Raúl y esta servidora coincidimos laboralmente durante un breve periodo en una casa periodística.
Fue tiempo suficiente para conocer en él a una persona respetuosa, con vocación de servicio y, sobre todo, con esa generosidad que distingue a quienes saben compartir lo aprendido y convertirse, muchas veces sin proponérselo, en mentores de los demás.
Tuvimos diferencias de visión y de formas de trabajo, como ocurre naturalmente entre quienes ejercemos una profesión con convicción. Pero esas diferencias nunca fueron obstáculo para la armonía, el respeto ni el compañerismo.
Y quizá ahí radica una de las grandes enseñanzas de la vida; entender que pensar distinto no significa caminar enfrentados.
Con el paso de los años volvimos a coincidir en coberturas informativas, eventos, cenas y en algún cafecito que se convertía inevitablemente en una larga conversación.
Hablar con Raúl era adentrarse en un mundo de conocimiento, experiencia y aprendizaje.
Tenía esa capacidad de provocar reflexión, despertar curiosidad y motivar intelectualmente.
Cada charla dejaba algo; una idea, una pregunta, una enseñanza o una nueva manera de mirar la realidad.
La vida, con el tiempo, nos enseña que su verdadero valor no está solamente en los años recorridos, sino en aquello que sembramos durante el camino; en las personas que tocamos, en el conocimiento que compartimos, en el respeto que ofrecemos y en las memorias que dejamos en los demás.
Hay personas que pasan por nuestra historia durante mucho tiempo y otras que aparecen solamente en determinados momentos, pero cuya presencia permanece.
Raúl pertenece a esas personas.
Su recuerdo invita también a detenernos frente a la fragilidad de la existencia y recordar que cada encuentro importa, que cada conversación puede convertirse en aprendizaje y que nunca sabemos cuándo un café, una palabra amable o una diferencia resuelta desde el respeto terminarán formando parte de aquello que guardaremos para siempre.
Gracias, Raúl, por las conversaciones, por el conocimiento compartido, por el compañerismo y por las coincidencias que la vida nos permitió.
Que aquello que sembraste continúe creciendo en quienes tuvimos la oportunidad de conocerte.
Mucha luz en tu andar, Raúl.
Y que tu huella permanezca en cada vida que ayudaste a enriquecer.

Guadalupe Parada Gasson
Economista, experta en comercio exterior, periodista y docente con amplia trayectoria en sectores público y privado. Ha dirigido medios impresos y digitales, liderado proyectos de comunicación y formación, y se ha desempeñado en ventas, publicidad y relaciones públicas. Destaca por su perfil multidisciplinario, visión estratégica y compromiso con la gestión social y educativa. Recientemente presidenta de Rotary Club Juárez Real (2023–2024).
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