Como vosotros sabéis, a diario nos juntamos en el café varios viejos… amigos, al filo del medio día para conversar sobre el tema político del momento.
Un tiempo se conoció como la mesa de los corresponsales, pero ahora como el deporte principal es la especulación, al cúmulo de participantes se nos conoce coloquialmente como LOS ESPECULEROS.
Conforme avanza el tiempo rumbo a las elecciones del 27 por la gubernatura de Chihuahua, las fichas se van acomodando por sí mismas mientras, el conversatorio del café califica y descalifica a los aspirantes.
A estas alturas del partido, la bruma se va diluyendo y los personajes centrales van quedando visibles con cierta claridad.
Por el equipo azul todo parece indicar que será Marco Bonilla el candidato a la gubernatura, con las reservas de última hora.
Hoy no nos ocuparemos de estos amigos.
Sino de los semi finalistas de Morena.
Me refiero a Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez Treviño.
El primero, alcalde de Ciudad Juárez, en su segundo mandato; y la segunda, senadora de la República y ex diputada federal.
La mesa de las especulaciones “trabajó” por varios días el tema de: ¿QUIEN DE LOS DOS SERÁ EL CANDIDATO O CANDIDATA POR MORENA?
Para dos de los analistas será Andrea, porque representa para los chihuahuenses el relevo generacional.
Pero alguien objeta…
Perfecto, vayamos al relevo generacional en la política, que es un tema fascinante porque no se trata solo de edades, sino de cómo se renuevan las lógicas del poder.
¿Qué significa en política?
- Renovación de liderazgos:
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Implica que nuevas generaciones accedan a posiciones de decisión, desplazando a quienes han dominado la escena durante décadas.
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Cambio de paradigmas:
No basta con que los jóvenes ocupen cargos; lo crucial es que traigan nuevas formas de entender la política, menos jerárquicas y más horizontales. Más dinámicas, pero con sólidos contenidos. -
Legitimidad democrática:
El relevo es necesario para que la ciudadanía perciba que el sistema político se adapta a sus tiempos y no se fosiliza en viejas prácticas.
Otro de los analistas señala que el problema no es la edad, sino la lógica del poder: mientras se mantenga un esquema de control y lealtades, el relevo generacional será más narrativo que real.
Tensiones principales
– Juventud vs. experiencia: se suele plantear como choque, pero en realidad el dilema es si los jóvenes pueden transformar las estructuras sin quedar atrapados en ellas.
Un tercero, comenta…
El relevo generacional en política es más que un cambio de caras: es un desafío de transformar las reglas del juego.
¡Me quedo con la experiencia!
Yo intervine:
No se me desbalaguen, preguntémonos ¿qué se requiere para gobernar? Y segunda pregunta: ¿cuál de los dos ofrece profesionalismo y certeza de gobierno?
Las ideas fueron cayendo como tablones.
Para gobernar, además de las cualidades de comunicación, negociación, conciliación, liderazgo, carisma, astucia, conexión con el micro poder y un gabinete sólido, un individuo necesita otros elementos que suelen ser menos visibles pero igual de determinantes:
Por ejemplo:
- Legitimidad: No basta con ocupar el cargo; se requiere reconocimiento social y político de que se tiene capacidad y derecho a ejercerlo.
Esto se construye con elecciones limpias, transparencia y coherencia entre discurso y acción. Evitar al máximo la confrontación.
- Visión estratégica: Capacidad de imaginar un horizonte de país o ciudad, más allá de la coyuntura inmediata.
Gobernar sin visión es administrar la rutina.
- Capacidad técnica: Conocimiento de economía, derecho, administración pública y relaciones internacionales… Y de política, obvio.
No se trata de ser experto en todo, sino de entender lo suficiente para tomar decisiones informadas.
- Sensibilidad social: Escuchar y comprender las necesidades de distintos sectores, especialmente los más vulnerables. Sin empatía, el poder se convierte en mera imposición.
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Resiliencia emocional: Gobernar implica enfrentar crisis, ataques y presiones constantes.
La estabilidad emocional es clave para no reaccionar con impulsividad.
- Credibilidad: La confianza pública se sostiene en la percepción de integridad.
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Capacidad de articulación: Saber tejer alianzas con actores diversos: sociedad civil, empresarios, sindicatos, medios, organismos internacionales.
El poder aislado se erosiona rápido.
- Gestión de crisis: Prepararse para lo inesperado: desastres naturales, conflictos sociales, emergencias sanitarias. En una palabra… Estómago.
La improvisación en estos casos puede ser fatal.
- Narrativa simbólica: Más allá de políticas concretas, un gobernante necesita construir relatos que den sentido a la acción colectiva.
Los símbolos, rituales y discursos cohesionan.
Gobernar no es solo mandar: es administrar complejidad, dar dirección simbólica y mantener cohesión social.
Y finalmente, capacidad para armar un gabinete y el equipo profesional que saca adelante las situaciones críticas.
Éstas son extensiones de esa capacidad, pero el núcleo está en la combinación de visión, legitimidad y ética.
¿Con cuál te quedas?
Alguien dijo: “yo no me complico tanto la existencia, usaré sólo la lógica…
Cruz lleva 31 años en el ejercicio público y conoce bien el manejo del gobierno.
Andrea tiene sólo 28 años… Pero de edad”.

Raúl Ruiz
Abogado. Analista Político. Amante de las letras.
CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.
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