Hablar del 8 de marzo no es solo hablar de una fecha, es hablar de conversaciones que tenemos todo el tiempo.
¿Cuántas veces no hemos estado frente a una amiga, una vecina, una compañera de trabajo… escuchando una historia que nos incomoda?
Historias de control, de celos extremos, de humillaciones, de miedo a decir algo en casa o en el trabajo.
Y muchas veces reaccionamos igual:
“Pues así son las relaciones…”
“Aguántate, va a cambiar…”
“No es para tanto…”
Pero no.
No es normal.
En entrevista, con la Maestra Elvira Urrutia, directora del Instituto Municipal de las Mujeres en Ciudad Juárez, lo planteaba con claridad:
la violencia no siempre llega con golpes visibles.
“Muchas veces comienza en silencio, en lo cotidiano, en lo que aprendimos a tolerar”.
Y ahí es donde cobra sentido el trabajo del equipo del IMM.
Porque esta campaña “Esto también es violencia” no nació en un escritorio o con una reunión con marketing ; nació de las consultas, de las asesorías, de escuchar directamente a mujeres que llegan buscando orientación.
Mujeres que dicen:
“No sé si esto que vivo está bien…”
“Me controla el dinero…”
“Revisa mi celular…”
“Me amenaza con quitarme a mis hijos…”
Esas historias se repiten.
Y cuando algo se repite tanto, deja de ser un caso aislado y se convierte en un problema social.
En México las cifras siguen siendo alarmantes, miles de mujeres denuncian violencia cada año y muchas más ni siquiera lo hacen.
Pero más allá de los números, hay algo que no podemos ignorar:
la violencia se ha vuelto parte de la vida cuando se ve como lo que ha sido asi siempre, porque tendria que cambiar?
La diferencia hoy es que hay instituciones que están intentando cambiar lo que ha sido siempre ; no solo reaccionando cuando ocurre una crisis, sino hablando frontalmente del problema antes de que escale.
Porque cuántas veces no hemos sentido que debemos ayudar…
En lo personal.
Como amigas.
Como madres.
Como compañeras.
Ayudar a que alguien entienda que no está exagerando.
Que lo que vive sí importa, que no tiene que normalizar el miedo o el control.
Ese es el verdadero sentido de campañas como esta:
ponerle nombre a lo que muchas veces se vive en silencio.
El reto sigue siendo enorme pues cambiar la cultura toma tiempo pero cada conversación que rompe la normalización de la violencia es un paso , porque cuando dejamos de minimizar estas historias…
cuando dejamos de decir “así son las cosas”…
empezamos a construir algo distinto.
Hoy ya no basta con escuchar historias y sentir preocupación, hoy ya existen opciones reales para pedir ayuda.
Hay un chat disponible para orientación, hay oficinas del Instituto Municipal de las Mujeres en distintos puntos de la ciudad, hay acompañamiento psicológico y legal, e incluso refugios seguros para quienes enfrentan situaciones de riesgo.
Esto significa algo muy importante:
la violencia ya no tiene que vivirse en silencio, porque vivir con tranquilidad, vivir con dignidad, vivir en paz…
no es un privilegio, es un derecho.
Romper el miedo no es fácil a veces comienza con una conversación, con una pregunta, con un mensaje enviado a tiempo.
Pero cada paso que se da para pedir ayuda es un paso que puede cambiar una historia.
Hoy el mensaje es claro:
dejemos de normalizar el dolor, dejemos de minimizar las señales.
Escuchar es importante, sí…
pero actuar puede salvar vidas.
Y construir una ciudad donde la paz sea primero,
empieza cuando entendemos que la violencia en cualquiera de sus formas no debe ser parte de lo cotidiano.

Nora Sevilla
Comunicadora y periodista experimentada, actualmente Jefa de Comunicación en Cd. Juárez del Instituto Estatal Electoral y Tesorera en la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez. Experta en marketing político y estrategias de relaciones públicas, con sólida carrera en medios de comunicación.


