490,560 horas de vuelo. Dicho así parece una cifra fría, un dato más perdido entre números. Pero en realidad son 56 años viajando alrededor del sol, acumulando historias, aprendizajes, cicatrices y algunas certezas que han ido llegando con el tiempo.
Hoy, al mirar mi trayectoria, confirmo algo que siempre he sabido: nunca he elegido el camino fácil. Si existe una ruta complicada, poco transitada y llena de riesgos, generalmente es la que termina llamando mi atención. No por valentía, sino por curiosidad. Esa curiosidad innata que me ha llevado a aprender cosas inimaginables a través de la prueba y el error.
Por eso son pocas las cosas de las que puedo arrepentirme. Incluso los errores han tenido un propósito. Todos, de una forma u otra, han contribuido a formar al hombre que soy.
No siempre he disfrutado el camino y tampoco puedo decir que la vida me ha tratado con suavidad. Ha habido momentos difíciles, pérdidas, decepciones y tormentas. Pero cuando observo lo que hoy tengo frente a mí, encuentro razones de sobra para sentirme agradecido y orgulloso.
Mis hijos: Ximena, Emilio, Leonardo, Benjamín, Matías y Porfirio.
Ustedes son, sin duda, lo mejor que me ha pasado en esta vida. Si algo ha valido cada sacrificio, cada riesgo, cada caída y cada batalla, son ustedes. Gran parte de la felicidad de este viaje lleva sus nombres.
Los he visto dar sus primeros pasos, equivocarse, levantarse, aprender y convertirse en personas extraordinarias. En cada uno encuentro una parte de mí, pero también algo mucho más importante: personas con su propia fuerza, sus propios sueños y su propia manera de ver el mundo.
Nada me llena más de orgullo que observar cómo construyen su camino. Y si algún legado quiero dejarles, no son bienes ni títulos, sino la certeza de que fueron profundamente amados desde el primer día. Que siempre tendrán en mí a alguien que cree en ustedes, incluso cuando ustedes mismos puedan llegar a dudar.
Cada uno ha dejado una huella única en mi corazón. Cada uno me ha enseñado algo distinto. Y si hoy celebro estos 56 años de vuelo, lo hago con la enorme gratitud de haber recibido el privilegio de ser su padre.
Ese ha sido, y seguirá siendo, el mayor honor de mi vida.
También está mi equipo en ADN, con quienes sigo construyendo proyectos, ideas y sueños. Están las bendiciones que el Gran Arquitecto del Universo sigue poniendo en mi camino y el amor de mi madre, que continúa siendo una fuente inagotable de fortaleza incluso en los días más oscuros.
Y está Erika, que ha llegado a mi vida para llenarla de alegría, para renovar la pasión y para recordarme todos los días que siempre existe una nueva razón para sonreír.
A mis amigos, gracias. A quienes siguen aquí, gracias por acompañarme en los momentos luminosos y en los complicados. Y a quienes han decidido tomar otro rumbo, también les agradezco. No guardo rencor. Cada persona que ha pasado por mi vida ha dejado algo valioso.
Hoy algunos podrán verme en una pausa. Yo veo otra cosa. Veo preparación. Veo estrategia. Veo el momento exacto antes de acelerar.
Porque los proyectos más ambiciosos que he imaginado todavía están por materializarse. Las ideas más grandes siguen creciendo. Y la energía para perseguirlas sigue intacta.
Hoy sé cuánto me amo. No desde la vanidad, sino desde el reconocimiento de todo lo que he construido, de todo lo que he superado y de todo lo que aún estoy dispuesto a intentar.
Agradezco profundamente esa fuerza que vive dentro de mí y que jamás ha aceptado quedarse inmóvil. Porque a mis 56 años no estoy haciendo un balance final. Estoy celebrando el trayecto y preparándome para la siguiente etapa.
Lo mejor no quedó atrás.
Lo mejor está por despegar.
Feliz cumpleaños para mí.
Hay una frase que ahora me parece el verdadero corazón del texto: “Gran parte de la felicidad de este viaje lleva sus nombres.” Resume la celebración de tu vida sin poner el foco en los años transcurridos, sino en las personas que le dieron sentido. Es una frase que no mira hacia atrás con nostalgia; mira alrededor con gratitud.

David Gamboa
Mercadólogo por la UVM. Profesional del Marketing Digital y apasionado de las letras. Galardonado con la prestigiosa Columna de Plata de la APCJ por Columna en 2023. Es Editor General de ADN A Diario Network.
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