Se ha vuelto viral un reciente video del podcast Penitencia de la cofundadora de la Organización Reinserta Saskia Niño de Rivera, donde Beto, quien purga condena en prisión, relata su historia de vida, misma que independientemente de su poca o mucha veracidad debe motivarnos a reflexionar al menos sobre la indiferencia, el delito y la corrupción.
De acuerdo a la charla disponible en plataformas digitales, Beto fue abandonado tal vez a los 15 días de nacido en una casa hogar, de ahí a los 5 años viviría, por decir lo menos, cosas traumáticas en una “familia adoptiva” para luego escapar a la calle, sufrir reclutamiento forzado y cometer graves delitos.
La terrorífica historia, cierta o no, obliga a pensar en las fallas de la sociedad mexicana donde existen los peores escenarios de vida para el ser humano, situación que debería avergonzar, preocupar y ocupar a los mexicanos.
El caso de Beto es uno de tantos que confirma que el abandono y la violencia contra los niños genera un ciclo pernicioso de mayor violencia contra la sociedad en general.
La indiferencia generalizada hacia el sufrimiento, la pobreza y la marginación de los más desvalidos, especialmente de los infantes, solo puede cosechar odio y resentimiento; además de que esto facilita la operación y fortalecimiento de sofisticadas organizaciones criminales.
Tristemente el materialismo e individualismo por muchos años sembraron la crisis de violencia y muerte que a la fecha carcome a nuestra nación. La omisión ciudadana en cuidar de los más pequeños ha resultado en una ola de violencia que golpea a todos.
Peor aún, las autoridades o actores de influencia siniestra que por connivencia o conveniencia han permitido o como se menciona en la conversación, presuntamente fomentan o regentean tras bambalinas a organizaciones delincuenciales. Gravísimo pero posible.
Y de igual forma las élites intelectuales, artísticas, políticas, religiosas, empresariales temerosas de perder sus cotos de influencia prefieren voltear a otro lado o las voces que se alzan resultan insuficientes o con insuficiente fuerza. Delgada se haría entonces la línea de la complicidad.
Más allá del morbo, del chisme, de exageraciones, de teorías de conspiración o de cultos satánicos, el caso de Beto nos invita a hacer conciencia sobre nuestros deberes con la familia, las familias y nuestros semejantes. ¿Quiénes son al final de cuentas los demonios de la historia?.
Preguntóle Jesús: ¿Cuál es tu nombre? Contestóle él:
Legión. Porque habían entrado en él muchos demonios,
(Lucas 8:30)

Moisés Hernández Félix
Lic. en Administración Pública y Ciencia Política, candidato a Maestro en Administración en curso. Ha sido funcionario público federal y docente en nivel media básica y medio superior. Se especializa en gobernanza educativa y políticas públicas.
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