El jueves pasado tuvimos la oportunidad de sentarnos entre amigos, compañeros de partido, exfuncionarios de los tres niveles de gobierno, exlegisladores y mujeres y hombres que durante muchos años fuimos parte del brazo fuerte del PRI en Chihuahua; personas que dieron la cara, recorrieron el territorio, construyeron estructuras y participaron activamente en la vida pública de nuestra ciudad y de nuestro estado.
Más allá de nombres, cargos o generaciones, hubo algo que me pareció especialmente importante: las ganas de volver a construir.
Y eso, en política, vale mucho.
Estamos entrando en una etapa en la que comienzan a definirse los escenarios rumbo al 2027. Las dirigencias nacionales y estatales empiezan a mandar señales, comienzan las conversaciones entre partidos y, poco a poco, se va dibujando lo que seguramente será una de las elecciones más importantes de los últimos años en Chihuahua.
Desde la dirigencia nacional del PRI se ha hablado claramente de construir un frente opositor amplio y competitivo. En Chihuahua también se han comenzado a abrir las conversaciones para encontrar coincidencias con otras fuerzas políticas.
Y creo que vamos por el camino correcto.
Porque hoy la oposición tiene una responsabilidad mucho más grande que simplemente competir en una elección.
Tiene que ofrecer una alternativa.
Una alternativa seria, preparada y capaz de representar a todos aquellos ciudadanos que quieren equilibrio, contrapesos y gobiernos que den resultados.
Eso fue, precisamente, buena parte del espíritu de la reunión del jueves.
Nos sentamos a hablar de política, sí, pero también de futuro.
De cómo reconstruir estructuras.
De cómo recuperar espacios.
De cómo volver a acercarnos con la ciudadanía.
Y, sobre todo, de cómo entender que ninguna fuerza política puede darse el lujo de caminar sola cuando existen coincidencias mucho más grandes que nuestras diferencias.
La política también consiste en saber sumar.
Sumar experiencia.
Sumar generaciones. En
Sumar liderazgos.
Sumar territorio.
Hacer partido.
Y cuando veo una mesa donde coinciden personas que hemos ocupado distintas responsabilidades públicas, que hemos recorrido colonias, campañas y procesos electorales en todo el país, creo que ahí existe algo que vale la pena aprovechar.
El PRI sigue teniendo historia, estructura y presencia en Chihuahua.
Pero también tiene algo todavía más importante: mujeres y hombres que continúan participando y que entienden que el partido debe evolucionar para competir en una realidad política completamente distinta.
Hoy no se trata de regresar al pasado.
Se trata de construir hacia adelante.
Y para eso se necesita inteligencia política.
Las alianzas no deben verse simplemente como acuerdos electorales. Pueden convertirse en una oportunidad para construir proyectos mucho más amplios.
Proyectos donde participen partidos, organizaciones, empresarios, jóvenes, profesionistas, trabajadores y ciudadanos que quizá nunca han militado en ningún instituto político, pero que quieren participar en las decisiones que afectan a su comunidad.
Ese debe ser el verdadero reto de la oposición.
Salir de los partidos y volver a encontrarse con la sociedad.
Porque una elección no se gana solamente con estructuras.
Se gana con confianza.
Y la confianza se construye escuchando, caminando y presentando resultados y propuestas que tengan sentido para la gente.
Ciudad Juárez tendrá un papel fundamental.
No solamente por su peso electoral, sino porque aquí se concentran muchos de los grandes retos que enfrenta Chihuahua.
Seguridad.
Movilidad.
Desarrollo económico.
Migración.
Industria.
Infraestructura.
Empleo.
Competitividad.
Quien quiera gobernar Chihuahua tendrá que entender primero a Juárez.
Por eso resulta importante que desde ahora existan espacios de diálogo entre quienes conocemos la ciudad, quienes hemos participado en política y quienes sabemos que aquí las elecciones se ganan caminando territorio.
El jueves no vi una reunión para repartir posiciones.
Vi una reunión para comenzar a construir.
Y esa diferencia es importante.
Porque todavía falta mucho para las candidaturas.
Primero tiene que existir un proyecto.
Después tendremos que encontrar a las mujeres y hombres que mejor puedan representarlo.
Personas competitivas, preparadas y capaces de conectar con la ciudadanía.
Si logramos hacer eso, la oposición puede llegar al próximo proceso electoral mucho más fortalecida de lo que algunos imaginan.
El reto será mantener la altura de miras.
Entender que nadie gana solo.
Que ninguna sigla es más importante que el objetivo común.
Y que cuando existen coincidencias fundamentales, la política tiene que servir para acercarnos.
Las conversaciones apenas comienzan.
Los acuerdos seguramente tardarán todavía algunos meses.
Pero algo empieza a sentirse en Chihuahua.
La oposición se está moviendo.
Se está hablando.
Se está encontrando.
Y, sobre todo, se está preparando.
Porque cuando la política vuelve a reunir personas alrededor de una mesa para hablar de cómo construir y no solamente de cómo competir, normalmente significa que algo importante está comenzando.

Alvin Álvarez Calderón
Político y abogado chihuahuense con experiencia legislativa y empresarial. Exsubdelegado de PROFECO, ex dirigente del PVEM en Ciudad Juárez y cofundador de Capital and Legal. Consejero en el sector industrial y financiero, promueve desarrollo sostenible e inclusión social.
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