Actualmente, la inteligencia artificial (IA) es una herramienta omnipresente, y el pensamiento crítico es una habilidad que se debe cuidar en las universidades debido a la cantidad de información que se genera y se consume.Ahora, mediante la IA, se generan textos, imágenes y videos que parecen reales, lo que ha revolucionado la forma en que interactuamos con el conocimiento. Sin embargo, también se enfrentan muchos retos al usar la IA; por ejemplo, ¿cómo distinguir la información verdadera de la falsa, o lo relevante de lo irrelevante? Esta pregunta surge porque la IA puede confirmar una verdad, pero también puede divulgar una mentira si no se ejerce el pensamiento crítico.
Pero, ¿Qué es el pensamiento crítico? En este reporte, entenderemos por ello la capacidad de una persona para analizar, cuestionar y evaluar la información de manera lógica y fundamentada, una característica que se busca en todo universitario. En estos tiempos, muchas IAs pueden generar respuestas convincentes a preguntas en solo segundos, pero una persona que no conoce el tema podría aceptar esas respuestas como verdaderas, aun cuando no lo sean. Pero seamos claros: la IA no es el villano de la historia; es la aliada que fomenta el pensamiento crítico, siempre y cuando se sepa cómo utilizarla de manera responsable y reflexiva.
Por tal motivo, el mayor reto que se tiene es la velocidad con que genera contenido una IA, ya que en solo segundos proporciona artículos, ensayos y noticias que parecen legítimos, pero que son falsos. Sin embargo, el pensamiento crítico empieza aquí, ya que no se debe caer en la cultura del consumo superficial ni aceptar lo primero que la IA ofrece en una búsqueda, sin leerlo ni analizarlo con antelación. Pero ¿Quién aceptaría esa información así? Bueno, creo que una persona que no conoce el tema que investiga es la que podría hacerlo. Una persona experta en el tema podría refutar, criticar e incluso rechazar la información generada por la IA.
Lo que trato de decir es que no debe confiarse en lo que una IA propone como respuesta a una pregunta, pues asume que es imparcial y correcta, cuando sus algoritmos tienen sesgos y reflejan las limitaciones y prejuicios de sus creadores. Por ejemplo, los lectores pueden hacer la misma pregunta sobre un aspecto social candente a diferentes IAs, y las respuestas pueden variar, lo que refleja esos prejuicios.
La aceptación de la información tal como la presenta la IA es un desafío al que debe enfrentarse, debido a la falta de pensamiento crítico, una habilidad que debe ser inculcada en los sistemas educativos y que con frecuencia no se integra en los planes de estudio. Esa falta de pensamiento crítico puede llevarnos a delegar el análisis y la reflexión en una IA. Por tal motivo, siempre deben cuestionarse los contenidos generados por una IA (leer y escuchar). ¡No debemos aceptar la información como una verdad!
Pero no todo es malo con la IA, ya que ofrece oportunidades para revitalizar el pensamiento crítico, generar escenarios complejos y datos para análisis, fomentar la discusión y ofrecer simulaciones. Por ejemplo, actualmente es posible utilizar una IA para debatir un tema desde diferentes perspectivas, lo que permite evaluar los argumentos y formar opiniones propias e informadas. Este enfoque promueve el aprendizaje activo y ayuda a desarrollar habilidades de análisis y toma de decisiones, pero requiere leer, analizar, refutar y discutir.
Sin embargo, para lograrlo se requiere un cambio de mentalidad en los estudiantes. La IA no es una amenaza, sino una HERRAMIENTA que nos hace más productivos y complementa nuestras capacidades críticas. Es decir, debemos aprender a usar las IAs, aceptar que tienen limitaciones y riesgos si las usamos mal. Ahora, se debe enseñar a los alumnos a identificar esos sesgos, a cuestionar las prioridades de las respuestas generadas por la IA y a reflexionar sobre aspectos éticos.
Estimados lectores, el pensamiento crítico no es solo una habilidad que debemos integrar en nuestros alumnos; también es nuestra responsabilidad. Lamentablemente, estamos en un momento en el que la IA amplifica verdades y mentiras y depende de nosotros decidir cómo usarla. Aquí les dejo una pregunta: ¿Usaremos la IA para enriquecer nuestro conocimiento y fomentar el diálogo, o permitiremos que nos convierta en consumidores pasivos de información? Considero que la respuesta a esta pregunta determinará el futuro de la educación y el de nuestra sociedad.
Concluyo esta nota señalando que la IA procesa datos y genera contenido, pero no reemplaza nuestra capacidad para pensar, reflexionar y cuestionar la información. Recuerden que el pensamiento crítico nos permite navegar entre mucha información y entender sistemas complejos e interconectados. ¡La IA es una herramienta; no debe sustituirnos!

Jorge Luis García Alcaraz
Ingeniero Industrial y Maestro en Ciencias de la Ingeniería Industrial conDoctorados en Ingeniería Industrial; Ingeniería, Diseño de Producto y Procesos Industriales; Ciencias y Tecnología Industrial; Ingeniería Mecánica por la Universidad de Zaragoza (España) y Postdoctorado en Procesos de Manufactura.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores en el Nivel III e investiga el modelado de sistemas de producción. Recibió el premio estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015.
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