Un pueblo libre dispone de su dinero en todo momento, un pueblo sometido pide permiso para usar su propio dinero.
El régimen de Morena y sus nuevos aliados, los banqueros, quieren convencer a México de que el efectivo es pasado, de que la privacidad es sospechosa, de que la libertad puede ser sustituida por un código de verificación.
Nos quieren hacer creer que la vida moderna exige entregar el rostro, entregar el celular, entregar el dinero, entregar la intimidad.
Primero vino la CURP biométrica, después el registro obligatorio de celulares, ahora viene el tercer candado: la imposición del dinero digital como única forma de pago.
Cuando el gobierno tiene tu identidad, tu teléfono y tu dinero, ya no necesita perseguirte: le basta con observarte. Le basta con saber dónde estuviste. Le basta con saber qué compraste. Le basta con saber a quién llamaste. Le basta con saber qué causa apoyaste, a qué reunión fuiste, a qué sacerdote escuchaste, a qué médico pagaste, a qué amigo ayudaste.
Ese es el verdadero corazón de la Ley Espía: no vigilar al delincuente, sino domesticar al inocente; no perseguir delitos, sino fabricar obediencias; no ordenar al país, sino meter la mano del gobierno hasta el último rincón de la vida privada.
Y para eso han encontrado aliados: los banqueros. Los bancos han comenzado a mandar una amenaza terrible: si no registras tu celular, si no lo vinculas con tu identidad, si no te sometes al régimen, te quedas fuera de tus propias cuentas, de tus propios recursos, de tu propio patrimonio.
Ningún régimen tiene derecho a decirle a un ciudadano libre: entrégame tu privacidad o no tocarás tu dinero.
Defender el efectivo es defender la libertad. Porque el efectivo es la moneda de la autonomía, es el refugio de la privacidad.
Con efectivo, una madre compra sin ser vigilada. Con efectivo, un trabajador ahorra sin ser perfilado. Con efectivo, un comerciante vende sin pedir permiso. Con efectivo, un ciudadano ayuda a otro ciudadano sin que el régimen meta la mano.
Por eso lo odian, porque el efectivo no obedece, porque el efectivo no delata. Porque el efectivo conserva una parte sagrada de la libertad humana: la posibilidad de vivir sin ser observado.
Estamos frente a una operación política para cerrar la pinza de la Ley Espía. Pero desde Chihuahua lo decimos sin miedo: no nacimos para vivir de rodillas, aquí no sabemos rendirnos. Los mexicanos de bien estamos dando la batalla. He presentado las iniciativas para que nadie pueda condicionarte la forma de pago, para que tengas siempre la garantía de poder usar el efectivo, de usar tu dinero como te plazca. Estamos firmes, para defender nuestra libertad.
Estamos firmes contra la CURP biométrica. Estamos firmes contra el registro obligatorio de celulares. Estamos firmes contra la desaparición del efectivo. Estamos firmes contra esta tecnodictadura.
Porque un pueblo que defiende su dinero defiende su casa, un pueblo que defiende su privacidad defiende su alma y un pueblo que defiende su libertad siempre vence. Somos millones de patriotas, estamos firmes y esta guerra la vamos a ganar.

Francisco Sánchez Villegas
Geoestratega, abogado humanista, defensor de la ilustración y político disruptivo.
Desde el cargo de Secretario del Ayuntamiento del Gobierno Independiente de Parral, ha impulsado una trascendental agenda de empoderamiento ciudadano. Fundador y Curador de Casa Ícaro, Think Tank concentrado en el futuro y la libertad.
Pensador neorenacentista propulsor de polímatas. Buscador de mentes virtuosas. Antifrágil.
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