La obra está inspirada en una mujer indígena imaginaria de la extinta cultura Olmeca, la más antigua de México (3.000 a 300 a. C.) que dejó enormes cabezas talladas en piedra en la costa sureste del Golfo de México.
Una cabeza olmeca no representa “algo que pertenece a un cuerpo, es una entidad en sí misma”, argumenta el escultor que se inspiró en varias culturas prehispánicas.
El artista asegura que todas las cabezas olmecas representan al género masculino, una afirmación polémica porque ninguna de las cabezas gigantes halladas tienen cuerpos.
Labradas en rocas de decenas de toneladas con hasta tres metros de altura, una veintena de colosales cabezas fueron descubiertas en 1925 en una selva tropical, sobre todo en el sitio arqueológico La Venta, en Tabasco (sureste), tierra natal de López Obrador.
Reyes adelantó que la imagen tiene “ojos felinos” y labios gruesos como esas cabezas gigantes.
“En días próximos presentaré imágenes de la nueva versión de Tlali“, dijo el artista en la presentación de su vídeo con fin de “evitar confusiones” y dar contexto de su obra.
Para enfatizar el género femenino, en vez de un moño del boceto original, Reyes optó por trenzas similares a las que aparecen en imágenes de mujeres en códices prehispánicos, por recomendación de arqueólogos.
Las trenzas que rodean la cabeza de la escultura “son dos serpientes encontradas que representan el origen del cosmos”, explicó el autor en un video grabado en su taller.