En su reciente informe, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a plantear uno de los objetivos del Plan México: producir más, sustituir importaciones y fortalecer la industria nacional; la idea es correcta, el problema empieza cuando bajamos del discurso al piso de producción.
Si México quiere sustituir importaciones, alguien tendrá que fabricar aquí lo que hoy compramos afuera. Para eso necesitamos empresas mexicanas capaces de competir en precio, calidad, tecnología, volumen y tiempos de entrega. ¿Las estamos desarrollando?, no lo suficiente.
Aquí me llama la atención la declaración del presidente de Estados Unidos que nosotros solo les vendemos tamales y tomates. Si causa molestia pero hay que analizarlo. ¿Quien es el que exporta a los Estados Unidos? Las empresas extranjeras. Son pocos los casos de éxito de empresas mexicanas exportando. Se me viene a la mente nuestra querida Ciudad Juárez, si queremos medir la fuerza de nuestra Ciudad hay que quitar la industria maquiladora y lo que quede eso es la fuerza.
El pequeño negocio, tortillerías, mueblerías, la estética, el restaurante, la industria pequeña etc. Hay que diversificar la economía para que haya menos desigualdad y no se esta trabajando en eso. Otra vez el presidente de los Estados Unidos nos esta diciendo que no estamos desarrollando proveedores.
En la frontera lo vemos desde hace décadas, el modelo de industria maquiladora y de exportación ha generado empleo, infraestructura y crecimiento, su aportación es indiscutible, pero seguimos sin aprovechar completamente una enorme oportunidad: convertir una mayor parte de sus compras en producción nacional.
El proveedor mexicano enfrenta financiamiento caro, materias primas costosas y pagos a 60 o 90 días, la industria maquiladora necesita proveedores certificados, competitivos y confiables. El gobierno organiza ferias, encuentros B2B, directorios y capacitación, todo ayuda, todo suma pero no ha sido suficiente y no se ve una verdadera política industrial en el Plan México.
Hay que decirlo, el conectar compradores con PYMES no significa desarrollar proveedores, desarrollarlos requiere financiamiento competitivo, tecnología, certificaciones, condiciones comerciales viables y, cuando exista capacidad, compromisos de compra que permitan justificar inversiones.
Por eso vale la pena discutir una verdadera política —incluso una Ley— de Desarrollo de Proveedores, no para obligar a comprar mexicano aunque sea más caro o de menor calidad, sino para crear las condiciones para que una empresa mexicana pueda competir por ese contrato.
Gobierno aportando financiamiento e incentivos, la gran industria, demanda y desarrollo técnico. Y las PYMES haciendo su parte: invertir, profesionalizarse, elevar productividad y cumplir. Mientras tanto, recorremos el mundo ofreciendo incentivos para atraer empresas extranjeras.
Está bien, pero ¿Con la misma intensidad estamos trabajando para que una empresa mexicana pase de vender un millón a vender cien millones? Atraer inversión genera empleos, desarrollar empresas mexicanas genera además conocimiento, capacidad productiva y riqueza que permanece en México.
Hoy la reorganización de las cadenas globales abre una oportunidad extraordinaria, el riesgo es que lleguen más plantas, pero acompañadas de los mismos proveedores extranjeros, tendríamos más manufactura en México, pero no necesariamente más industria mexicana.
Después de más de medio siglo de industria de exportación, quizá deberíamos dejar de preguntar solamente cuántas empresas llegan. Es mas bien: ¿Cuántas empresas mexicanas estamos haciendo crecer gracias a ellas? Seguimos sin verlo.

Thor Salayandia
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.
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