“Periodismo de fondo en televisión”
Lema del programa 60 Minutos en la
versión mexicana de los años 80.
En un capítulo más de su lucha por acabar con la democracia y la libertad de expresión en la que está empeñado el aspirante a dictador Donald Trump, se acaba de apuntar un nuevo triunfo al lograr algo que hace unos años hubiera sido impensable, una de las tres cadenas televisivas emblemáticas del país del norte, la cadena CBS acaba de decapitar al titular de su programa de noticias y reportajes más exitoso, 60 Minutes.
La semana pasada, el periodista y conductor, Scott Pelley recibió su notificación de despido, después de 37 años de trabajo ininterrumpido para la cadena, de los cuales 22 lo hizo como corresponsal destacado del propio equipo de 60 Minutos.
60 Minutos era, posiblemente, el programa de periodismo de investigación más reputado de la televisión norteamericana y uno de los de mayor rating; con una línea editorial independiente y sin temor a enfrentarse a los poderosos así fueran estos políticos, empresarios o inclusive, criminales. Como era de esperarse, bajo el régimen de Trump, eso es intolerable.
Trump, es conocido por tener una piel de alta sensibilidad a la crítica periodística y resultó natural que, desde su primer periodo, se quejara amargamente del programa informativo. Aparte de calificarlo como “Fake News”, -para él, son Fake News cualquier medio periodístico que le no rinda pleitesía-, el señor naranja había expresado varias veces su deseo de que a la cadena CBS se le retiren las licencias de transmisión televisiva, por el terrible delito de auspiciar un programa que critica a su gobierno.
La oportunidad para acabar con esta y con otras voces criticas, como la del comediante Stephen Colbert del programa nocturno, The Late Show, que también hacia escarnio de las torpezas y estupideces de propio Trum y de sus acólitos, se presentó de la mano de uno de los sectores preferidos del señor Trump, la oligarquía.
Durante la pasada campaña presidencial, el señor Trump concedió una entrevista a 60 Minutos, como también lo hizo su contrincante, Kamala Harris, y como es normal para este tipo de entrevistas, la versión final se transmite editada por cuestiones del manejo de tiempos. Solo que según el señor Trump y su enorme ego, el equipo de 60 Minutos editó la entrevista de tal manera, que lo hicieron quedar mal. Por lo menos eso fue lo que adujo el berrinchudo personaje y demando a CBS por varios millones de dólares.
Era evidente que esta demanda carecía de méritos, era una más de las que acostumbra poner este tipo con la frivolidad que lo caracteriza, solo que en esta ocasión había algo más sobre la mesa: Paramount, la matriz de CBS, habia iniciado un proceso de fusión con otra mega empresa, Skydance Corporation.
¿Qué faltaba para completar dicha fusión? La aprobación de la FCC, que es la institución encargada de autorizar la operación de los medios masivos de comunicación y cualquier tipo de expansión relacionada. Esta oficina, está encabezada por Brendan Carr, que, desde luego, es un títere de Trump.
Los dueños de estas dos grandes corporaciones entendieron de inmediato que, si CBS le ganaba la demanda a Trump, la FCC no autorizaría la fusión, por tanto, se perdería un negocio multimillonario; los dueños de estas empresas, prefirieron llegar a un “acuerdo” fuera de las cortes, el cual consistió en un pago “compensatorio” de 16 millones de dólares al presidente, y de esa manera asegurar la megafusión. Un verdadero soborno en realidad y un negocio redondo.
A raíz de ese acuerdo, CBS canceló el programa del mencionado Colbert, a pesar de sus altos niveles de audiencia, a la vez que empezó a limitar la autonomía editorial de 60 minutos. Exactamente el mismo script de lo que ocurrió con el Washington Post del otro oligarca, Jeff Bezos.
Desde luego que Trump está muy contento, y ya está demandando a las otras cadenas y grandes medios, el despido y/o cancelación de cualquier periodista y/o comediante, que no se alinee a sus dictados.
Ese es el estado de la “libertad de expresión” en el país que se dice el paladín de la democracia, y ese es el santo al que la oposición mexicana prende velas para recuperar la “perdida” democracia a manos de la “dictadura” de la 4T.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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