Las protestas de los trabajadores del IMSS nos invitan a escuchar con atención y a mirar lo que ocurre dentro de una institución de la que dependemos millones de personas. Las exigencias laborales y la preocupación por los medicamentos merecen respuesta. También merecen una conversación que reconozca los avances y permita construir soluciones sin convertir cada inconformidad en una confrontación.
Lo digo como paciente, como amiga y conocida de trabajadores de la salud y desde mi experiencia como funcionaria en este sector. Entiendo la desesperación de quien espera atención, pero también la frustración de quien quiere atender y necesita mejores condiciones para hacerlo. Esa relación merece cuidado, porque trabajadores y derechohabientes comparten el interés de que el sistema funcione.
Para entender lo que está ocurriendo también hay que reconocer que dentro del IMSS existen distintas opiniones. Hay trabajadores que expresan inconformidad y otros que, aun reconociendo las necesidades pendientes, valoran los avances de su institución. Ambas miradas merecen escucharse. Reconocer lo construido permite identificar qué debemos cuidar y dónde hace falta corregir.
La democracia sindical es parte de esa conversación. La reforma laboral de 2019 fortaleció la participación de los trabajadores mediante el voto personal, libre, directo y secreto. Son herramientas que deben cuidarse y ejercerse. Poder decidir sobre los acuerdos laborales abre una vía para que la base participe en asuntos que afectan directamente su vida.
La consulta salarial que se llevará a cabo este 14 de octubre debe entenderse desde ese derecho. Cada trabajador merece conocer lo que se negoció, entender cómo repercute en sus ingresos y decidir sin presiones. La dirigencia sindical tiene la responsabilidad de explicar los acuerdos con claridad, escuchar las diferencias y respetar la voluntad de sus integrantes. La confianza se construye también cuando hay desacuerdo.
La participación sindical también necesita constancia. Conocer el contrato colectivo, los derechos, las obligaciones y los mecanismos de representación permite exigir con mayor fundamento. La organización puede fortalecerse en las calles, pero también en las consultas, las asambleas y el seguimiento de los acuerdos y negociar implica comprender qué puede resolverse de inmediato, qué requiere un proceso más amplio y cómo dar continuidad a cada compromiso.
Respaldo las exigencias de condiciones laborales dignas, personal suficiente y recursos para atender. La vocación de quienes trabajan en los hospitales merece acompañarse de herramientas y una distribución adecuada de las cargas de trabajo. También es justo reconocer el esfuerzo cotidiano de quienes sostienen los servicios y las mejoras que se han impulsado en la institución, incluida la ampliación de su plantilla. En este contexto, considero valiosa la disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum para atender las demandas legítimas, su instrucción al director del IMSS de presentar un plan para responder a las necesidades laborales, de personal y de abasto expresa voluntad de escuchar y resolver. Reconocer los pendientes y promover acciones concretas es un paso importante.
El abastecimiento requiere especial atención. Necesitamos saber qué medicamentos y materiales de curación faltan en cada unidad, dónde se presentan las dificultades y cómo se van a corregir. Además de los recursos disponibles, importa su administración y que lleguen oportunamente a quienes los necesitan. La experiencia del personal puede ayudar a identificar problemas que desde una oficina no siempre se alcanzan a ver.
Por eso, respaldar la intención de la presidenta también implica acompañar el trabajo para que esas respuestas lleguen a hospitales y farmacias. Tengo confianza en que escuchar directamente a trabajadores y pacientes ayudará a orientar mejor las soluciones. La buena voluntad encuentra su mayor sentido cuando se convierte en una mejora que las personas pueden sentir.
También considero necesario cuidar la autonomía de esta causa. Cualquier actor que pretenda aprovechar la inconformidad para obtener protagonismo o golpear políticamente al gobierno debe recordar que está hablando de necesidades reales. La solidaridad debe respetar las decisiones de los trabajadores y mantener sus demandas en el centro. La base merece información, libertad y respeto, sin que nadie hable por ella para impulsar intereses ajenos.
Desde mis convicciones, apoyar la transformación incluye reconocer lo construido y contribuir a corregir lo que todavía hace falta. Los trabajadores deben ser escuchados, los liderazgos sindicales deben rendir cuentas y la disposición del gobierno debe encontrar colaboración para dar resultados. Espero que este proceso fortalezca al IMSS y contribuya a mejorar las condiciones de todas las instituciones y de quienes trabajan en el sector salud, mediante el diálogo y acuerdos justos. Cuidar a quienes dedican su trabajo a nuestra salud también es cuidar a quienes necesitamos de sus servicios.

Karina Villegas
Activista social, licenciada en Administración de Empresas por el ITCJ y emprendedora con enfoque humano. Cree firmemente en que la participación ciudadana transforma realidades. Desde cada espacio que ocupa, impulsa causas que fortalecen la voz colectiva y la construcción de comunidad con visión solidaria y acción constante.
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