Infidelidad Femenina: ¿Liberación, degradación social o la quiebra de la honestidad?

Publicado el

Publicidad - LB2 -

_La sociedad que normaliza el engaño termina pagando una factura que no aparece en sus indicadores económicos_

Durante generaciones, la infidelidad masculina fue tolerada, minimizada e incluso celebrada en determinados círculos sociales.

- Publicidad - HP1

La femenina, por el contrario, era condenada, castigada y convertida en motivo de vergüenza pública.

Hoy las reglas han cambiado. La autonomía económica de las mujeres, su incorporación al mercado laboral, las redes sociales, las aplicaciones de citas y una nueva concepción de las relaciones sentimentales han transformado las oportunidades, las expectativas y los comportamientos afectivos.

Pero surge una pregunta incómoda; *¿estamos evolucionando hacia relaciones más libres y honestas o simplemente

hemos encontrado nuevas maneras de justificar la deslealtad?*
El debate sobre la infidelidad femenina no debería reducirse a señalar culpables.

Su verdadera importancia está en comprender cómo se transforma la institución familiar, qué sucede con la confianza interpersonal y cuánto puede costarle a una sociedad la normalización de la mentira.

Porque la infidelidad no es solamente un acontecimiento íntimo.

Cuando produce conflictos familiares, disputas patrimoniales, afectaciones emocionales o conductas indebidas en las organizaciones, sus consecuencias pueden trascender la vida privada.

Y en una ciudad como Juárez, donde la estabilidad familiar convive con intensas presiones económicas y laborales, vale la pena analizarlo.

La primera verdad incómoda; los datos no confirman que ellas sean más infieles

Se ha vuelto frecuente afirmar que la infidelidad femenina está creciendo de manera acelerada y que las mujeres están alcanzando, o incluso superando, a los hombres.

Sin embargo, la percepción social no es una estadística.

Una investigación de José Moral de la Rubia, publicada en Papeles de Población en 2020, cita estimaciones de infidelidad sexual de 30.6% en hombres y 12.8% en mujeres, obtenidas en una muestra mexicana específica.

Estas cifras no representan automáticamente a todas las personas del país ni describen la realidad actual de Ciudad Juárez, pero sí cuestionan la afirmación de que la infidelidad femenina sea necesariamente más frecuente.

Por otra parte, una encuesta nacional de Enkoll para EL PAÍS y W Radio, realizada en febrero de 2025 con 800 entrevistas, encontró que 42% de las personas consultadas había experimentado una infidelidad por parte de alguna pareja o expareja.

Entre las mujeres, la proporción fue de 46%, frente a 38% de los hombres.

El dato es revelador: mide a quienes declaran haber sufrido una infidelidad, no a quienes reconocen haberla cometido.

Una cosa es que hoy se hable más de mujeres infieles y otra muy distinta es demostrar que existen más mujeres infieles.

En realidad, todavía falta evidencia local, representativa y comparable a través del tiempo para sostener esa tendencia.

La crítica social necesita hechos, no prejuicios convertidos en titulares.

Ciudad Juárez; los números detrás de las relaciones que terminan

Los registros matrimoniales sí muestran cambios importantes en la vida familiar fronteriza.

Según cifras del Registro Civil difundidas durante 2026, en Ciudad Juárez se asentaron durante 2025:
6,468 matrimonios.
4,093 divorcios.

Una relación aproximada de 63 divorcios registrados por cada 100 matrimonios registrados durante ese mismo año.

No significa que 63 de cada 100 parejas recién casadas se divorciaran.

Los matrimonios y divorcios corresponden a grupos de parejas distintos.

Sin embargo, la magnitud ilustra la importancia administrativa y social de las rupturas conyugales.

El panorama estatal también merece atención.

De acuerdo con el Consejo Estatal de Población, basado en registros del INEGI, Chihuahua contabilizó 17,601 matrimonios y 7,684 divorcios en 2024.

A nivel nacional, el INEGI reportó 155,254 divorcios en 2025, frente a 161,932 durante 2024.

