La pandemia ha trastocado no sólo la convivencia social, sino el entendimiento de los actores de la sociedad.

El fenómeno del chapulineo es una abominación electoral, reflejo de nuestra sociedad contrahecha donde todo cabe. Pero sobre todo, donde ya nadie cree en lo que ve y escucha.

Época COVIDIANA en la que florece el Fake News y nadie reclama se diga la verdad, por cruda que esta sea.

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Esta mañana, antes de mi aromático TIZCAO, me carcomía ya la incógnita del caso ‘Maruchan’, como se le ha llamado al calvario por el que se le ha llevado y traído como trapeador a la alcaldesa con licencia Maru Campos, acusada por el gobernador de haber sido corrompida con dinero, en tiempos de César Duarte Jáquez.

Según parece, hace cuatro años le tienen guardada una carpeta en fiscalía, que no alcanza a impactar contundentemente en su contra.

La persecución ha cobrado un sentido contrario al que esperaba el gobernador Javier Corral Jurado.

En vez de descarrilar su proyecto rumbo a la gubernatura, lo ha pavimentado con sólido concreto. Ya es la candidata del PAN a la gubernatura.

Si insiste, la convertirá en mártir. Y si la encarcela, la podrían hasta canonizar. Esto no le importa a él, su reacción es hormonal.

Con su espíritu lleno de acidez, hiel y amargura, puede demoler a su partido en las próximas elecciones, y obviamente, tampoco le importa.

Pero, los mortales como usted o como yo, Cómo saber ¿qué tanto es verdad o es mentira?

Al parecer la fiscalía tiene un caso sólido en su contra y su secretario del ayuntamiento, César Jáuregui Moreno. Ambos diputados en el sexenio del ex Gobernador César Duarte Jáquez.

Pero las pruebas pierden consistencia con la declaración en medios del notario que supuestamente certificó la autenticidad de documentos originales incriminatorios.

¿Por qué?

Porque me parece inverosímil la declaración del notario 4, Luis Raúl Flores en este sentido.

Asegura que nunca certificó los recibos que supuestamente firmaron María Eugenia Campos, y César Jauregui; y que se filtraron a la luz pública a través de un medio de comunicación.

Al parecer se han hecho pruebas periciales y el cotejo demuestra que sí es su firma la que aparece en la certificación; y es su sello, con la tinta que habitualmente usa para las certificaciones. Eso lo tendrá que determinar la fiscalía.

Sin embargo, el fedatario público en su entrevista, frente a la cámara, dice que son documentos falsificados, y que no obran en los archivos de su notaría.

La percepción que da, tiene una doble interpretación.

  1. En verdad hay un malévolo complot contra la Maruchan. O…

  2. Los documentos son auténticos y por alguna razón, trata de darle protección a la candidata del PAN a la gubernatura.

Lo que nos remite a otra disyuntiva:

Lo que él declara, podría haber sido resultado de:

  1. ¿Un cochupo?

  2. ¿Una amenaza?

Usted que opina.

Yo voy por mi TIZCAO y unos tamales de rajas que me quedaron del día de la Candelaria.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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