Los gatos del Tío Richie.

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México despertó ayer ante uno de los episodios más oscuros y aterradores para la democracia nacional. Según Javier Alatorre, Paty Chapoy y el ejército de TV Azteca, la presidenta Claudia Sheinbaum prácticamente lanzó un feroz ataque contra la libertad de expresión. Casi parecía que en cualquier momento entrarían tanques a Ventaneando mientras Paty Chapoy defendía heroicamente la Constitución desde un sillón beige rodeada de periodistas de alto nivel.

Porque claro, ¿cómo cree la presidenta que puede arrancarnos el medio de comunicación más “veraz” y “serio” que existe en México?

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¿Quién nos contará ahora toda la verdad sobre el chupacabras en Hechos?
¿Quién incomodará al sistema como solamente Venga la Alegría sabe hacerlo entre invitados, coreografías raras y entrevistas incomodas?
¿Quién hará llorar gente vulnerable en televisión nacional mientras Rocío Sánchez Azuara convierte el dolor ajeno en espectáculo barato?
¿Y peor aún… cómo sobreviviremos sin horas semanales analizando la vida íntima de Gloria Trevi, Alfredo Adame o Cazzu?

La resistencia democrática nunca había tenido tantos abusos.

Bueno ya me canse de ser sacrcastica ahora si honestamente, desde que tengo memoria jamás me ha gustado TV Azteca. Hay algo raro en la vibra de muchos de sus conductors y programas. No sé explicarlo completamente. Se siente como si todos estuvieran locos o vivieran permanentemente enojados, tensos o buscando a quién despedazar frente a cámara para mantener vivo el rating, o siempre esta en personaje, algo muy teatral y chistoso, como cuando hicieron cobertura nacional por la existencia del chupacabras, o el novelon que se avento Lily Tellez cuando desaparecio POLETTE lo recuerdan?

Como si el escándalo fuera oxígeno para ellos.

Y sí, inevitablemente hay que hablar de Paty Chapoy. Esa figura casi mitológica dentro del canal, tratada como si fuera una mezcla entre dueña, jueza, líder y deidad nacional. Una mujer que lleva años construyendo poder a través de la vida privada de otros y que aun así logra indignarse cuando alguien cuestiona el papel de los medios.

Porque esa es la parte fascinante de todo esto: gente que hizo carrera exhibiendo, ridiculizando y despedazando personas ahora se presenta como víctima de persecución política porque la presidenta opinó sobre ellos.

Ni censura ni dictadura. Opinión.

Pero en TV Azteca reaccionaron como si hubieran cerrado el canal y confiscado los micrófonos. El dramatismo es tan intenso que por momentos parece telenovela estelar.

Y cuidado, porque aquí hay algo importante: ningún gobierno debe decidir qué puede o no consumir la gente. Nunca. Los medios deben poder criticar al poder político. Ese es literalmente parte de su trabajo.

El problema aparece cuando ciertos medios quieren jugar eternamente el papel de intocables. Ellos sí pueden señalar, burlarse, exagerar, construir narrativas, instalar miedo o ridiculizar personas durante décadas, manipular a las masas… pero cuando alguien les responde, entonces aparece la palabra mágica:

“Censura”.

Una palabra que últimamente usan como si fuera servilleta, solo para lavarse las manos.

Y lo más curioso es que esta narrativa se parece muchísimo a la que durante años ellos mismos ayudaron a construir contra Televisa. Porque hace tiempo el discurso público estaba lleno de acusaciones sobre manipulación mediática, protección de intereses y fabricación de narrativas políticas.

El famoso “ya te vi Televisa” no salió de la nada.

Pero ahora parece que algunos simplemente no lo recuerdan. Porque escuchar a TV Azteca hablar como si fueran rebeldes antisistema perseguidos por el poder resulta increible. Estamos hablando de una de las empresas mediáticas más grandes del país, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, o como cariñosamente internet lo bautizó hace tiempo: Tío Richie.

Y uno empieza a notar algo. Cada vez que alguien toca al patrón, automáticamente salen los gatos a bufar en defensa de el y es algo muy chistoso y vergonsozo a la vez. Conductores, opinólogos, cuentas en redes y comentaristas actuando como si estuvieran defendiendo la última trinchera de la libertad humana.

Todo muy patriótico hasta que recuerdas que llevan años viviendo del morbo, del escándalo y de convertir la humillación ajena en entretenimiento familiar.

Porque TV Azteca nunca fue precisamente un monasterio periodístico.

Es televisión comercial. Y muchas veces una bastante agresiva.

Ahí están años enteros de contenido basado en pleitos, burlas, amarillismo y explotación emocional. Ahí están las coberturas donde el espectáculo es más importante que la ética. Ahí están los momentos donde ciertos programas parecían más interesados en destruir personas que en informar.

Y aun así hoy quieren vender la idea de que son periodistas luchando contra un régimen opresor.

Perdón, pero no.

Y quizá ahí está la verdadera tragedia de todo este berrinche televisivo.

No en la supuesta censura.
No en el “feroz ataque”.
No en la fantasía de periodistas perseguidos sobreviviendo heroicamente entre shows.

La tragedia real es mucho más simple… y mucho más dolorosa para ellos:

La gente ya no los ve.

Y no porque el gobierno nos lo impida. Nadie llegó a nuestras casas a arrancar antenas, decomisar controles remotos o prohibir canales como intentan hacerlo parecer.

Simplemente dejamos de interesarnos.

Porque mientras ellos siguen atrapados en el mismo modelo, el mundo cambió. La conversación pública cambió. Las generaciones cambiaron. Hoy la gente consume información desde mil lugares distintos, cuestiona más, compara más y también se cansa más rápido del circo barato disfrazado de periodismo.

La realidad es incómoda: gran parte de la audiencia que todavía sostiene esa televisión son adultos mayores acostumbrados a prender la tele por costumbre.

Pero las nuevas generaciones ya no viven pegadas al televisor esperando que Paty Chapoy les diga qué pensar sobre la vida de un artista.

Y eso debe doler muchísimo.

Durante décadas se sintieron dueños de la conversación nacional. Los jueces de lo importante. Los fabricantes de fama, miedo, prestigio y escándalo.

El problema no es la censura.

El verdadero problema para ellos es que se volvieron irrelevantes.

ADN Angeles Gomez
Ángeles Gómez

Fundadora en 2014 de Ángeles Voluntarios Jrz A.C. dedicada al desarrollo de habilidades para la vida en la niñez y juventud del sur oriente de la ciudad. Impulsora del Movimiento Afromexicano, promoviendo la visibilización y sensibilización sobre la historia y los derechos de las personas afrodescendientes en Juárez.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

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