Es importante establecer una frontera conceptual; el divorcio no demuestra infidelidad y tampoco representa, por sí mismo, un fracaso moral.

Una separación puede responder a incompatibilidad, violencia, abandono, decisiones personales o simplemente al agotamiento de un proyecto común.

Pero estas estadísticas obligan a plantear otra discusión; ¿estamos preparando a las nuevas generaciones para construir compromisos sostenibles o solamente para iniciar relaciones que no saben administrar?

La revolución femenina y sus contradicciones
Ciudad Juárez posee una historia particular.

La industria maquiladora transformó su estructura económica, incorporó a generaciones de mujeres al empleo remunerado y contribuyó a modificar las relaciones tradicionales de dependencia financiera dentro de los hogares.

El Censo de Población y Vivienda 2020 contabilizó 1,512,450 habitantes en el municipio de Juárez.

De las aproximadamente 449 mil viviendas registradas, 33.9% tenía como persona de referencia a una mujer.

El dato refleja una transformación social relevante, aunque la jefatura femenina no implica necesariamente separación, monoparentalidad o ausencia masculina.

La independencia económica amplía las posibilidades de decisión.

Una mujer ya no tiene por qué permanecer en una relación insatisfactoria únicamente porque carezca de ingresos.

Eso constituye un avance social.

Sin embargo, mayor libertad también implica mayor responsabilidad individual.

La autonomía no justifica el engaño.

Pero tampoco convierte a la mujer independiente en sospechosa de infidelidad.

Es aquí donde debe desaparecer la doble moral; la mentira no es menos grave cuando la comete un hombre, ni más grave cuando la comete una mujer.

La integridad no tiene género.

El costo empresarial; cuando las crisis personales llegan al centro de trabajo
En términos empresariales, la confianza es un activo intangible.

Una organización puede poseer infraestructura, capital financiero, tecnología y personal altamente capacitado; pero si pierde credibilidad, también puede perder productividad, clientes, talento e inversiones.

Las relaciones personales funcionan bajo una lógica semejante.

Cuando una infidelidad genera una ruptura conflictiva, pueden aparecer consecuencias económicas; gastos legales, obligaciones alimentarias, reorganización del patrimonio, nuevas necesidades habitacionales y presión financiera sobre los integrantes del hogar.

En el terreno laboral, las crisis afectivas también pueden traducirse en dificultades de concentración, ausencias o tensiones interpersonales.

No ocurre en todos los casos, ni existe una cifra oficial que permita atribuir determinado porcentaje de las pérdidas productivas de Juárez a la infidelidad.

Y hay un segundo fenómeno: las relaciones sentimentales desarrolladas dentro de los centros de trabajo.

Una encuesta de Enkoll publicada en 2025 encontró que 33% de las personas consultadas que tenían pareja la había conocido en el trabajo. Eso no significa que dichas relaciones fueran infieles.

El riesgo empresarial aparece cuando una relación personal involucra conflictos de interés, favoritismo, abuso de autoridad, acoso, uso indebido de información o decisiones laborales parciales.

Por eso, la respuesta empresarial no consiste en vigilar la intimidad de sus trabajadores, sino en establecer políticas claras de ética, prevención de conflictos de interés y protección de la privacidad.
Una empresa profesional debe evaluar comportamientos laborales, no imponer juicios morales sobre la vida privada.

¿Quién absorbe el costo de una familia fracturada?
Existe otra dimensión económica que regularmente se ignora; el trabajo doméstico y los cuidados.

De acuerdo con el INEGI, durante 2024 el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en México alcanzó aproximadamente 8 billones de pesos, equivalentes al 23.9% del Producto Interno Bruto.

Las mujeres aportaron 72.6% de ese valor.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 mostró que las mujeres dedicaban, en promedio, 39.7 horas semanales al trabajo no remunerado doméstico, de cuidados, comunitario y voluntario, frente a 18.2 horas de los hombres.

¿Por qué importa este dato?
Porque cuando termina una relación, alguien debe reorganizar los cuidados, los horarios, los ingresos y las responsabilidades familiares.

