En una ciudad acostumbrada a enfrentar crisis económicas, sociales y de seguridad, pocas políticas públicas logran sostenerse en el tiempo sin diluirse entre urgencias; por ello resulta pertinente detenerse a analizar con mirada crítica pero también con sentido de contexto, lo expuesto por el director del Instituto Municipal del Deporte y Cultura Física, Juan Carlos Escalante Suárez, durante su participación en Voces y Visión.
La conversación partió de un evento atractivo: la llegada de la Clínica de Básquetbol “Los Primeros”, un encuentro con figuras históricas del baloncesto mexicano que ofrecerá inspiración a cientos de jóvenes juarenses.
La entrevista permitió ir más allá del espectáculo deportivo y colocar sobre la mesa una discusión más profunda: ¿está Ciudad Juárez construyendo una política deportiva sostenible o sólo encadenando eventos aislados?
Los datos recientes muestran que, al menos en infraestructura, el panorama ha cambiado respecto a hace cinco años. Durante este periodo se han rehabilitado más de un centenar de parques y espacios deportivos, se han instalado canchas de usos múltiples, gimnasios al aire libre y áreas de convivencia en colonias históricamente marginadas. La recuperación de espacios como el gimnasio Kiki Romero y la modernización de instalaciones emblemáticas forman parte de una estrategia que busca devolver a la comunidad lugares que habían quedado deteriorados o subutilizados.
Pero un punto clave revelado durante la entrevista permite entender por qué algunos de estos espacios hoy se mantienen activos. El funcionario explicó que al inicio, varias instalaciones recién rehabilitadas fueron vandalizadas. La respuesta institucional fue distinta a lo habitual. En lugar de limitarse a reparar daños, se entregó a los propios vecinos la responsabilidad y administración comunitaria de los espacios; al sentirse dueños y custodios, fueron ellos quienes comenzaron a proteger y respetar las instalaciones. El resultado ha sido una recuperación del sentido de pertenencia en varias colonias.
No se trata únicamente de obra pública. El enfoque, según planteó Escalante Suárez quien además se reconoce como deportista y formador apunta a convertir el deporte en un mecanismo de prevención social. Y en ese esquema, una figura pocas veces visibilizada adquiere protagonismo, los entrenadores comunitarios; hombres y mujeres que, muchas veces sin grandes reflectores, dedican horas a trabajar con niños y jóvenes en canchas de barrio, convirtiéndose en referentes positivos dentro de sus comunidades.
El principio es sencillo dijó un joven ocupado en entrenar, competir o convivir en un espacio deportivo tiene menos probabilidades de caer en dinámicas de riesgo. No es una fórmula mágica, pero sí una herramienta social que ha demostrado impacto cuando se sostiene en el tiempo.
El reto, sin embargo, no es inaugurar espacios, sino mantenerlos vivos, Cd. Juárez ha visto en el pasado parques rehabilitados que, meses después, regresaban al abandono por falta de programas, mantenimiento o seguridad. La sostenibilidad será la verdadera prueba de esta política deportiva.
Otro punto relevante es la descentralización. Históricamente, las mejores instalaciones se concentraban en zonas céntricas, hoy la inversión intenta llegar a sectores donde antes no existían opciones deportivas dignas. La pregunta pendiente es si esa cobertura logrará alcanzar de manera equitativa a todas las colonias.
También permanece un desafío comentamos, el seguimiento a los talentos locales con Clínicas y torneos que generan entusiasmo, pero sin estructuras de formación continua, entrenadores capacitados y apoyo competitivo, muchos jóvenes se quedan en el intento. El deporte como política pública exige rutas claras para quienes buscan avanzar a niveles profesionales o acceder a becas deportivas.
Lo cierto es que la narrativa de Juárez comienza a transformarse. La ciudad, antes asociada casi exclusivamente a violencia o crisis industrial, empieza a proyectar otra imagen, la de una comunidad que recupera espacios para convivir y reconstruir tejido social. No es casual que hoy Ciudad Juárez sea también sede y protagonista en los Juegos CONADE, en varias disciplinas mostrando una nueva cara ante el país: la de una ciudad que apuesta por el deporte como motor social.
No obstante, el éxito no se medirá en número de canchas inauguradas, sino en niños que permanezcan en el deporte, en familias que vuelvan a ocupar los parques y en colonias donde la convivencia sustituya al abandono.
El mensaje final para la ciudadanía es claro segun entendi el deporte no puede ser sólo responsabilidad del gobierno, la comunidad debe apropiarse de estos espacios, cuidarlos y exigir su continuidad.
Sin participación social, cualquier política pública termina siendo una obra sin vida. Por ahora
Cd. Juárez tiene hoy la oportunidad de consolidar una nueva identidad deportiva. El tiempo dirá si esta apuesta logra convertirse en un proyecto duradero o si quedará como un buen intento en la memoria urbana. Por ahora, el balón está en la cancha de todos.

Nora Sevilla
Comunicadora y periodista experimentada, actualmente Jefa de Comunicación en Cd. Juárez del Instituto Estatal Electoral y Tesorera en la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez. Experta en marketing político y estrategias de relaciones públicas, con sólida carrera en medios de comunicación.


