México atraviesa una etapa compleja de su vida pública. La inseguridad, la polarización política, la desconfianza hacia las instituciones y la pérdida de espacios de diálogo afectan la convivencia social y dificultan la construcción de acuerdos sobre los grandes desafíos nacionales.
Durante décadas, el debate público se ha concentrado en los efectos de estos problemas. Hablamos de seguridad pública, seguridad nacional, gobernanza, educación, salud, desarrollo económico, justicia y combate a la corrupción. Todos ellos son temas fundamentales. Sin embargo, con frecuencia se pasa por alto una pregunta esencial: ¿qué papel corresponde a los ciudadanos en la construcción de las soluciones?
Ninguna democracia puede sostenerse únicamente sobre gobiernos, partidos políticos o instituciones públicas. Las sociedades más sólidas son aquellas donde existe una ciudadanía informada, participativa y comprometida con el bien común.
Con ese propósito fue creada la Sociedad Cívica de México.
Se trata de una organización integrada por mexicanos liberales comprometidos con los valores republicanos, la legalidad y la participación ciudadana. Su propósito no es intervenir en la competencia político-partidista ni convertirse en un actor electoral. Su razón de ser es contribuir a la formación de ciudadanía y fomentar la reflexión sobre los grandes temas que afectan la vida nacional.
La Sociedad Cívica de México busca generar espacios de encuentro, análisis y diálogo donde puedan abordarse, con seriedad y respeto, los asuntos que preocupan a los mexicanos. Seguridad, educación, salud, economía, cultura, medio ambiente, fortalecimiento institucional, participación ciudadana y desarrollo social son algunos de los temas que forman parte de su agenda de reflexión.
A través de conferencias, encuentros culturales, mesas de análisis, actividades académicas y foros de discusión, la organización pretende contribuir al fortalecimiento de una cultura cívica basada en el respeto, la responsabilidad y el compromiso con México.
Vivimos una época en la que las redes sociales facilitan la expresión inmediata de opiniones, pero no siempre favorecen la reflexión profunda. Con frecuencia observamos cómo el debate público se transforma en confrontación permanente, mientras los espacios para escuchar, dialogar y construir acuerdos se reducen.
Frente a esa realidad, resulta indispensable recuperar el valor de la civilidad. Una sociedad democrática requiere ciudadanos capaces de participar, disentir, proponer y colaborar sin renunciar a sus convicciones, pero también sin convertir las diferencias en obstáculos insalvables.
La construcción de ciudadanía no es una tarea menor. Es una condición indispensable para fortalecer el Estado de Derecho, mejorar la calidad de nuestras instituciones y consolidar una democracia más madura y funcional.
Después de muchos años dedicados al análisis de la seguridad pública, la seguridad nacional y la gobernanza, he llegado a una convicción personal: ninguna estrategia de seguridad, ninguna reforma institucional y ningún proyecto de nación puede sostenerse en el tiempo sin ciudadanos comprometidos con la vida pública.
Por ello acepté el honor de asumir la Coordinación Nacional de la Sociedad Cívica de México, convencido de que fortalecer la ciudadanía es también una forma de fortalecer a la República.
México necesita instituciones sólidas, gobiernos eficaces y leyes justas. Pero también necesita ciudadanos participativos, informados y comprometidos con el futuro de su comunidad y de su país.
Esa es la razón de ser de la Sociedad Cívica de México y la responsabilidad que hoy asumimos quienes formamos parte de ella.

Fernando Schütte Elguero
Empresario inmobiliario, maestro, escritor, y activista en seguridad pública. Destacado en desarrollo de infraestructura y literatura.
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