En una separación conflictiva, estos ajustes pueden convertirse en una carga desproporcionada para quien se responsabiliza principalmente de los hijos.

Desde una perspectiva económica, lo que deja de funcionar de manera compartida dentro de un hogar puede requerir nuevas inversiones de tiempo y dinero.

No significa que divorciarse destruya valor económico necesariamente.

En relaciones violentas o profundamente disfuncionales, separarse puede generar beneficios significativos.

La pregunta responsable es cómo evitar que niñas y niños terminen pagando las consecuencias de las decisiones de los adultos.

Del adulterio histórico a la infidelidad digital
La infidelidad no nació con las redes sociales.

Ha existido a lo largo de la historia, atravesando sociedades patriarcales, estructuras religiosas, matrimonios por conveniencia y relaciones modernas basadas en la elección individual.

Lo que ha cambiado es el contexto.

Antes, buena parte de las relaciones extramaritales dependía del contacto físico, círculos sociales próximos y oportunidades relativamente limitadas.

Hoy, una conversación privada puede iniciarse en segundos.

La comunicación digital facilita mantener vínculos emocionales, interacciones sexuales virtuales o relaciones paralelas sin necesidad de encuentros presenciales inmediatos.

Sin embargo, la tecnología no crea automáticamente la deslealtad.

Lo que hace es modificar las oportunidades, la visibilidad y las posibilidades de ocultamiento.

También ha cambiado la definición del engaño.

Para algunas parejas, la infidelidad comienza con una relación sexual.

Para otras, empieza con mensajes íntimos, secretos afectivos o vínculos emocionales deliberadamente ocultos.

Por eso, uno de los problemas contemporáneos es la ausencia de acuerdos explícitos.

La exclusividad no debería depender exclusivamente de suposiciones.

Una relación sólida necesita comunicación, consentimiento y límites compartidos.

La modernidad permite renegociar los compromisos; no obliga a traicionarlos.

La degradación social; ¿realidad o discurso moral?
Hablar de degradación social exige distinguir entre conductas y transformaciones culturales.

Que una mujer trabaje, sea independiente, termine un matrimonio o decida no casarse no constituye degradación social.

La deshonestidad deliberada sí merece cuestionamiento, independientemente de quién la practique.

Una sociedad empieza a erosionar su capital de confianza cuando normaliza que mentir, manipular o incumplir compromisos explícitos no tiene consecuencias éticas.

Desde una perspectiva sociológica y empresarial, la confianza reduce la necesidad de vigilancia, facilita la cooperación y permite construir relaciones duraderas.

La desconfianza, en cambio, puede imponer costos: comprobaciones constantes, disputas, vigilancia, litigios e incertidumbre.

Pero también sería equivocado atribuir la violencia familiar o la descomposición comunitaria exclusivamente a la infidelidad.

La ENDIREH 2021 documentó que 36.5% de las mujeres de Chihuahua que habían tenido pareja experimentó violencia de pareja a lo largo de su relación actual o más reciente.

Es una advertencia fundamental; el debate sobre fidelidad jamás debe utilizarse para justificar agresiones, coerción o control sobre las mujeres.

Una sociedad íntegra no solamente exige lealtad. También garantiza respeto y libertad para terminar relaciones sin violencia.

El impacto político: la credibilidad como patrimonio público
La política introduce otra pregunta especialmente relevante:

¿Qué ocurre cuando quienes hablan públicamente de valores, familia, responsabilidad y honestidad no muestran congruencia entre sus compromisos y sus actos?

En una democracia, la credibilidad es parte del capital institucional.

Sin embargo, la conducta sentimental de una persona no demuestra automáticamente corrupción, incapacidad administrativa o falta de aptitud para ejercer un cargo público.

La responsabilidad política debe sustentarse en actos verificables relacionados con el ejercicio del poder: uso de recursos, decisiones públicas, conflictos de interés, cumplimiento de obligaciones y respeto a la ley.

El problema surge cuando existe una contradicción documentada entre el discurso público y la actuación institucional.

