El próximo periodo ordinario de sesiones de la Cámara de Diputados, que inicia en febrero, se perfila como uno de los más intensos y decisivos de la actual Legislatura.
Ahí están, entre otras, la reforma al Poder Judicial; la reforma en materia de vivienda; la recuperación del salario mínimo como instrumento de justicia social; las reformas en materia de Guardia Nacional y seguridad pública; el fortalecimiento del Estado de bienestar; la reforma en materia de extorsión; los cambios a la Ley de Amparo; la modernización del sistema fiscal y aduanero; así como la nueva Ley General de Aguas, que devuelve a la nación el control de un recurso estratégico. Se trata de una transformación profunda del papel del Estado y de su relación con el pueblo.
Este nuevo periodo legislativo será clave para consolidar ese rumbo. Quedan pendientes importantes y uno de los más relevantes por su impacto directo en millones de familias es la Reforma Laboral para reducir la jornada de trabajo a 40 horas semanales.
Hablamos de un paquete de iniciativas que no surgió de la improvisación. Es una propuesta que se ha construido con diálogo, con foros, con mesas de trabajo, escuchando tanto al sector empresarial como al sector sindical y a organizaciones sociales. Es, en esencia, una reforma pensada para mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores sin poner en riesgo la estabilidad económica.
El proyecto contempla una implementación gradual y responsable. A partir de 2027 la jornada laboral se reduciría dos horas por año: ese año bajaría a 46 horas; en 2028 a 44; en 2029 a 42; y finalmente en 2030 se alcanzaría la meta histórica de 40 horas semanales, al cierre del sexenio. Es un compromiso de campaña y, como ha quedado demostrado, los compromisos se cumplen.
Un punto fundamental es que esta reducción no implica, bajo ninguna circunstancia, una disminución del salario. El ingreso de las y los trabajadores debe mantenerse intacto. Además, se establece un límite claro para que la suma de horas ordinarias y extraordinarias no supere las 12 horas en un día, protegiendo así la salud y la dignidad laboral.
La evidencia internacional es clara: jornadas más humanas elevan la productividad, reducen el estrés y la fatiga, disminuyen los accidentes de trabajo y permiten algo esencial que durante décadas fue negado a millones de personas: tiempo para vivir, para convivir con la familia, para descansar y para desarrollarse plenamente.
La Agenda Legislativa 2026 es la continuidad de un proyecto de nación que pone al ser humano en el centro, que entiende que el desarrollo no puede medirse únicamente en cifras macroeconómicas, sino en bienestar real, en tiempo de vida recuperado y en justicia social hecha realidad. Ese es el rumbo. Y en ese camino, desde el Congreso, seguiremos legislando para que la transformación no solo se consolide, sino que se sienta en la vida diaria del pueblo de México.

Alejandro Pérez Cuéllar
Abogado y político con experiencia como regidor, diputado local y federal por Morena. Representa al IV Distrito de Ciudad Juárez, trabajando por reformas que beneficien a los juarenses y consoliden los principios de la 4T


