Sin aviso, sin consentimiento, sin derecho a réplica: millones de mexicanos despertaron con su línea telefónica vinculada a su CURP. No es un error administrativo. No es una “actualización del sistema”. Es una operación deliberada, es un paso sanguinario, ilegal, violento, para la imposición de la Ley Espía.
Las compañías telefónicas han decidido convertirse en ejecutores de una política de control, actuando como el brazo armado de un régimen que ya no oculta su obsesión por vigilar, registrar y someter. Lo hicieron sin tu autorización. Lo hicieron sin transparencia. Lo hicieron, simple y llanamente, para aliarse con el régimen.
Y hay que decirlo con todas sus letras: esto es ilegal. Es una violación directa a tus derechos más básicos. Es el síntoma más claro de un gobierno desesperado por imponer su Ley Espía, esa arquitectura de control que busca tenerte identificado, localizado y condicionado. Primero tus datos biométricos. Luego tu línea telefónica. Luego tu dinero. Mañana, tu vida entera.
No se trata de tecnología. Se trata de poder.
Porque cuando el gobierno tiene acceso a tu celular, no solo tiene un número: tiene tu ubicación, tus contactos, tus conversaciones, tus hábitos. Tiene la posibilidad de perfilarte, de vigilarte, de presionarte. Y cuando ese poder cae en manos de un régimen que ha demostrado desprecio por la ley, el riesgo deja de ser teórico y se vuelve personal. El objetivo no es la seguridad. El objetivo es el control.
Y ese control no es abstracto. Tiene rostro. Tiene consecuencias. Puede significar extorsión, persecución, intimidación. Puede poner en riesgo tu patrimonio, tu privacidad, tu familia. Hoy registran tu línea. Mañana pueden decidir bloquearte, exhibirte o silenciarte.
Pero hay algo que no han logrado registrar: la voluntad de los mexicanos de ser libres.
Millones estamos resistiendo. Millones nos estamos negando a entregar nuestra libertad y frente a este abuso, la respuesta no será el silencio. Será la resistencia total. Será la defensa jurídica. Será la batalla frontal en todos los frentes.
He emprendido esta lucha con toda determinación. He presentado una reforma para prohibir de manera tajante la vinculación automática de líneas telefónicas sin el consentimiento del usuario. Y, al mismo tiempo, hemos puesto en marcha un esfuerzo de asesoramiento jurídico para que cada mexicano que crea en la libertad pueda ampararse contra esta medida arbitraria. No estamos indefensos. Estamos organizados.
Porque si el régimen pretende imponer el miedo, nosotros vamos a imponer la resistencia.
Hoy más que nunca, la libertad no se pide: se defiende. No se delega: se ejerce. No se negocia: se protege.
No vamos a normalizar que te espíen. No vamos a aceptar que te registren sin permiso. No vamos a permitir que conviertan a México en un país de lacayos.
Nos quisieron dóciles pero nos van a encontrar de pie. Nos quisieron sometidos pero nos van a ver organizados. Nos quisieron en silencio pero nos van a escuchar en cada rincón de la Patria.
La batalla ha comenzado, una batalla de David contra Goliat y el resultado será el de David contra Goliat. Estamos ganando la batalla y ganaremos la guerra.

Francisco Sánchez Villegas
Geoestratega, abogado humanista, defensor de la ilustración y político disruptivo.
Desde el cargo de Secretario del Ayuntamiento del Gobierno Independiente de Parral, ha impulsado una trascendental agenda de empoderamiento ciudadano. Fundador y Curador de Casa Ícaro, Think Tank concentrado en el futuro y la libertad.
Pensador neorenacentista propulsor de polímatas. Buscador de mentes virtuosas. Antifrágil.
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