Una relación privada puede adquirir relevancia pública si involucra abuso de poder, utilización de fondos públicos, decisiones de contratación o trato privilegiado.

Esa es la diferencia entre el interés público y el espectáculo.

Para Ciudad Juárez, la verdadera discusión política no debería ser quién es fiel o infiel en su intimidad, sino si hemos construido instituciones que premian la congruencia, castigan los abusos y generan confianza.

¿Qué gana y qué pierde la sociedad?
La transformación de las relaciones ha producido avances que conviene reconocer; mayor autonomía, libertad para elegir pareja, menor tolerancia a las relaciones violentas y posibilidades reales de construir nuevas etapas personales.

Pero una sociedad no gana nada cuando sustituye la libertad por el engaño sistemático.

Pierde cuando deja de valorar la palabra empeñada.

Pierde cuando convierte a los hijos en instrumentos de conflictos sentimentales.

Pierde cuando utiliza el poder económico o emocional para manipular a otra persona.

Y pierde cuando exige honestidad en los negocios y en la política, pero considera irrelevante actuar con integridad en sus compromisos personales.

La solución no consiste en regresar a matrimonios sostenidos por presión social, dependencia económica o miedo al escándalo.

Consiste en construir relaciones más conscientes, donde las personas puedan permanecer por decisión propia y retirarse con respeto cuando el compromiso se haya terminado.

La conclusión que incomoda
Ciudad Juárez es una ciudad que conoce el valor del trabajo, la resistencia y la reconstrucción.

Su desarrollo económico depende de inversiones, productividad, instituciones y capital humano.

Pero su desarrollo social también requiere hogares donde exista respeto, responsabilidades compartidas y mecanismos para resolver los conflictos sin destruir a quienes dependen de ellos.

La infidelidad femenina merece estudiarse con seriedad, igual que la masculina.

No para fabricar enemigos entre hombres y mujeres, sino para entender las contradicciones de una sociedad que exige confianza mientras en ocasiones relativiza el engaño.

No está demostrado que las mujeres juarenses sean cada vez más infieles.

Tampoco que la infidelidad explique el crecimiento histórico de los divorcios.

Lo que sí podemos afirmar es que la honestidad continúa siendo indispensable para las relaciones humanas y para cualquier modelo sostenible de convivencia.

Porque cuando una empresa pierde confianza, pierde mercado.

Cuando una institución pierde confianza, pierde legitimidad.

Y cuando una relación pierde confianza, puede perder aquello que la mantenía unida.

La libertad es un avance civilizatorio.

La mentira no.

La verdadera revolución no es tener más oportunidades para ser infiel.

Es tener la madurez de ser libre sin necesidad de engañar.

Y quizá esa sea una de las discusiones que Ciudad Juárez necesita; no quién engaña más, sino qué valor estamos dispuestos a concederle a nuestra palabra.

ADN Guadalupe Parada
Guadalupe Parada Gasson

Economista, experta en comercio exterior, periodista y docente con amplia trayectoria en sectores público y privado. Ha dirigido medios impresos y digitales, liderado proyectos de comunicación y formación, y se ha desempeñado en ventas, publicidad y relaciones públicas. Destaca por su perfil multidisciplinario, visión estratégica y compromiso con la gestión social y educativa. Recientemente presidenta de Rotary Club Juárez Real (2023–2024).


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

Publicidad - LB3 -

ADN POLLS

Revela Morena que Cruz Pérez Cuéllar encabezó evaluación interna en Chihuahua con 8.5 de 10

La dirigencia presentó los resultados del proceso y señaló que el alcalde con licencia...
- Publicidad - (MR1)

Historias Recientes

Prioridad para Gobierno Federal pueblos indígenas: Ariadna Montiel

Hoy es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, segmento de la población que...

Nominada de Trump: Corte Suprema no puede asegurarse que un presidente obedezca fallos

La nominada del presidente enfrenta preguntas de los legisladores, después de una larga sesión...
- Publicidad - (MR2)

LAS PLUMAS DE ADN

- Publicidad - (MR3)

Más como esto