“Si no hace lo que es correcto, va a pagar un precio muy alto,
probablemente más alto que el de Maduro”
Amenaza de Trump a la presidenta interina de
Venezuela Delcy Rodríguez
La semana pasada, después de que un comando armado enviado por el ejército de los Estados Unidos a las órdenes de su presidente, el hombre naranja, secuestrara a Nicolas Maduro, la derecha mundial –y desde luego la mexicana no podía ser la excepción– celebraron con bombo y platillo lo que llamaron el fin de la dictadura chavista-madurista, y el “advenimiento” de la democracia en aquel país caribeño.
Estaban seguros de que, de la mano de los Delta force gringos, vendría la caída del régimen comunista, la restitución de los “derechos” de la oposición, y, por ende, el inicio de una nueva era para esa nación tan atribulada. De nueva cuenta el John Wayne de siempre, habría de derrotar al eterno malvado que no respeta el american way of life.
Sin embargo, ya ha pasado más de una semana de aquella intervención, y las cosas no están pintando como la derecha global lo había previsto. Y es que desde el principio hubo situaciones que no cuadraron con el guion tradicional.
En mi colaboración anterior, plantee la pregunta, ¿Quién gobierna en Venezuela? Porque a diferencia de las intervenciones clásicas de los Estados Unidos, en esta ocasión, la fuerza militar no se empleó para ocupar el país, como si se hacía en el pasado. Baste recordar Granada, Panamá, Irak o Afganistán, por solo mencionar a los más recientes.
En todos y cada uno de esos casos, la bota gringa se imponía en el territorio y un gobernante títere asumía el control del nuevo régimen, a la vez que se perseguía a las cabezas del régimen depuesto, el de los malvados desde luego y la “felicidad” llegaba al país.
En el caso que hoy nos ocupa, no fue así. Entraron, secuestraron a Maduro y se fueron …y el régimen no se tocó, quedó. Por tanto, la pregunta que se planteó la semana pasada sigue siendo pertinente, ¿Quién gobierna en Venezuela?
Por los sucesos de esta última semana, podemos intuir que prevalecerá un régimen hibrido, algo así como un chavismo-madurismo–trumpismo. Donde este ultimo itsmo tiene como fin último, y único, el de expoliar a la nación hasta donde sea posible, para beneficio del propio rump y sus socios.
No queda claro aún, como va a gobernar la interina Delcy Rodriguez, quien a pesar de una retórica pro-Maduro, realmente no se ve muy bélica, más bien todo lo contrario, está viendo la manera de mantener apaciguado al hombre naranja dándole lo que a él le gusta y necesita, dinero.
¿lograra Delcy balancear el chavismo-madurismo con el trumpismo? Viéndolo bien, no es tan difícil, porque, a fin de cuentas, a diferencia de las intervenciones gringas del pasado, en esta no hay ideología de por medio. Trump no cree en la democracia en su propio país, mucho menos va a creer y/o apoyarla en otro, donde, además, se puede hacer lo único que a él le interesa, aumentar su riqueza.
El balde de agua fría ya empezó a caer en las cabezas de muchos ilusos que se creyeron el cuento de que, con la caída de Maduro, la democracia habría de regresar a Venezuela, ya al día de hoy hay reportes de arrestos y represión a disidentes dentro de Venezuela bajo el mando de la presidenta interina, porque en realidad, nada ha cambiado, solo se fue Maduro, pero lo demás, como lo mencione la semana pasada, sigue igual.
Vaya, Trump ha sido tan cínico, que ni siquiera por pudor tomó en cuenta a quien se suponía la cabeza de la oposición anti chavista y a quien su propio gobierno ha reconocido como líderesa opositora, María Corina Machado.
Otra cosa que también mencioné la semana pasada, era mi hipótesis de que la razón por la cual Trump no le reconoce liderazgo, es derivada de que la señora Machado le “birlo” el premio Nobel de la paz al hombre naranja, y eso, como bien se sabe, es una afrenta que nunca le va a perdonar. Pues bueno, esta hipótesis ya está circulando en diversos medios nacionales de los Estados Unidos, por lo que no soy el único que lo cree.
Pero regresando al tema, tanto Delcy Rodríguez como su hermano Jorge, actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, han militado en la izquierda toda su vida, no solo eso, son hijos de militantes revolucionarios de izquierda. Su padre fue torturado y asesinado por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, luego de que fue detenido después de un operativo guerrillero.
¿Como van a compaginar su ideología y la anterior posición política del régimen con las exigencias del trumpismo? Especialmente después de que Trump ha venido asegurando que tiene control total sobre la presidenta interina, “Nosotros estamos a cargo” declaró.
Por lo anterior, puedo prever tres escenarios: el primero y menos viable, se decide por enfrentar los deseos de Trump, quien, sin dudarlo ordenaría otro ataque y muy probablemente, ahora sí, la imposición de un presidente títere, a la vieja usanza.
Escenario dos, se decide por una completa traición a su pasado ideológico y se pliega a los designios del hombre naranja, sacando su tajada de beneficio económico y manteniéndose en el poder, por lo menos hasta que Trump permanezca en el suyo. Bajo este escenario, el pueblo venezolano seguiría igual o peor, dado que la libertad y la democracia no son asuntos que le preocupen a Trump mucho menos tratándose de venezolanos.
Un tercer escenario sería un semi-balance, entre lo que pide el gobierno de Washington, y su formación ideológica. Por una parte, le entregaría una parte importante de los recursos de su país algo así como un impuesto de guerra, a la vez que aprovecha el relajamiento de las sanciones para lograr algún beneficio para sus connacionales. Posiblemente bajo este escenario habría un relajamiento en las medidas represivas del régimen, y una apertura gradual a la oposición, limitada esta a lo que se dicte Washington.
Que escenario prevalecerá, lo sabremos muy pronto, tomando en cuenta que la capacidad de concentración de Trump es limitada, muy pronto va a pasar a otro tema olvidándose de este.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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