Salarios mínimos que se han triplicado, pensiones universales que jamás se habían dado ni muchos menos considerado, reformas que parecen menores como la llamada ley silla pero que realmente cambió la condición de trabajo de miles de personas para quienes hoy poder tener un descanso sentadas, es un derecho y no una opción. Todos estos esfuerzos parten de la congruencia de quienes formamos la Cuarta Transformación en materia laboral, esta semana se vieron coronados con la aprobación de la reducción de la jornada laboral para llegar a las 40 horas en 2030. Esto es querer y poder, no solo promesas de las cuales la oposición se olvidó cuando fue gobierno.
La reducción de la jornada laboral es sin duda un hecho histórico. La inercia de los derechos laborales en el mundo marca claramente esta reducción para una mayor eficiencia en el trabajo de las personas y que al mismo tiempo les beneficie tendiendo espacios para sus familias o lo que cada quien decida hacer con su tiempo. México se suma así a esta demanda que desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se había hecho y la cual llegamos por fin gracias a los esfuerzos y compromiso de partidos como el del PT, que en su razón y fundación lleva implícito.
Llegamos a la reforma aprobada la semana pasada desde análisis y consensos no solo con la clase trabajadora, sino con pequeños, medianos y grandes empresarios porque hablamos de un beneficio a toda la población. La gradualidad con que esta reforma se aprobó tiene que ver con darles tiempo a los pequeños y medianos empresarios para que se vayan adecuando y no se vean afectados al aplicar la disminución en un solo momento.
Aquí también vale mucho la pena hacer la aclaración de que es falso que se está pagando menos dinero por las horas extras, es una falacia cómo la oposición quiere desvirtuar a toda costa este triunfo laboral. Las horas extras continúan y se hace porque, por ejemplo, en mi caso, como diputada de un estado fronterizo y en donde prevalecen las maquilas, sé muy bien que las personas buscan hacer horas extra para tener un ingreso mayor y así poder satisfacer sus necesidades.
Del otro lado tenemos a la oposición, esa que estuvo cerca de 80 años, el PRI, y el PAN con dos sexenios y ninguno pudo siquiera acercarse a los alcances que en menos de 10 años los aliados que integramos este movimiento, sí hemos querido y podido hacer. Es muy curioso como inclusive, en el caso de Calderón, la informalidad era del 59.4% en promedio, mientras que con Peña Nieto se promediaba 57.7%, es decir, lo mismo.
Siempre será muy fácil hablar, juzgar y criticar, sabemos que la irresponsabilidad de la oposición no tiene comparación cuando se trata de regatear este tipo de logros, que en sentido estricto ni siquiera son del movimiento, sino de las y los trabajadores de México.

Lilia Aguilar Gil
Política y académica.
Maestra en Administración Pública por la Universidad de Harvard y en Gestión Pública por el Tecnológico de Monterrey. Ha contribuido en foros internacionales y enseñado en la Universidad de Harvard. Fundadora de la asociación civil LIBRE, se enfoca en el empoderamiento juvenil. Imparte clases en la UNAM y actualmente es Secretaria Técnica en la SSPC, habiendo sido titular en la Secretaría de Gobernación. Su carrera en el Congreso refleja su compromiso con la seguridad y las políticas sociales.
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