Mientras miles de personas esperan años para que un juez resuelva sus conflictos, algo más silencioso —y profundamente más humano— sigue ocurriendo sin hacer ruido: la posibilidad de resolver sin pelear.
En México, y particularmente en Chihuahua, la justicia tradicional continúa siendo la ruta más conocida, pero no necesariamente la más efectiva. Los juicios, aunque indispensables en ciertos casos, suelen convertirse en procesos largos, costosos y emocionalmente devastadores. No solo se litiga un asunto jurídico; se desgastan relaciones, se profundizan conflictos y, muchas veces, se afecta la salud física y mental de quienes participan.
Lo preocupante no es que existan estos procesos. Lo verdaderamente relevante es que existe una alternativa… y la mayoría de la gente no sabe que existe.
Se trata de los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC), previstos en la legislación y respaldados por el propio Poder Judicial. En ellos, las personas dejan de ser “actor” y “demandado” para convertirse en “usuarios” de un proceso distinto basado en el diálogo, la voluntad y la construcción de acuerdos.
Este cambio no es solo terminológico. Es estructural. Implica dejar atrás la lógica de confrontación para dar paso a una cultura de entendimiento. Aquí no se gana perdiendo al otro; se resuelve construyendo juntos.
En este modelo interviene el Facilitador Privado, un profesional del derecho certificado por el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua, a través del Instituto de Justicia Alternativa. Su función no es juzgar ni imponer decisiones, sino conducir el proceso de comunicación, equilibrar las posiciones y ayudar a que las partes encuentren soluciones viables y justas.
Conviene subrayarlo: no se trata de una figura improvisada. Para ejercer esta función se requiere licenciatura en derecho, experiencia profesional, cumplimiento de obligaciones fiscales, ausencia de antecedentes penales y una certificación rigurosa que incluye más de 180 horas de formación especializada. Además, se deben aprobar evaluaciones psicométricas, jurídicas y prácticas, donde se mide la capacidad real de escuchar, comprender el conflicto y guiar a las personas hacia acuerdos sólidos.
Los MASC se rigen por principios como la voluntariedad, la confidencialidad, la flexibilidad, la economía y la justicia restaurativa. Esto permite que las personas participen en un entorno seguro, con la libertad de decidir y con la posibilidad de ser verdaderamente escuchadas, algo que muchas veces se diluye en los procedimientos tradicionales.
A diferencia de lo que algunos podrían pensar, los acuerdos alcanzados no son simples arreglos informales. Una vez validados conforme a la ley, tienen efectos de sentencia ejecutoriada, lo que significa que son plenamente exigibles. Es decir, la justicia no se debilita, sino que se fortalece.
Desde el inicio del procedimiento, se informa con claridad que estos mecanismos permiten resolver controversias en menor tiempo, reducir costos y evitar desgaste emocional innecesario, sin cerrar la puerta a la vía judicial en caso de no llegar a un acuerdo.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué, si existe una vía más ágil, más humana y jurídicamente eficaz, seguimos apostando casi exclusivamente por el conflicto?
La respuesta no está en la ley, sino en la cultura. Durante décadas hemos entendido la justicia como confrontación, como imposición, como victoria de uno sobre otro. Cambiar esa visión no es sencillo, pero sí es necesario.
Hoy enfrentamos una realidad social que exige nuevas formas de resolver. No se trata de sustituir a los tribunales, sino de equilibrar el sistema. De reconocer que no todo conflicto necesita una sentencia; muchos necesitan, simplemente, ser escuchados y encauzados.
Los mecanismos alternativos no son una opción menor ni una solución de segundo nivel. Son, en muchos casos, la mejor manera de resolver en la justa medida de nuestras necesidades como sociedad. Ignorarlos ya no es una omisión, es una oportunidad perdida para construir la paz.

Héctor Molinar Apodaca
Facilitador Privado #24
Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.
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