Esta fecha es conmemorativa por el arribo de Cristoforo Colombo (Cristóbal Colón en español), a la región del Caribe el 12 de octubre de 1492, la cual dio como resultado el descubrimiento de América. Sin embargo, en esta ocasión, haremos una breve revisión sobre algunos conceptos y hechos, para ofrecer otra interpretación de esta fecha e ir un poco más allá.

Recordemos que Colón llegó al Caribe y a partir de allí, la zona isleña se convirtió en una base naval y de abastecimiento español, para montar otras expediciones de reconocimiento; las cuales fueron mostrando, que lo que se tenía en frente, no era la India ni China, sino otro continente.

Las primeras expediciones pioneras, fueron desde Juan Ponce de León en 1513, hasta la de Hernán Cortés en 1519. La ruta de estas fue bordear todo lo que hoy son el Golfo de México y Centroamérica, hasta que Cortés desembarcó en la costa de la extraña tierra, donde fundó la Villa Rica de la Vera Cruz.

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Luego, fue tierra adentro hasta vencer al señorío mexica. Si bien, también hay que decir que estas no fueron las únicas expediciones. Durante todo el siglo XVI (1500), la ahora América, fue explorada del septentrión al meridional, y del oriente al occidente. Así mismo, la lista de valientes capitanes y tripulantes que se embarcaron por hambre de pan y un pato caliente en la mesa o de aventura, han quedado en el olvido.

12 de octubre de 1492, es la fecha del inicio de un proceso que cambió al mundo, la forma de verlo. Un cambio que le dijo sutilmente a los teólogos -el mundo es más antiguo de lo que creen- y que les gritó a los claustros universitarios -todo lo que saben, está mal.-

En todo este tiempo se le ha dado todo el crédito a Colón, que lo tiene; pero la invención de este contiene y su redescubrimiento, porque estimado lector, América no fue descubierta, fue inventada; América antes de 1492, no existía.

El nombre, es un concepto y el historiador Edmundo O’Gorman, ya se ha encargado de explicárnoslo en “Invención de América”. Ahora bien, tratemos de recorrer un poco más nuestra historia para entender mejor el concepto de América.

La invención de América fue posible en gran parte a todas aquellas personas que, desde el anonimato, contribuyeron a la construcción de esta gran catedral cultural. Desde el encuentro entre los expedicionarios españoles e indígenas, del cual tenemos los documentos de que fue brutal, sangriento y cruel; pero también transformador, civilizatorio, redentor e incluyente con los vencidos.

Esta fusión pactada, permitió poner los primeros cimientos, después, los primeros hijos de América continuaron con esta construcción. Como Don Juan de Ibarra (de origen peninsular, pero fallecido en América), fundador del Reino de la Nueva Vizcaya. Don Antonio Deza y Ulloa, fundador de la villa de San Felipe Real de Chihuahua y Don Juan de Oñate, creador del Río Bravo al bautizarlo como tal. Pero también los que en silencio trabajaron, me refiero a nuestros gremios y cofradías de artesanos. Creadores de los retablos barrocos de nuestros templos religiosos.

Hasta nuestros teólogos y catedráticos de la Real y Pontificia Universidad de México, la primera del continente y madre del conocimiento en América. Nuestros filósofos ilustrados: Don Carlos de Sigüenza y Góngora y Sor Juana Inés de la Cruz; obligados a callar por las contradicciones de las instituciones acorraladas en un mundo cambiante. Pero que aportaron una visión diferente del mundo. Luego llegó el año de 1810, década de guerras en toda la América Hispana por su emancipación, debido a la caducidad de la maternidad de España hacia sus hijos hispanoamericanos, pero a su vez, aún necesaria. 1821, año de felicidad y contradicciones entre hermanos, de utopías planeadas y fracasos cumplidos. Época de las repúblicas de aire y de efímeros imperios.

La etapa Independiente nos mostró que somos una tierra conflictiva y contradictoria. Quién, sino el gobierno del mestizo general Díaz, que obligó a un país herido a andar a marchas forzadas para sanarse; y que con mano dura, el orden y el progreso son posibles. Pero que el acelerado paso de la modernidad en una sociedad semi feudal, resultó en otra guerra fratricida, ahora por una paternidad añeja. Este hecho, nos sacudió e hizo ver que el siglo XIX, ya había pasado y que ahora había que prepararse para el siglo XX.

Aquí destacamos al maestro José Vasconcelos, que nos enseñó en “La raza cósmica” que raza no es un color de pie que condiciona el estatus social, o que sea una condición biológica y física que haga débiles o fuertes a las culturas. Sino que son ideas. Las ideas y la forma de pensarlas para formar una cultura, eso es la raza. Decir la raza cósmica, nos referimos a ideas universales para entender mejor el mundo. De acuerdo con Vasconcelos, esa raza es la hispanoamericana, debido a que somos los herederos del saber antiguo, gracias a lo que nos trajo España, y de la modernidad; de la cual, América también es heredera. Pero el siglo pasado fue duro con nosotros, se vivieron gobiernos déspotas y corruptos, que, gracias a las ideas convertidas en actos, fueron derrocados.

Y en esos tiempos ¿dónde está el nuevo mundo y la modernidad en nosotros? Pues “Nuestra América” como dijo José Martí, está en nosotros, en nuestra raza, no en la de otras razas. América es de quienes la habitan, esos episodios corruptos en nuestros gobiernos y que seguimos padeciendo, es porque no nos hemos detenido a pensar ¿Qué es nuestra raza?

No hemos entendido que, entre hispanoparlantes, nos necesitamos y que, solo necesitándonos, el mundo nos va a necesitar. El llamado “boom latinoamericano”, por medio de la literatura que es Arte. Nos mostró eso, pero también que debemos aceptarnos como somos, conflictivos, contradictorios, pero apasionados. Esa es la raza cósmica, eso es la América Hispana y esto somos y esta es nuestra raza. No solo Cristóbal Colón.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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