¿De qué sirve lo que enseña si no lo necesito ahorita?

Hace unos días después de dar clase, a la salida se acercó una alumna y me preguntó…:

– Profe, le quiero hacer una pregunta, pero no se vaya a enojar.

A lo que yo le respondí.

- Publicidad - HP1

– Claro que no, dígame. Ella me dijo

– Profe ¿De qué sirve lo que nos enseñó hoy? O sea, sí sé que es importante, pero no entiendo para qué. Al menos ahorita yo no necesito de lo que usted nos enseña, pero no se enoje.

El cuestionamiento de la alumna es completamente válido, más porque está segundo de secundaria y merece respuestas, las cuales no hay día en que no me esfuerce por ser claro y concreto para que entiendan la utilidad del conocimiento histórico.

Explicarle los principios básicos de una ciencia a un joven de entre 12 y 15 años no tiene por qué ser difícil. Hay que darles tiempo en las aulas para que lean, asimilen y tengan contacto con su entorno inmediato, así mismo ser conscientes que no todas las materias les deben gustar por el motivo que sea.

Así como un buen profesor motiva y otro desmotiva es parte del proceso de aprendizaje que ellos tienen. Recuerdo otra ocasión que un grupo de alumnos del que se supone son del salón “indisciplinado” se acercaron a mí y me dijeron:

–Profe, no se moleste, pero es que no nos gusta historia, pero usted nos cae bien y por eso no nos aburrimos.

Imagine usted lo perplejo que me dejó ese comentario, sin embargo; aunque es verdad que no debemos ser amigos de los alumnos porque siempre debe existir una línea muy clara de respeto y roles. No debe perderse la empatía, cortesía y manejo de las inteligencias y emociones del grupo por parte del profesor para con los alumnos. Pues en estos tiempos de aturdimiento se debe tener un adecuado manejo emocional, porque las emociones también son una forma de inteligencia y pienso que ese es el sendero que puede ser más funcional que el camino lógico matemático del siglo XIX.

Si algo hemos podido entender del siglo XXI, al menos en la materia de historia, es que se puede aprender y enseñar a través de la creatividad, y para ello es importante darles confianza y libertad a los alumnos para que sean creativos. Porque se puede ser así en cualquier ámbito que conlleve a la inteligencia. Debemos enseñar primero a imaginar, es decir a ser conscientes de lo que no está presente, la imaginación puede anticipar, reflexionar, conjeturar y hacer suposiciones. La creatividad es aplicar la imaginación, es el proceso práctico. Así mismo debemos enseñarles que el producto final no saldrá como se piensa pero sigue siendo original.

En historia se procura que los alumnos imaginen que estaba antes y que no está ahora para que a partir de allí empiecen a concientizar que puede ser mejor y que no se debe volver a hacer. Si siempre van a querer vivir en la realidad que les tocó o internar cambiarla. Lo cierto es que también aquí se fundamentan las ideologías lo cual no es malo, es válido tenerlas porque así se forman a las personas con carácter. Eso pone los cimientos para que en la sociedad haya personas que cuestionen, critiquen y dialoguen en todos los ámbitos posibles.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

InHouse