Hay temas que deberían estar por encima de cualquier estrategia electoral. La muerte es uno de ellos. Por eso resulta profundamente irrespetuoso que el PAN mantenga una campaña política vinculando la muerte con Morena, como si el dolor pudiera reducirse a un espectacular, un eslogan o una pieza de propaganda.
Más aún cuando volteamos a ver la realidad de Chihuahua. Durante los últimos años nuestro estado se ha mantenido entre los primeros lugares nacionales en suicidio. En 2023 ocupó el primer lugar y los datos posteriores nos siguen colocando entre las entidades con las tasas más altas del país. No hablamos de estadísticas aisladas: hablamos de familias, de jóvenes y de personas que, en algún momento, dejaron de encontrar un horizonte.
Detrás de esta crisis existen factores que no pueden ignorarse: depresión, ansiedad, violencia familiar, adicciones, aislamiento, dificultades económicas, bullying y falta de atención especializada. Pero también existe algo más profundo: una crisis de sentido. Una generación que muchas veces no logra imaginar un futuro mejor, que vive entre incertidumbre, ruptura de vínculos y una creciente sensación de soledad.
Durante 2025, más de 26 mil personas fueron atendidas a través del 911 por situaciones relacionadas con salud mental y casi cinco mil presentaban ideación suicida. Aunque hubo una reducción respecto del año anterior, la dimensión del problema sigue siendo enorme. Y mientras tanto, la red pública continúa enfrentando limitaciones de especialistas y cobertura, particularmente fuera de Chihuahua y Ciudad Juárez.
Por eso la discusión debería ser otra. ¿Qué estamos haciendo para llegar antes? Antes de la llamada de emergencia, antes de la tentativa, antes de que una adicción destruya una familia o de que una joven piense que ya no existen alternativas.
Necesitamos una verdadera política preventiva: atención psicológica en escuelas, espacios deportivos y culturales, combate frontal a las adicciones, fortalecimiento de las familias, atención comunitaria y servicios de salud mental disponibles en todo el territorio.
Por eso indigna que el PAN utilice la muerte como instrumento de propaganda mientras Chihuahua enfrenta esta realidad. El suicidio no tiene partido. La depresión no pregunta por quién votaste. El dolor de una familia merece mucho más respeto que convertirse en una estrategia electoral.
Si quieren hablar de muerte, entonces hablemos en serio. Hablemos de quienes hoy necesitan ayuda, de quienes no encuentran horizonte y de la responsabilidad que tiene cualquier gobierno de construir condiciones para que las personas puedan imaginar un futuro.
Chihuahua necesita menos propaganda sobre la muerte y mucha más política pública para defender la vida.

Brenda Ríos
Orgullosa Chihuahuense. Amo y respeto la naturaleza. Soy mamá de Alex Benjamin, Austria Camila y esposa de Alex LeBaron. Mi pasión siempre ha sido el servicio público/civil, me inspira luchar por grandes causas que cambien el mundo. Empresaria agrícola y consultora ambiental.
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