divisiones; la primera división de infantería estaba a cargo del general Miramón, la segunda de infantería a cargo del general Castillo, la tercera fue compuesta por un cuerpo de caballería a cargo del general Mejía y el último, en una brigada de reserva a cargo del general Méndez.

Y estaban en espera que llegaran de la ciudad de México el regimiento de infantería austrohúngaro de húsares del príncipe Carl Von Khevenhüller-Metsch y el regimiento de caballería de Hammertein y toda la artillería que estuviese en disposición de salir. El ejército imperial situado en Querétaro contaba con nueve mil hombres en buenas condiciones con paga, armas y alimentos.

En cuanto a los oficiales que conformaban el Estado Mayor del Imperio, eran de los pocos oficiales mexicanos que llevaron una formación en el Colegio Militar de Chapultepec. Pues la mayoría de ellos cursaron desde cadete hasta generales de brigada, no obstante, en ambos ejércitos otros tantos oficiales tuvieron sus promociones en los diversos pronunciamientos, al igual que su experiencia  y conocimientos. Algunos oficiales ni siquiera podían leer un mapa de operaciones.

Quienes pasaron por el Colegio Militar fueron los generales Leonardo Márquez, quien se distinguió en diversas batallas con una victoria rápida y contundente, de allí su seudónimo. El general Miguel Miramón, el presidente de México más joven y uno de los sobrevivientes de la batalla de la Ciudad de México y la toma del Castillo de Chapultepec, durante la guerra con Estados Unidos en 1847. Sus méritos fueron de estratega y buen oficial. El general Castillo de quien se tiene poca información, se destacó por amigos y enemigos por ser un brillante estratega; por último, el general Tomás Mejía, un oficial distinguido que no paso por el Colegio, pero fue formado en los constantes pronunciamientos del bando centralista. Todos ellos, fueron motivo de admiración para el emperador Maximiliano y el medico Basch, por el valor y sangre fría que portaban en el campo de batalla.

En cuanto a la derrota del Ejército Imperial, se ha señalado en su momento por los oficiales que sobrevivieron, que fue debido a la traición del general Márquez y el coronel López el 19 de junio de 1867. El señor Martín de las Torres en su trabajo “El archiduque Maximiliano de Austria en Méjico” publicado en España durante el año de fusilamiento del emperador y la derrota del imperio en 1867. Da a conocer el manifiesto que publicó el coronel López en apología propia por los hechos de la derrota militar y la muerte del emperador. El cual fue respondido por otro manifiesto que publicó el príncipe de Salm-Salm, ayudante de campo del emperador y en el cual escribió desde su celda en el convento de Querétaro. En tal documento, da a conocer que el coronel López infiltro en la ciudadela a oficiales republicanos para observar las posiciones de defensa, además de que horas antes del ataque republicano, López saboteo cañones y posiciones de defensa importantes. También lo hizo con el cuerpo de húsares austrohúngaros que siempre se mantuvieron con el emperador.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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